martes, 20 de diciembre de 2016

Solsticio de invierno

«Ahora comprendo que he sido visitado por el arquetipo de la regeneración del tiempo. No ha faltado nada: la fecha del equinoccio, la abolición del tiempo pasado, la alusión (¡como por casualidad!) al “eterno retorno” e incluso al diluvio bajo la forma de la tormenta y del aguacero diluvianos.» 
Mircea Eliade, Diario
Cuentan los ancianos de la aldea que ya antes de que llegaran los invasores del Este, después del diluvio, cuando debimos huir al sur y llegar a estas tierras fértiles y cálidas, hace muchísimas generaciones, nuestros más remotos antepasado engalanaban el árbol sagrado cuando llegaba la noche más larga del año y le elevaban cánticos para propiciar buenas cosechas. Pero primero era necesario que el padre cielo se casase con la madre tierra esta noche, que la ceremonia alrededor del tejo de dos mil anillos se celebrara como se había celebrado desde tiempos inmemoriales, desde antes de que nuestros herreros supiesen fabricar falcatas, antes de que llegasen desde la costa noticias de ciudades llenas de oro y riquezas donde la gente viajaba a través del mar infinito en barcos de madera que se mueven con el viento.

Esta noche adornaremos el árbol que nunca pierde las hojas y le cantaremos para que, ya desposados, el Cielo abrace con luz, calor y lluvia a su esposa la Tierra y ella pueda darnos de comer a todos en la nueva estación que empieza. Todo el mundo hace lo mismo esta noche, la más larga, dicen los viajeros que llegan desde lugares muy lejanos y que reciben noticias de lugares aún más allá donde nieva casi todo el año, no solamente en uno de los cuatro ejes de la rueda de las estaciones, en sitios donde tienen el pelo del color del trigo y la vida es aún más dura que aquí. Incluso allí se reúnen todos esta noche, adornan los árboles y les cantan canciones. También dicen, quizá los mentirosos, en islas lejanas al norte de color verde donde nunca deja de llover. Allí hay magos que ponen luces en los árboles y les elevan cánticos.

Dicen que los tiempos están cambiando, que se establecen en la costa nuevos pueblos, que traen inmensas riquezas y que ellos no adoran a los árboles, ni al ciervo que cada año renace y con una nueva cornamenta berrea al cielo anunciando la llegada del frío, y que tienen otros nombres para hablar del Cielo y de la Madre, dicen los que aprenden su forma de hablar que pueden hacer marcas en la piedra y que sus espadas negras y afiladas cortarían el bronce de las nuestras si quisieran hacernos la guerra. Pero que son tan inmensamente ricos que no vienen a robarnos el ganado a nuestras miserables casas, sino que prefieren comprar a los vecinos e intercambiar mercancías con ellos y ya son muchos los que van a vivir cerca y aprenden los nombres de sus dioses y trabajan en sus puertos.

El mundo está cambiando. Los jóvenes ya no respetan a los mayores. Se pierden todas las tradiciones. Quizá es que pronto ya nadie se reunirá entorno a los árboles adornados para cantar cuando llegan los días, por fin, en que las horas de luz dejan de acortarse.

Quizá.


Mi bello abeto
rey del bosque
me gusta tu verdor
cuando llega el invierno
bosques y barbechos
son despojados de sus encantos,
Mi bello abeto, rey del bosque,
tú guardas tus adornos.

Tú que en el solsticio
plantamos en nuestra casa
por el santo aniversario.

Bello abeto,
cómo eres de suave,
y tus caramelos
y tus juguetes.

Tú que en el solsticio
plantamos en nuestra casa
         Mon beau sapin,
Roi des forêts
Que j'aime ta verdure.
Quand par l'hiver
Bois et guérêts
Sont dépouillés
De leurs attraits
Mon beau sapin,
Roi des forêts
Tu gardes ta parure.

Toi que Noël
Planta chez nous
Au saint anniversaire
Joli sapin,
Comme ils sont doux
Et tes bonbons
Et tes joujoux
Toi que Noël
Planta chez nous

jueves, 15 de diciembre de 2016

2017


"Nada fija tan intensamente algo en la memoria como el deseo de olvidar"
Michel de Montaigne
Somos muchos los que entre semana, de madrugada o al atardecer, en invierno y en verano, también incluso unos pocos locos a pleno sol del de mediodía en julio, cuando cae fuego del cielo de Madrid, damos una vuelta alrededor de ese bosque que tenemos junto a a la capital, la Casa de Campo, siguiendo esa ruta conocida como "la Tapia". Una ruta que puede ser exigente, ya que tiene las cuestas y los llaneos justos en sus dieciséis kilómetros para exprimir todo el jugo vital de las piernas.

La actual tapia es una reforma sobre una construcción más antigua de Francesco Sabatini, el arquitecto que Carlos III empleo para dar a Madrid el aire moderno que este rey quiso importar desde Nápoles.

La tapia a su paso por el arroyo de Prado del Rey,
con unos característicos arcos que permiten
la circulación de las aguas por debajo de él.
Para muchos la vuelta a la tapia es un ritual curativo. Un circuito que nos permite ordenar las ideas, navegar a través de los recuerdos tratando de interpretarlos y darles un sentido mientras las piernas, casi por su cuenta, recorren las diez millas más rápido o más despacio dependiendo del nivel que entrenamiento que tengamos en ese momento. La mente vaga desordenada, pensando en la corte de Madrid durante el periodo del despotismo ilustrado, por el Madrid de 2016 que también tiene corte aún y cortes, de tráfico, que molestan a los cortesanos. La mente vaga por los acontecimientos del día en la empresa en la que uno trabaja y los personajes que la habitan y en carreras hechas, en carreras por hacer, en el desastroso año deportivo que ha sido 2016 con tan escasos resultados tangibles.

Y es que, al final, casi todo lo que sabemos sobre el mundo y sobre nosotros mismos lo construimos sobre los recuerdos, una vez tragados, ya digeridos y metabolizados por las encimas de la re-interpretación, de la reconstrucción y comprensión que a menudo cambia el sentido e incluso el contenido de lo que recordamos. 

Es por ello que olvidar todo aquello malo que hemos vivido es un ejercicio de voluntad en alguna medida, un esfuerzo de relatarse los acontecimientos de manera que extraigamos de ellos una interpretación positiva si es posible, y si no es posible, que al menos nos sirva para mejorar nuestra comprensión y en el futuro no caer en las mismas trampas y aprender a huir de aquellos  seres que solamente nos aportan un mal, "aquello que no es adecuado a ningún fin". Zancada a zancada, dando una vuelta sobre el eje descentrado del cerro Garabitas, siguiendo la mampostería de Sabatini alrededor del bosque de Madrid. Tapiaterapia al menos un día a la semana.

Dicen aquellos que dicen saber de esto, que tratar de olvidar, negar lo vivido, solamente es contraproducente, que hay que elaborar los recuerdos para poder asimilarlos. Parece que ocurre como cuando tratamos de dormir y ese sobreesfuerzo por conciliar el sueño nos activa y nos impide descansar pero, paradójicamente por el contrario, como cuando tratamos de mantenernos despiertos y ese ejercicio hace que la mente se nos extravíe y caigamos en brazos de Morfeo. Como cuando tratamos de olvidar una melodía y no podemos sacárnosla de la cabeza, como, al revés, cuando de tanto escuchar esa canción que nos gusta, nos acabamos aburriendo de ella y al final terminamos por alejarla de nuestra playlist para siempre.

Cuesta para arriba, cuesta para abajo, adelantar una bicicleta en la siguiente subida y un traguito de agua en la fuente a mitad del recorrido, Se cruza fauna no humana de la casa de campo, si es muy temprano, incluso un zorro puede escapar por el camino cuando un runner madrugador le sorprende en el intento de desayunarse un conejo. Uno de los muchos que llenan de madrigueras las laderas de las vías del tren que cruza el enorme parque. La mente se distrae y piensa en las carreras del año que viene, en futuros retos y en pasados fracasos y en como sacar lo mejor de ellos.

La memoria reelabora el recuerdo. De los restos del naufragio rescatamos los materiales para los cimientos de un nuevo proyecto. 

Volvemos al aparcamiento del lago, se completa la vuelta una vez más como se completa un ciclo anual, otra temporada de aciertos y errores, a veces mejor, a veces peor. A veces arrastrándonos, a veces sobrevolando las pistas y senderos como águilas caudalosas.






miércoles, 26 de octubre de 2016

Sobre las ingles

EXAMEN
  1. Las ingles. Su importancia geográfica.
  2. ¿Son verdad la ingles?
  3. Historia de las ingles.
  4. Las ingles en la antigüedad.
  5. Las ingles de los americanos.
  6. ¿Cómo hay que tocar las ingles?
  7. El ruido de las ingles.
  8. Las ingles más famosas.
  9. Las ingles y la literatura.
  10. Un kilo de ingles.
  11. Las ingles de los niños.
  12. La ingles y la cabeza. Relación si la hubiera.
  13. Las ingles en Andalucía... Y el clavel.
  14. Teoría general del estado y las ingles.
  15. La ingles negras.
  16. ¿Hay una ingle o hay muchas ingles?
  17. Las ingles de los actores.
  18. La ingle y Dios.
  19. No ha nacido todavía la ingle que me domine.
  20. Las ingles descabaladas. Su porqué.
  21. Las ingles putas.
  22. Dibujo a mano de las ingles.
  23. ¿Es carne la ingle?
  24. El jaque a la ingle.
  25. ¿Satisface hoy en día una ingle...? ¿Qué ingle?
Don Pascual, Amanece que no es poco, José Luis Cuerda (1988)


¡Ay! ¡Las ingles!

Qué presencia han tenido las ingles y todo lo inguinal en los últimos tiempos en mi vida. Demasiada, sin lugar a dudas.

En su día temí mucho por ellas, las pobres. Tenía yo menos de veinticinco años cuando me dediqué a trabajar por las noches abrillantando suelos en un centro comercial de Majadahonda. Para este fin se empleaba una gran máquina rotadora al extremo de la cual se situaba un disco de lana de acero que desplazábamos sobre un líquido vitrificador que cubría los suelos de piedra de una capa dura, pero no resbaladiza, de transparente brillo. Un trabajo muy satisfactorio. Con un inicio, un final y un resultado visible día a día al acabar la jornada, que no es poco. Por otro lado una actividad tan mecánica que permitía a la mente navegar libremente durante las largas noches, un cuadrado de suelo tras otro, por las lecciones de filosofía que había recibido en la facultad ese día. El cuerpo abrillantaba y la mente cabalgaba por las historias de la filosofía como Pico de la Mirándola por las calles de Florencia dispuesto a subir a la grupa de su caballo a la bellísima Margherita, por otro lado esposa de otro, tras un rapto seguramente pactado. La mente galopaba rápida como el caballo de Pico de la Mirándola huyendo del afrentado y cornuto marido.

A medida que el líquido, bajo el efecto de la lana de acero, iba endureciéndose primero, y puliéndose, ya en estado sólido, después, había que sujetar con mayor firmeza el manillar de la máquina, a la altura de la cadera, con la piernas firmemente asentadas, ya que como dirían Newton, a toda acción hay una reacción en sentido contrario y la rotación, en el sentido de las agujas del reloj, ejercía una fuerza igual y empujaba el torso en la dirección contraria. Empujaba bastante porque ofrecíamos un trabajo de "calidad" en el que se usaban productos con muchas sales y pocas ceras, lo que hacía que el brillo durase más y no resbalase en absoluto, pero que también tenía como resultado que la sustancia en cuestión se aferrase con más fuerza al disco rotador.

Como consecuencia, la fuerza se ejercía desde, propiamente, las ingles. En realidad desde una musculatura habitualmente tan débil como lo es el suelo pélvico. Un setenta por ciento de la plantilla acabó en poco tiempo teniendo que ser operada de urgencias por causa de una hernia inguinal cuando un cobarde testículo decidía llamar a su encuentro al contenido del abdomen para refugiarse entre el intestino delgado que bajaba a su encuentro derramándose por el canal espermático (no le busquen en google maps, el canal ese). Estoy hablando en sentido figurado.

Dicen que duele un huevo.

Viendo la cara de quienes sufrían esta circunstancia, que expresaba un dolor sincero y muy muy intenso, me alegré cuando finalicé mi relación laboral sin otras consecuencias que haberme quedado delgado y flexible como un junco y fuerte como una barra de acero, al menos durante un breve espacio de tiempo de mi juventud.

Teniendo en cuenta que la ingle (o las ingles quizá... creo que no aprobaríamos el examen de Don Pascual) es una zona nebulosa que se encuentra en la unión entre el muslo y el torso, sin duda hay ciertos elementos en la zona que son de crucial importancia en nuestra paz espiritual. Efectivamente. Estoy hablando de ESO.

Casta imagen sustitutiva de dos humanos arrimando ingles,
para todos los públicos
Como casi todo el mundo, las ingles propias y las ajenas (sobre todo las ajenas) han tenido una importancia crucial en mis decisiones a menudo, al menos desde que yo recuerdo. Una circunstancia a la que, como mamíferos y mamíferas, nos es difícil sustraernos. Sin llegar al la teoría freudiana pansexual, no cabe duda que el arrimamiento de ingle es uno de los más poderosos motores de nuestra existencia. Quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

Pero ha sido mi contacto en 2016 con el yoga y el pilates (¡Anda! ¡Al final hablaremos hoy de lo de correr y todo!) cuando he tomado conciencia de la importancia de un músculo que cuando empecé a correr hace más de diez años apenas conocía y que hoy me parece tan importante. Él es la quinta esencia de las ingles, es el alfa y el omega de la unión entre muslos y torso, Él es el PSOAS ILÍACO.

Es un músculo escondido dentro del cuerpo, de los que no se lucen en la playa aunque bajes a un tres por ciento de grasa corporal y te depiles hasta las pestañas. Un músculo que se retuerce desde las vértebras y las costillas hasta la cadera y desde la cadera (y a través de ella literalmente) hasta el fémur. Un músculo enorme y raro y sin embargo con el que estamos muy familiarizados en la carnicería, ya que se corresponde con lo que denominamos "lomo", aunque evidentemente no tiene la misma forma ni función en un cuadrúpedo que en un bípedo implume que come cuadrúpedos (si quiere, quede claro).

La pregunta de examen que nunca cayó: El papel del psoas en las ingles
Cumple un papel clave, precisamente, en la bipedestación, lo que hace el psoas humano (y sus ingles), algo bastante único entre los animales cordados, es decir, aquellos con huesos o espinas y músculos. Por tanto también en nuestra forma de correr, notablemente única incluso entre los bípedos. Observen sin más para ejemplificarlo la forma de correr de una gallina. Si no les sirve de ejemplo, al menos a muchos les puede resultar simplemente divertido pensar en ello. En esta sociedad postindustrial llena de corrupción y gentuzas de todo pelaje una sonrisa mental puede ser nuestra única defensa frente a la barbarie que representan los tristes y amargados, los seres malvados que lanzan su sombra allá donde pueden, frente a la vileza de los cobardes y la gratuidad con la que los agresores reparten dolor y daño. Contra la avaricia de los trepas sociópatas, dispuestos a pisar la cabeza de su madre para subir en la escala social. Una sonrisa inocente en nuestra mente es lo que nos diferencia de los infelices cargados de odio hacia el mundo.

Pollos practicando el running de forma espontanea,
y sin aplicación para el móvil ni nada
Es durante este año que mi encontronazo (más que descubrimiento) con el pilates primero, con el yoga después, ha producido un año de molestias en el psoas, en el piramidal, en los isquiotibiales y la espalda. De ingles rígidas, de chakra mula-adhará bloqueado (si creyera esas cosas, pero, claro, a estas alturas no me voy a hacer hinduista y mucho menos "jipi"). Un año en que mis caderas, ya antes de todo esto en clara retroversión, han sido forzadas (valga la expresión) a realizar ejercicios a los que no estaban acostumbradas y que ahora, por fin, poco a poco, van adaptándose a los cambios.

Y es en estos días que, por fin, y quería compartirlo con el mundo entero a través de la ventana que representa Internet, noto el desbloqueo, la anteversión en la cadera, el fortalecimiento de los abdominales y la descarga de mis ingles, que vuelven a correr alegres por la Casa de Campo.

Una información superflua que ustedes a buen seguro no necesitaban.














jueves, 13 de octubre de 2016

Ultra Trail El Rincón (100 Km.): Crónica (¡Ostras, Pedrín, una crónica!)


“La solución a los problemas que ves en tu vida es vivir en tal forma que desaparezca lo problemático."
"Decir que la vida es problemática significa que tu vida no se ajusta a la forma de la vida. En consecuencia, debes cambiar tu vida, y si se ajusta a la forma, desaparece lo problemático."
Ludwig Wittgenstein

Bueno, bonito, barato.

Castelfabib, villa histórica del Rincón
También quizá un poco más duro de lo que creíamos a priori este Ultra Trail del Rincón. "Quizá", porque la dureza de una carrera no está del todo en la carrera misma, sino en nosotros los que corremos sobre todo. En el estado de preparación con el que vamos y el ritmo con el que decidimos afrontarlo. En nuestro caso no íbamos mal del todo, aunque tampoco sobrados, y el ritmo que nos marcamos no era demasiado estresante, en la cola del pelotón, pero tampoco sin apurar los tiempos. Íbamos, como vimos a muchos, a acabar simplemente. Aún así la última parte de la carrera se hacía complicada y los 3700 metros de desnivel positivo se acababan notando.


Para los lectores madrileños debo advertir que no estamos hablando de la Sierra del Rincón que se sitúa en el Oriente de nuestra comunidad autónoma, entre las sierras de Ayllón y Guadarrama, sino en la comarca del Rincón de Ademuz. Uno de esos extraños "exclaves" que se encuentran rodeados de otra provincia como la yema de un huevo frito lo está de su clara. En este caso un trocito de Valencia situado dentro de la provincia de Teruel. 

Históricamente límite entre tres reinos: Valencia, Castilla y Aragón. Y es que antiguamente, en la Edad Media, hace casi un milenio, había muchos, demasiados reyes por aquel entonces... no como ahora, claro...

También es cierto que a día de hoy sigue habiendo dos más de los que yo quisiera.


El equipo (CxC) estaba desperdigado por la Península. Como una plaga bíblica o una insectación, diría alguno. Ramón, "el Lider", en el Ultra Canal de Castilla 80 Km. (décimo de la general, en nueve horas clavadas), yo por el exclave valenciano, con Eduardo, del Tierra Trágame y casi todo el resto en la primera edición de la Transhuman Trail en la que Quique ha tenido la osadía de hacer podio por el sistema de esperar a que cayeran a los largo de sus 240 kilómetros más del sesenta por ciento de los participantes y aguantando con su energía infinita ("más cabezón que un guarro", opinaría el maledicente de antes, el de la plaga bíblica), acabando con mejor cara de la que empezó.


He de reconocer que me da pereza y tengo cierta prevención al hacer una crónica en la que vaya relatando los sitios por los que hemos pasado y las sensaciones que hemos tenido. No por otra cosa, sino porque a mi personalmente me resultan tediosas la mayoría de las crónicas que toman esa forma a fuerza de leer mil veces lo mismo. Nombres de lugares que no conozco, sensaciones que, por el contrario si... ...y se preguntará, llegado a este punto, mi escaso público lector, pero acostumbrado a tediosas parrafadas filosóficas, si es ahora que me va a preocupar aburrirles... ¡pues si!. Si no es con árido pensamiento filosófico, no me agrada la perspectiva.

Por tanto, solamente puedo acompañar estas palabras de unas imágenes (que en estos casos y haciendo bueno el refrán, vale una más de aquellas que mil de estas) y comentar brevemente que el paisaje es bonito, especialmente desde el punto de vista geológico, que la organización es exquisita y que los voluntarios son especialmente amables. Un recorrido balizado a la perfección (al parecer otros años han tenido problemas con algún acto de sabotaje malintencionado). Avituallamientos completos, surtidos y abundantes. Muchos buenos detalles de esos que pasan desapercibidos cuando se cuidan a los corredores que nunca ven la organización de una carrera desde el otro lado, pero que si fallan se nota. Pero sobre todo, una sensación transmitida de simpatía y amabilidad, de esfuerzo porque las cosas salgan bien que se nota en las caras de las personas que están ayudando desde la mesa del avituallamiento. Una carrera "pequeña", pero que despliega una logística increíble para sostener correctamente dos pruebas simultáneamente de cien millas y de cien kilómetros. Algo al alcance de pocos organizadores.

¿Algo malo que reseñar? Nada de importancia. Cierto que un voluntario bienintencionado nos "vendió" como más amable de lo que era el paso por la "senda y pista forestal" por la que discurría la última parte de la carrera. Una senda que cuando recorríamos sobre una plataforma suspendida sobre el agua agarrados a un cable y tratábamos de no caernos a un río helado que nos prometía una neumonía doble al pisar lo que a todas luces era casi una "ferrata", nos parecía con el cansancio de las horas transcurridas y la oscuridad de la noche que nos envolvía, quizá más dura de lo que era, al igual que el amable y bienintencionado voluntario nos parecía mucho menos simpático y nunca hubiese querido escuchar nuestras palabras, que hubiesen puesto colorado hasta las orejas al más malhablado de los transgresores del lenguaje educado.

Pero todo se olvida cuando uno se ducha, duerme un poco y ve que tiene otros cinco puntitos para ir al Ultra Trail del Mont Blanc, si todo va bien, quizá dentro de poco más de año y medio. No hay dos sin tres.

Fotografías cortesía de Telesforo Curras




viernes, 7 de octubre de 2016

Trazando planes

No encontrar el equilibro 
Y agarrarse
Lo contrario de vivir es no arriesgarse 
Fito Cabrales 

Es la época del año en la que empezamos a dar vueltas sobre qué queremos hacer en el que viene. Nos apuntamos, quizá, al gimnasio, a pilates, a estudiar idiomas, empezamos a pensar en carreras para la temporada que se avecina. Algunos suman puntos ITRA, otros hacen el recuento de churripuntos en su haber, la mayoría echan un ojo a la cuenta corriente y a su calendario laboral y el de su pareja.

Nuestra mente construye mundos posibles. Fabrica posibilidades. Mundos que son, cada uno de ellos (en la medida en que nos lo permite nuestra capacidad) un mundo casi como el mundo "real" en que vivimos, pero en el que introducimos deseos, planes, esperanzas. Son una simulación, una imitación que solamente puede funcionar bien si en cada mínimo detalle es exactamente como el mundo real, pero en el que cambia un elemento escogido y, por supuesto, todo lo necesario para que ese cambio sea posible en un universo consistente. Es decir, que si en esa simulación estoy cruzando las montañas en la Travesera de los Picos de Europa (no, no me pillarán), ese mundo contiene también todos los cambios necesarios para que eso sea posible además de la mera carrera. Tenemos constancia de, al menos, un mundo posible, aquel en el que habitamos en acto (un profesor mío proponía el término para referirnos de este mundo posible "el mundo chachi", pero no me convence), el resto son mundos hipotéticos. Podemos considerarles potencias no actualizadas.

Obviamente, aunque haya muchos mundos futuros posibles, solamente habitaremos el presente de uno de ellos.


Lo primero que hacemos es introducir un elemento novedoso, el deseo, el plan, en el mundo posible que imaginamos, y luego exploramos sus consecuencias para crear un mundo consistente en nuestra mente, es decir, sin contradicciones.

Una ontología de la libertad implica necesariamente que luego decidimos y que la toma de la decisión, al transformarse en acto, hace que surja uno u otro universo por causa de nuestra decisión.

Es cierto que la imaginación puede jugar malas pasadas, eso si, si nuestro optimismo nos lleva a confundir lo que son nuestros deseos con unas expectativas poco realistas. Nuestra percepción de la realidad y nuestra capacidad de análisis siempre estará en tela de juicio y son el centro de buena parte de nuestros problemas e infelicidades.


Tantos libros por leer, tantos sitios a los que viajar, tantas cosas que aprender, tantos desafíos que alcanzar. Todo son planes, elecciones, ejercicios de libertad.

Echo cuenta de kilómetros y posibilidades: 42, 65, 100, 170,... navego en la Red, busco carreras, vuelvo a mirar mi presupuesto para deporte y viajes. Los gastos previstos para 2017. Pienso en ello.

Yo pienso muy despacio.

A menudo me doy cuenta de que pienso despacio. No solamente corro despacio, también a la hora de resolver problemas los engranajes mentales me funcionan con diésel y no con queroseno. Personalmente me deslumbra y me encanta entablar conversación con personas que hablan contigo y que se nota que van un minuto por delante de ti. Personas que tienen agilidad y rapidez y encuentran la solución a los problemas a toda velocidad. Yo no soy capaz de hacer eso. Si acaso puedo explorar, tranquilamente eso si, mayor número de posibilidades de un problema de la misma manera que hago largas distancias en vez de buenas marcas. Por eso tengo quizá, como muchos filósofos, más preguntas que respuestas.

Pero bueno, habrá alguna ventaja de pensar despacio. Se me ocurre un paralelismo.

Este año ha habido una cantidad proporcionalmente exagerada de corredores retirados durante las primeras 24 horas del Ultra Trail del Mont Blanc. En teoría, cada año estamos mejores preparados, cada vez los requisitos son más exigentes, tenemos mejores materiales y más experiencia, la motivación para acabar una prueba así es altísima siempre y sin embargo, en una edición que no ha sido climatológicamente adversa, han caído rápidamente muchas personas el primer día y, en las 22 horas restantes, el índice de abandonos ha sido proporcionalmente mucho menor que otras veces.

Ir despacio (pensando) tiene la ventaja de ir más seguro. Pasarse menos bifurcaciones, ver mejor el paisaje general, disfrutar más el recorrido. Cometer menos errores. La velocidad, pensando o corriendo puede ser una gran desventaja cuando vamos por encima de nuestro ritmo natural.

Be finisher my friend!




miércoles, 7 de septiembre de 2016

PT281 + Lo infinito y lo inacabado

Tampoco puede un cuerpo infinito ser uno y simple, ni, como algunos afirman, lo que existe fuera de los elementos y de lo que éstos proceden. No puede existir en absoluto.
Aristóteles, Fís. Γ 5, 204 b 22
Septiembre.

Vuelta a las rutinas. Incluyendo escribir un poco de vez en cuando. Porque hay rutinas agradables y desagradables. Hay un cierto nivel de sorpresa y novedad en las usanzas más mecánicas y patrones predecibles en el caos más absoluto.

Quizá el nivel de rutina y de ausencia de ella que cada cual es capaz de tolerar varía mucho de una persona a otra. Según los teóricos de la sociología del trabajo la rutina completa o la ausencia completa de ella son unas de las condiciones laborales más insoportables, pero sea o no la actividad diaria repetitiva, el retorno de vacaciones si que consigue proporcionar un cierto "encuadre", un ritmo marcado por los horarios del trabajo, por los estudios y por los entrenamientos que hacen que las semanas trascurran con una cierta homogeneidad frente al aparente nivel de entropía que hay en el periodo de asueto. Por cierto que desde el punto de vista termodinámico el desorden puede ser entendido como "gasto" y el orden y la rutina como "ahorro", algo que se hace isomórficamente doloroso cuando uno ve el extracto bancario a primeros de septiembre.

El periodo de vacaciones, al menos la primera parte de él, ha estado marcado por mi (breve) participación en la PT281+. Un ultramaratón en Portugal duro y desagradecido (por lo menos conmigo), en el que hube de retirarme en el kilómetro 122, con el GPS marcando 125 kilómetros debido a algún desvío extra e innecesario que si bien fue razonable y asumible en una distancia de esta envergadura, ciertamente me hizo mella psicológica en una carrera en la que experimentábamos por primera vez recorrerla navegando con un GPS de mano.

A pesar de la distancia, una retirada temprana cuando aún no había llegado a la mitad de la prueba ni a una tercera parte del tiempo previsto para hacerla. En cualquier caso, una carrera a la que llegué sin sensación de estar en forma a pesar del trabajo hecho, en la que salí despacio y arrastrándome, con malas sensaciones (y no por reservar energías para más tarde) y en la que no me encontré bien casi en ningún momento salvo por la grata compañía de Javier y Antonio, que me llevaron tirando "del gancho" hasta que, relativamente pronto, vi que no iba a poder conseguir acabarla.

Aunque ciento veinticinco sea la segunda distancia más larga que he corrido, la décima vez que paso de los cien kilómetros y un dignísimo "entrenamiento", me deja con la sensación de algo inacabado. Algo sin terminar. Algo que los griegos como Parménides, Platón o Aristóteles hubiesen designado con un término peyorativo: "INFINITO".

La lechuza de Minerva levanta el vuelo al atardecer,
pero a mi me ha ido persiguiendo este agosto el cuervo de Odín,
que algo quiere decirme y creo que sé lo que es:
"Corre, idiota. Corre y no le des más vueltas"
Para el pensamiento griego algo sin límites definidos es informe, inacabado, a medio hacer. Algo infinito, es algo incompleto, algo inconmensurable... y lo que no se puede medir no es algo mejor, sino todo lo contrario. Lo perfecto tiene que ser necesariamente muy finito. Muy "acabado".

Nuestra tradición judeocristiana ha pervertido el concepto de infinito al tratar de ajustar las imposibles paradojas de la escolástica sin comprender que algo "mayor de lo cual nada puede ser pensado"... simplemente no puede ser pensado. Es un sinsentido.

"Ser infinito" son dos conceptos contradictorios reunidos de manera perversa. Como "círculo cuadrado". El concepto de "ser" implica finitud, delimitación, una esencia, una serie de características que "inhieran" en la sustancia, que formen una parte consustancial de algo, que lo limiten, que le den forma. Lo indefinido, lo "infinito" no puede referirse a nada por más juegos poéticos que se quieran hacer.

Podría referirme perfectamente a esta carrera como "infinita", para transmitir una sensación. La de que cuando empiezas tienes tanto por delante que no puedes abarcar en tu mente todo lo que te queda, pero ciertamente era tan limitada que un archivo cargado en el dispositivo garmin te podía llevar como un triángulo dentro de una linea desde el inicio hasta el final, metro a metro, si tu cuerpo y tu mente estaban preparados.


La sensación es además de que este año se ha quedado el objetivo sin cumplir, incompleto, que de alguna manera hay que darle como fallido a pesar de los valiosos aprendizajes que ha aportado, en especial en el campo de la nutrición más que en el de la navegación por satélite.

Y lo que queda a medias, en cualquier aspecto de nuestra existencia, nos sigue reclamando una explicación y un acto de compensación. Un cierre. Un final. Un acabar de alguna manera. Nos sigue llamando desde el fondo de la mente y mucho más si tratamos de no pensar en ello. Pensar las cosas hace que las olvidemos, tratar de olvidarlas las hace presentes en todo momento a cierto nivel subconsciente.

Así que ahora queda buscar ese acto de compensación. Esa carrera que quite el mal sabor de boca acabándola, sintiendo de nuevo las buenas sensaciones que hacen que esta actividad te enganche.

Todo llegará.

“El mar, el cielo, la montaña, las islas, vinieron a aplastarme en una sístole inmensa, después se apartaron hasta los límites del espacio. Pensé débilmente y sin tristeza en el relato que había intentado articular, relato a imagen de mi vida, quiero decir sin el valor de acabar ni la fuerza de continuar.”

Samuel Beckett




martes, 16 de agosto de 2016

PT281+ (Todas las cosas tienen un comienzo)

"Si existe la magia en pelear batallas más allá de los que uno resiste, es la magia de arriesgar todo por un sueño, que nadie más que tú puede ver". 
Morgan Freeman (Million dollar baby) 
Todo comenzó en algún momento. Todo tiene un inicio.
Me encuentro siguiendo a Aristóteles, quizá a Tomás de Aquino, cuando se remonta en el pasado como un salmón por la corriente de un río a través de las "causas de las causas" persiguiendo hacia atrás, hacia el origen de todo, hacia el nacimiento, el primer motor (en minúsculas) de algo, aunque quizá en lo humano la única causa que de verdad importa es la causa final, aquello hacia lo que nos dirigimos y que nos sirve de motivación... desde un futuro imaginado. La pregunta que trata de explicar las acciones humanas no es el "porqué", sino el "para qué".

Todo tuvo un comienzo, un inicio, un nacimiento. La idea de un tiempo infinito extendido hacia atrás repugna al intelecto para un aristotélico.
Y ningún infinito tiene ser; o, si no, la infinitud no es infinita. Por lo demás, aunque fuesen infinitas en número las especies de las causas, tampoco así sería posible conocer, pues sólo creemos saber cuando hemos llegado a conocer las causas; pero lo infinito por adición no es posible recorrerlo en tiempo finito.
Aristóteles, Metafísica α, II
Un plan después de la idea. Unos primeros pasos después del plan inicial. Tengo que aceptar que en lo que se refiere a las ideas y a los planes, a las decisiones sobre el futuro, hay un inicio. Aunque haya causas eficientes y materiales anteriores que llevan al momento de la elección. Tengo que creer que interviene la libertad humana y que esa libertad es un suceso que mueve el universo en una dirección u otra en un momento dado.

Pero la causa final,  aquello a lo que nos dirigimos y ya casi tenemos a la vista, es un nuevo desafío ¿Es que nunca se acaba esto? ¿Siempre habrá por delante un inmenso obstáculo al que enfrentarse casi sin esperanza de superarlo? ¿Una carrera más larga y más rápida que todo lo que antes hemos hecho? Quizá no. Habrá un día, una carrera, que será el límite aunque solamente sea porque somos mortales y un "sistema operativo degenerativo" (¡Anda, Juan, mira! ¡Como Windows!). Vamos a por 282 kilómetros en 66 horas. Nos queda muy poco para enfrentarnos a esa carrera que no nos cabe en la cabeza y, seguramente, tampoco en las piernas..., aunque iremos hasta nuestro límite para comprobarlo.

Ha habido un largo proceso de preparación antes de dar la batalla más allá de lo que uno es capaz de resistir, de intentarlo solamente porque se tiene la fantasía de poder hacerlo, de tratar de demostrarnos a nosotros mismos ser capaces de conseguirlo, aunque seguramente no aceptaríamos apuestas en contra.

The Loneliness of the Long Distance Runner (1962)
Han quedado atrás algunos madrugones, entrenamientos al sol de mediodía de la capital, algunos kilos, no pocos, de grasa abdominal. Ha quedado atrás el frío y la lluvia y delante de nosotros solamente quedan...

...kilómetros, muchos malditos demasiados kilómetros.

En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas.
Shakespeare, Julio César 3º, III

martes, 26 de julio de 2016

Hunting Pokémones

"Espartanos!. Desayunad bien, ¡pues esta noche cenaremos en el infierno!".
Gerard Butler (300)

Un juego de realidad aumentada basada en unos conocidos dibujos animados.

La gente instala el programa, saca su móvil, Activa el GPS y puede "ver", a través de él, superpuesta a la realidad, unos bichejos de dibujos animados sobre los que realizar una caza incruenta y quizá mucho más emocionante que ponerse con un rifle con telescopio en un puesto. Desde ese lugar privilegiado a resguardo, pegarle tiros a un pobre bestia cornuda criada en cautividad y arrojada contra una "valla cinegética" con el fin de que un pijo vestido de cazador le arree con una bala y pueda colgar unas astas en la pared de su casa para mostrar su valor. Su escaso valor de uso, claro. Si no, hablando del valor, no la valentía, el poco valor que tiene el pijo cobarde. No se le supone ninguna por esta proeza. Fundamentalmente el valor de cambio, el precio que cuesta practicar esta actividad y que sirve para diferenciarle de la "chusma" que no podría, aunque quisiera, hacer lo mismo. No entro a valorar otros tipos de caza, solamente la que me resulta más cobarde e inaceptable, la que no se hace para comer, sino para demostrar que uno pertenece a una clase social privilegiada.

Curioso que valga (cueste) tanto hacer lo que hace quien tan poco vale. Curioso que no tenga ningún valor quien cree lo acumula. Pero andamos metiéndonos en las redes sociales con quien caza muñecos de dibujos animados (perdón, manga), no con quien pone cercos y vallas, quien cría especies para que "sobren" y pegarles tiros desde una segura distancia. Que son los mismos que cierran los caminos, que quieren que los espacios naturales sean parcelados y repartidos entre una élite económica y a la que les sobran los tipos que van corriendo con una mochila en la espalda por el campo para disfrutar de él. Los mismos que se alían con una clase política de su misma "casta" para regular en su beneficio y en perjuicio de los deportistas ciertos parques nacionales. Los mismos que convierten en coto a través de leyes injustas toda la comunidad de Castilla - La Mancha...

A ver si ahora los frikis se van a poner en forma... digo los que no les dió por correr
por la montaña hace años, claro, que de esos hay a cascoporro...
El siguiente paso es escapar de fantasmas "japos", de la niña de la curva, de su madre, de su padre y de toda su puta familia en una "casa encantada" cuando la miras a través de la realidad virtualmente aumentada del smartphone... o de hordas de zombis, o de una invasión de los mismos aliens que echaron a perder a la tripulación de la Nostromo con tanta eficacia... las posibilidades son casi infinitas.

Es más. Terminaremos por darle una vuelta de tuerca extra, prescindir del móvil, juntar al cazador de pokémones con el que escapa de un apocalípsis y que acaben descubriendo juntos que pueden jugar al rescate, al pilla pilla o tulipán... o a un rol en vivo... acabaremos por descubrir que ya está todo descubierto.

La llamada a la tolerancia que escribió apresuradamente hace poco mi amigo Anaime en las redes sociales me pareció imprescindible. Os selecciono un fragmento:
" Qué hace más imbéciles e insolidarios a los jugadores de pokemon que a los coleccionistas de sellos? los forofos de fútbol? o nosotros mismos que reventamos nuestro cuerpo saliendo a machacar nuestras articulaciones? Somos todos iguales.....pero como siempre, en el gremio/grupo al que pertenece cada uno el grupo es bueno y el resto unos pringaos. Los runners somos gente maja toda y sabemos lo que son los valores y más aún los que es disfrutar de la vida más que nadie (putas frases de sé vivir, soñar, etc...como si los demás no). Pero vete aun foro de patinadores y pensarán lo mismo, pero vete a un foro de taxistas y pensarán lo mismo, pero vete a un foro de brokers de bolsa y pensarán lo mismo,"
Cierto es que el hecho de que la gente, en vez de jugar con otros humanos, juegue con una máquina que los sustituye, es un síntoma de algunos aspectos tristes de la realidad en la que vivimos aislados e indiferentes unos de otros. Creo que este sentido se lanzaba la crítica a la que se respondía en este caso, pero es buena ocasión para recordarnos que ya está bien de considerarnos mejor que otra gente solamente porque hace cosas distintas de las que hacemos nosotros. Ya hay bastantes viejos gruñones quejándose de lo que no entienden, que a menudo son las actividades que nosotros mismos hacemos. No olvidemos que los aliados naturales de quienes quieren poner vallas al campo y de sus corruptos amigos políticos, son los viejos gruñones a los que les molesta todo lo distinto, todo lo que no entienden, todo lo que parece una novedad.

Quien quiera cazar pokémones, que les lance pokehostias virtuales de esas y cada cual a lo suyo, respetándonos todos... quien quiera matar un bicho indefenso para divertirse...

...bueno, ese por mi que se dispare mejor en la entrepierna.

Tampoco la práctica de la tolerancia tiene que llegar al infinito, caramba.



viernes, 8 de julio de 2016

Pasado y futuro

Todo santo tiene un pasado y todo pecador tiene un futuro
Oscar Wilde
Recuperaba hace pocos años el filósofo Jostein Gaarder la cita de Goethe que decía:
Quien no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años queda como un ignorante en la oscuridad y sólo vive el día (1) 
Gaarder aplica la máxima a la historia de la filosofía, la cual no llega a los tres mil años exigidos por el poeta alemán, pero cuenta con casi veintisiete siglos de trayectoria. Tradicionalmente desde el momento en que Tales de Mileto intenta buscar una explicación racional al mundo e inaugura la actitud "filosófica", el amor al saber por oposición al mito.

Casi tres milenios de lucha encarnizada entre el pensamiento mitológico y el racional y, por ahora, aún estamos lejos del final del conflicto. La buena noticia es que no han podido con nosotros. Ni los sofistas, ni los tiranos de Atenas, ni el emperador Constantino, ni el Califato y sus llamas lamiendo los papiros de la biblioteca de Alejandría, ni las persecuciones inquisitoriales en la Edad Media por parte de burros fanáticos, ni los juicios a Miguel Servet, a Giordano Bruno, a Galileo Galilei, las condenas al pensamiento de Darwin, a la geología y la biología moderna... ni los Nazis quemando libros de "ciencia judía", ni los estalinistas quemando libros de "ciencia burguesa", ni el nacional catolisimo y su "muera la inteligencia", ni la postmodernidad más anti-ilustrada, ni recientes o próximas reformas educativas de minutruchos politicuchos haciendo genuflexiones al neoliberalismo y aprovechando para besar abyectamente los mugrientos pies de sus amos.


Pero vivimos tiempos en los que nos lanzan constantes mensajes que nos instan, que nos exigen "vivir el presente", no en el pasado o en el futuro.

Yo mucho me temo que no estoy para nada a la moda New Age en ese aspecto (bueno, témome mucho que casi en ninguno) y me siento más próximo al pensamiento de Goethe. Creo que debemos saber de dónde venimos. Auditar la "contabilidad" tan atrás como sea posible para comprender qué somos. Cuál es la lógica bajo la que se empezaron a hacer los primeros maratones de montaña en España, por ejemplo, nos hace entender cual era la base popular en la que surgió un movimiento que ha ido evolucionando y que quizá se encuentra en una encrucijada al haber desconectado de aquellos pioneros. Comprender nuestro pasado, el de nuestra sociedad, nuestra historia tan atrás como nos permitan los vestigios, bucear en la cultura prerromana y en los movimientos de población y culturales de los últimos 2.500 años es una forma de aproximarnos a comprender el presente y su lógica.

Hace veintidós años aparece el primer maratón de montaña: el Galarleiz.
Después vendría el Alpino Madrileño (quizá el maratón más duro del mundo, entonces).
Desde allí una evolución constante e inexorable hacia mayores
distancias, mayores desniveles y mayor dificultad técnica.
También creo que nuestra existencia es un constante colisionar con un futuro que no está aún determinado, por tanto es necesario trazar planes. Planes para el minuto siguiente, para la semana, para dentro de diez años. Anticipar y planificar proporciona cierto control sobre los acontecimientos y nos hace más libres. Es decir, que yo creo que hay que vivir,principalmente en el futuro y hay que tener muy presente el pasado. Cuanto más mejor. Si no el presente no es más que el deslizarse por un tobogán por el que se baja a gran velocidad sin posibilidad de pensar en nada ni de ir en otra dirección que la que que la gravedad, la sociedad, nos marca.

Es verdad que hay una forma de arruinarse la vida que consiste en recordar un pasado idealizado que nunca existió con la esperanza de que retorne, en forma de paraíso en un futuro próximo, más o menos próximo o lejano.

El esquema es el mismo que hay presente en la Biblia:

Todo era maravilloso en el Paraíso Original, en la lejana infancia de la humanidad. No había sufrimiento, ni trabajo, ni hambre... pero, sin poder evitarlo, como consecuencia de nuestra propia ignorancia y de la presión exterior (la serpiente), todo se fue a freír puñetas. Sin embargo un profeta, en un momento dado, viene para liberarnos y nos promete que más o menos pronto va a llegar el Reino de los Cielos y todo el mal del mundo se va a acabar.

Y el mismo esquema que el marxismo mal entendido:

Hubo un tiempo en que una comunidad de libre intercambio se autorregulaba a través del tiempo socialmente necesario para la producción de las mercancías, lo que daba como resultado un justo reparto de los recursos y la riqueza, pero en un momento dado, el modo de producción se alteró cuando la fuerza de trabajo se comercializó y unos pocos se apropiaron gradualmente de una plusvalía que les permitió acumular Capital y dar como resultado una sociedad injusta y desigual. Pero un día llegará la Revolución que instalará la dictadura del proletariado que, finalmente, nos llevará al Paraíso Comunista donde todo será genial.

Y, por qué no, también podemos encontrar la misma idea en el batiburrillo postmoderno nihilista pijipihipster:

Los pueblos que viven en contacto con la Naturaleza, son felices como lo eran nuestros antepasados, porque no han roto con sus raíces, cuando traicionamos a la Madre Naturaleza inventando máquinas de vapor y a electricidad, ella nos castigó severamente, pero pronto con la llegada de la Era de Acuario/Niños Índigos/Revolución social libertaria/Meditación Transcendental/Hippismo bondadoso/Infusiones de hierbas de herbolario... el mundo va a ser mejor gracias a los memes buenrollistas compartidos en las redes sociales y la concienciación universal, la homeopatía lo curará todo y seremos delgaditos y felices, pero sin complejos.

Hasta la propia mitología personal de muchas personas es un tránsito entre una feliz infancia perdida y una jubilación liberadora. El problema no es "aferrarse al pasado" o "vivir en el futuro", sino mentirse a uno mismo sobre lo que fue y sobre lo que puede llegar a ser.

También idealizamos aquellas carreras de montaña que corrimos hace diez, hace quince, en algunos pocos casos, hace veinte años. Como el recuerdo de una infancia feliz nos parece que estaban imbuidas de un "espíritu"  que se ha perdido con el tiempo y que ya no volverá. Como un paraiso perdido, como un pasado mitológico.

Si queremos saber hacia donde vamos quizá lo primero que tenemos que ir haciendo es un ejercicio de análisis genealógico, una racional investigación del dónde venimos para pensar bien cuales son las posibilidades que tenemos por delante. Lo cual pasa, por supuesto, por escuchar y dar voz a nuestros veteranos y que estos, despojados de nostalgia, nos ayuden a crear un futuro que tiene varias vías abiertas entre la profesionalización y filosofía de la quedada informal. La respuesta a preguntas como si debemos aumentar la carga de reglamentaciones, si queremos hacer difusión y proselitismo de nuestra actividad, nuestro compromiso con los clubes y con la administración no puede ser un debate cerrado entre "especialistas", muchos menos si han aterrizado aquí desde otros lugares (bienvenidos sean) silenciando a quienes tienen miles de kilómetros en sus patas por el monte.
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(1) Wer nicht von dreitausend Jahren Sich weiß Rechenschaft zu geben, Bleib im Dunkel unerfahren,  Mag von Tag zu Tage leben

viernes, 24 de junio de 2016

El corredor inconsciente

Recordar es el mejor modo de olvidar.
Sigmund Freud
Para nosotros es imposible leer a Sigmund Freud.

A Freud solamente podemos re-leerle, porque está su pensamiento tan presente, impregna hasta tal punto nuestra sociedad, que no hay posibilidad de "descubrirle". Leemos a Freud desde Freud. El pensamiento freudiano atraviesa transversalmente todo lo que creemos saber, forma parte de nuestra lógica interna íntima. Tenemos una serie de ideas establecidas sobre el mundo y adquiridas desde hace mucho tiempo que nunca cuestionamos que provienen de él y de la manera en el paradigma psicologicista se ha impuesto en la sociedad. Aunque nunca le hayamos estudiado, aunque nunca hubiésemos oído nombrarle, sus ideas nos han llegado a través de la literatura, el cine, la televisión, la prensa, nuestros docentes, los amigos, la familia... porque el "paradigma" es el conjunto de todo aquello en lo que estamos inmersos: las corrientes científicas dominantes, el ambiente cultural, la religión y otras creencias. Es el contexto del pensamiento y siempre pensamos dentro del marco que se nos proporciona en cada época. No podemos pensar desde fuera de nuestro paradigma. Incluso quien se "adelanta" a su época lo hace desde unos patrones mentales que ha recibido desde fuera.

Cuando alguien nacido después de 1985 ve películas como Blade Runner, 2001 Odisea en el Espacio o Alien, el 8º pasajero, le pueden gustar más o menos o nada en absoluto, pero tiene la impresión de que están llenas de tópicos de la ciencia ficción. Si las hubiesen visto en el momento en que fueron estrenadas... le habrían gustado o no, pero le parecerían algo novedoso y original. Vivimos en un mundo que, estéticamente, es heredero de estas (y otras) películas, que no son "topicazos", sino que después fueron copiadas, plagiadas, homenajeadas, tenidas en cuenta y, en definitiva, establecieron un canon estético. Pasaron a formar parte del paradigma.

Y usted, ¿por qué corre? ¿Lo sabe? ¿Está seguro? Quizá su seguridad no es más que el resultado de
un mecanismo de represión subconsciente para no enfrentarse al por qué corre usted realmente
Esta semana nos encontrábamos de nuevo ante la triste noticia de otra muerte de un corredor en una carrera de montaña. Algo de lo que los medios no tienen ni van a tener problema en hacerse eco. Sin tener otro dato que el comunicado de que la muerte se ha producido por una "parada cardiorespiratoria" (lo cual es realmente poco decir, porque además de causa, la parada puede ser el efecto, al ser el latir del corazón y el respirar conditio sine quae non para vivir a corto plazo), rápidamente aparecen, además de las muestras de tristeza y de duelo (sin duda todos lo lamentamos, es una noticia muy triste), la pregunta sobre si las carreras de montaña son peligrosas, sobre si somos unos "incoscientes". Aquí usando el concepto de insconsciencia no en el sentido freudiano, sino presuponinedo que ciertamente sobrevaloramos nuestras capacidades o no valoramos adecuadamente las exigencias de la prueba deportiva en la que participamos.

El abanico de reacciones va desde cuestionar (hablando de otros sucesos luctuosos recientes) legítimamente las informaciones proporcionadas por las organizaciones de las pruebas antes de la carrera, reflexionar entorno a las exigencias requeridas para participar (podéis leer sobre la reciente polémica sobre pedir una prueba de esfuerzo en la Madrid Segovia), preguntarse por la capacidad de autoanálisis de algunas personas que participan y por supuesto, quien aprovecha, como cualquier otra ocasión para demostrar lo tonto supercorredor que es quejándose de que se apunta mucho paquete que no debería estar. Estos nunca faltan, hablando de complejos freudianos y de motivaciones extradeportivas. Quienes se lamentan de que otros van a sus carreras por el motivo equivocado.

¡Y lo que uno se ahorra en psicoanalistas!
Correr por el monte y escribir,
O hacer yoga y tocar la guitarra,
O bailar y contar cuentos...
"Sacar" fuera las cosas que andan por dentro, en definitiva...
Freud no es el descubridor del subconsciente. Saber que hay procesos no conscientes que nos llevan a algunas decisiones es algo que ya está presente en toda la filosofía del siglo XIX y aún antes (en Leibniz, por ejemplo). Explícitamente en Shopenhauer y Nietzsche, autores leídos con avidez por este psicoanalista austríaco cocainómano aparentemente obsesionado con los falos, aunque, puesta en evidencia la similitud entre algunas ideas que hicieron pensar incluso en un descarado plagio, Freud siempre negó conocer la obra de estos otros miembros de la comunidad de la sospecha. Pero incluso cuando nos vamos a los argumentos de Kant, el de Könisberg deja muy claro que, en última instancia, no puede estar seguro de conocer sus propias motivaciones. Da por supuesto que puede engañarse a si mismo, que sus actos no estén gobernados por la bondad, por lo que deja de lado las "buenas intenciones" y se centra en los actos morales. Pasa de una ética "teleológica"(de la intención) a una "deontológica" (de los hechos concretos) basada en un imperativo categórico: actuar siempre conscientemente como debiera actuar todo el mundo en las mismas circunstancias.

¿Podemos cuestionar la motivación de otros corredores?

Para mi, definitivamente, no. Ya lo he comentado otras veces. Nadie puede presumir de estar seguro de cuales son sus propias motivaciones. De hecho, lanzar descalificaciones contra la de los demás, debería hacer que nos cuestionáramos el por qué corremos nosotros. Qué impulso nos ha llevado a ello y qué mierda nos importa el por qué otra persona se apunta a una carrera.

Sin duda hay corredores "inconscientes", pero creo que muchos menos de los que quisieran quienes se lanzan a la yugular de ellos y les señalan como un problema generalizado de seguridad.

Une leçon clinique à la Salpêtrière, André Brouillet, 1887
Hay mucho que criticar a Freud y a sus seguidores. Empezando por el machismo y continuando por el uso de un discurso científico que, sin embargo, no puede hacer una predicción que contradiga la teoría. Por ejemplo, en física, cada cálculo que sale bien, confirma las teorías en la medida en que, cualquier otro resultado, tiraría por tierra la ley que se está aplicando. Sin embargo cualquier predicción que hiciese el psicoanálisis podría ser interpretada, acertase o no, como un caso más de la teoría. El hecho de que muchos tratamientos no ofrezcan mejores resultados que los de una "remisión espontanea" sin pasar por consulta, y que dependa en gran medida de la calidad del profesional y no de la técnica empleada... la eterna discusión entre los profesionales sobre cual es el objeto y el método de su disciplina (¿se imaginan a los químicos discutiendo cual es la técnica correcta para ejercer la química?), el uso impropio de algunos conceptos científicos, la apropiación incorrecta de otros (vease "Imposturas intelectuales" de Alan Sokal, sobre el uso casi absurdo de la matemática en el psicoánalisis de Lacán), la ausencia de encaje con otras disciplinas afines (como ocurre con el continuo matemática-física-química-química orgánica-biología molecular-biología celular... donde aparentemente cada una empieza donde acaba la anterior)... las críticas a la epistemología y a la metodología científica empleada por el psicoanálisis parecen no tener fin, pero qué duda cabe que la sospecha, como filósofo, de la importancia de los procesos subconscientes, de la construcción de la personalidad en la infancia, de los procesos de represión, del papel central de la sexualidad en la vida, etc... son una pieza clave de la naturaleza humana en la que Freud pone el foco y que han ampliado la visión de nosotros mismos. Nunca podremos volver a mirarnos como en nuestra infancia, antes de Freud.

Je pense où je ne suis pas, donc je suis où je ne pense pas (Pienso dónde no soy, ergo soy dónde no pienso)
Jacques Lacan

jueves, 16 de junio de 2016

Cariño, esto no es lo que parece

El mejor escritor es aquel que se avergüenza de serlo.
Friedrich Wilhelm Nietzsche

No hace mucho hablábamos de la filosofía de la sospecha, de aquel trío anafrodisíaco formado por Marx, Nietzsche y Freud que lanzaba una mirada de duda y suspicacia sobre la realidad, sobre la podredumbre de Occidente. Sobre lo que parece que son las cosas y sobre lo que hay detrás de ellas. Y que concluían que... esto no es lo que parece.

Y hemos abordado también (¡Runners del mundo, uníos!) el ejercicio de lanzar una mirada desconfiada y marxista sobre la realidad de lo de correr hoy en día. Esto nos pone en la difícil situación de continuar una serie temática con una tercera entrada sobre la filosofía de la sospecha, aplicada a ejercer la suspicacia sobre nuestra afición de correr, y ya llegados a este punto, tener que acabarla habiendo alcanzado las tres cuartas partes de la tetralogía,... o como alternativa dejarlo así ahora y disimular, siguiendo el ejemplo de Rajoy y su inspiradora técnica de hacerse el muerto.

Qué pesado con la filosofía ¿Pero esto hace falta para correr?

Pues realmente no.

El físico Richard Feynman tenía un profundo bloqueo con la filosofía, que no era capaz de comprender. Decidió un día, en la Universidad de Stanford, donde daba clases, entrar a un aula para seguir un curso sobre la materia. Se equivocó de asignatura. Se metió accidentalmente a una clase de introducción a la lengua Portuguesa (oh meu Deus!), pero le pareció tan interesante que decidió seguir el curso entero ya que estaba allí (es lo que tienen los así denominados "listos de los cojones"). Acabó ganando el premio Nobel de física por sus descubrimientos y formulaciones en la electrodinámica cuántica, participando en la elaboración de la bomba atómica y desarrollando el concepto de nanotecnología y computación cuántica y, por supuesto, hablando Portugués con tanta fluidez que se fue a vivir a Brasil después de la guerra y entró en una escuela de samba. A ritmo de samba desfiló en el sambódromo de Río de Janeiro con su escola tocando la frigadeira. También escribió, a parte de mucha teoría física, un ensayo sobre la mejor manera de ligar con chicas en los bares.

Richard Feynman tocándose los bongos.
Quizá un ejemplo de lo que Nietzsche
consideraría un "superhombre"
Tengo la particular opinión de que una de las acciones más subversivas que se pueden realizar es llevar una vida multidimensional, compleja, llena de facetas, de aficiones, de actividades distintas. No "ser" runner (o físico teórico), por ejemplo, a todas horas y en todo momento. No convertirse en el estereotipo, en el cliché, en la parodia de aquello que se supone que "eres". Y si además uno se cuestiona todo radicalmente y racionalmente, es decir, si hace filosofía, mucho mejor. En general no "ser" mucho nada, no identificarse, no crearse una identidad o sumergirse en una colectividad que no deje espacio a la diferencia y a la diversidad. A las múltiples facetas del alma humana. Huir de la moda, pero no convertirse tampoco en el miembro de esa moda que consista en ir a contracorriente para no ir a la moda como los demás. Al final todos los que quieren ser distintos, desde los punkies de antes a los hipsters de ahora, se acaban pareciendo entre ellos. No se trata de ser superficialmente distinto, sino de ser complejo.

Marcuse hablaba del sujeto de la sociedad industrial como un productor/consumidor alienado, del individuo unidimensionalizado como resultado de las falsas necesidades creadas por los medios de comunicación masivos. Paralelamente en la obra del muy nietzscheano Hermann Hesse, se nos muestran las mil dimensiones ocultas de cada persona que, paradógicamente, tiende a entenderse a si misma bajo un prisma simplificador. A ponerse una etiqueta, a no darse cuenta de que cada ser humano está habitado por una infinidad de seres humanos. Contemplarse a si mismo bajo una identidad simplificadora es el camino a convertirse en aquello. Entregarse a una fe, aunque no nos parezca que es eso, que alivie nuestros miedos y nos haga sentir que pertenecemos a algo. No olvidemos que Hesse escribe en pleno ambiente de ascenso del nacionalsocialismo en Alemania.

Y es que Dios ha muerto, pero como predijo Nietzsche, ha dejado un espacio vacío, una nada, que la gente se apresura a llenar con "algo", con lo que sea, con una serie de creencias y de pertenencias que tienen su origen en ese vacío, en esa nada. Convertir el "furgol" o el "running" en una especie de religión no es más que una manifestación del nihilismo predicho por el loco filósofo alemán.

"Ni Dios ni amo ni moral"
Para el Antiguo régimen la moral y el orden político
estaban relacionados necesariamente con la idea del Dios cristiano.
Al desaparecer queda un vacío en todos los órdenes de la existencia humana
Y hay que entender que Nietzsche no dice que Dios no exista. No se trata de eso. Quizá da por supuesto que no tiene que entrar en ese debate, que hay que dar por supuesta su inexistencia o que es irrelevante para lo que él trata de decir. Quiere decir que, en nuestra sociedad, en la de hoy en día, en la del futuro que anticipó Nietzsche, el Dios cristiano ha perdido el papel que ocupaba en el pasado. Ya no es una creencia tan universalmente extendida, tan indubitable, ya no se organiza toda la vida humana y toda la sociedad bajo el supuesto de su existencia sino, al contrario, como si hubiese muerto. Los ateos, obviamente no creemos que pueda morir algo que nunca ha existido. Se trata de una metáfora sobre las consecuencias morales de un fenómeno social. La sociedad se ha desacralizado y los sistemas políticos, las leyes y las normas morales, los sentimientos de comunidad religiosa entorno a esa creencia, han perdido aquello que lo sostenía todo, dejando en su lugar...

...NADA.

Y claro. El horror al vacío hace que cualquier otra cosa que emprendamos lo hagamos con una energía religiosa, irracional, buscando una comunidad a la que religarse, con la que identificarse, con la que practicar rituales y oficios sacralizados. En ello está el ascenso de movimientos New Age tan obviamente religiosos, el neopaganismo, incluso la fanatización de los movimientos neocatecumenales luchando por sobrevivir dentro de los restos de lo poco que queda de la estructura del cristianismo. No por nada temen el laicismo, como la mayor amenaza para su superviencia. El peligro no está en opinar que Dios no existe, sino en que la mayoría de la sociedad, crea o no, actúe como si hubiese muerto.

Nada hay de malo en nuestros nuevos templos con pistas de cuatrocientos metros, nuestros nuevos rituales en las carreras populares o en vestir nuestros hábitos de lycra y polipropileno, nada por el sacramento del maratón, pero corremos el peligro de no superar esa muerte, de no ser capaces de construir nuestra propia forma de actuar y elevarnos por encima de la moral de esclavos que nos induce el consumismo de cosas innecesarias, a ser "solamente runners". Se trata de usar, si nos gusta, el correr como una herramienta de crecimiento, no como unas cadenas que nos aten y nos impidan superar... ese estadio del ser humano, el de la persona obligada a seguir la corriente social dominante.

Y quizá correr solamente por que es divertido, como corre un perrete o un niño

"La madurez del hombre es haber vuelto a
encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño"

F. Nietzsche






martes, 14 de junio de 2016

La transubstanciación de los almidones resistentes

Hacemos lo mismo que los humanos, agotamos los recursos del mundo y los consumimos. La diferencia es que nosotros lo hacemos más rápido y de forma más eficiente.
La invasión de los ladrones de cuerpos, 1956
No hay peor digestión posible que la de un texto que mezcla, con poco criterio y sin demasiado sentido la teología con la nutrición. Pero es que la cosa hoy va de "transformaciones", de alteraciones en la naturaleza íntima de las cosas, cuando se meten unas manitas de cerdo en la olla rápida y como un truco de magia, entra un trozo de materia prima cruda y sale un alimento listo para ser llevado a la boca.

Comenzaba la Summa Theologica de Tomás de Aquino, precisamente, diciendo que al ser aquella una obra divulgativa e introductoria, para gente que empezaba en aquello de la filosofía, les iba a proporcionar a los lectores "alimentos intelectuales" de fácil digestión mental. Citando al Apostol en su primera a los corintios:


tanquam parvulis in Christo, lac vobis potum dedi, non escam
 (como a niños en Cristo os di a beber leche, no alimento sólido)

Quien haya visto los gruesos tomos de la Summa, se puede hacer una idea de lo pesado que puede ser un filósofo escribiendo una introducción. Empecemos nosotros por el tema de la alimentación. Y por el principio. Por el interés que tiene la tecnología del fuego para la transformación de un alimento.

El Paleolítico es un periodo situado "antes" de que Dios crease el mundo según la Biblia, para quien no lo sepa. El impío que no lo crea arderá en el Infierno eternamente.

Todo esfuerzo por intentar averiguar lo que comían nuestros antepasados y primos cercanos del paleolítico es bastante limitado. Cuando solamente tenemos huesos fosilizados es bastante difícil saber exactamente lo que circulaba entre ellos. Las partes blandas, en especial el estómago y los intestinos, serían de mayor utilidad en esta investigación. Llegado el caso, incluso las deposiciones son también un excelente objeto de análisis. A partir de los restos fósiles, del desgate de los dientes, de los restos de animales encontrados en sus cuevas, del análisis ecológico de las zonas que habitaban y de alguna pista más nos podemos hacer una idea aproximada y rellenar los huecos con imaginación.

¡Vamos a por vosotros humanos!
Parece ser que somos carroñeros oportunistas. Comíamos lo que había disponible. Cualquier cosa. Insectos, gusanos, carroña, el contenido de los nidos (huevos y pollitos), frutas silvestres, raíces, flores, hierbas (tengo entendido que la lechuga es una herbácea), frutos secos, caza de corto alcance, sobre todo a pedradas, en especial de pequeños roedores y reptiles y animales más grandes a los que se atacaba cuerpo a cuerpo, con palos afilados y cuchillos de piedra, sin jabalinas ni flechas. A veces se robaba lo que había reunido y escondido el vecino, claro, y cuando se podía encontrar y disfrutar de ello se comía seguramente miel, peces de río, hongos,... probablemente también se comía, si había suficiente hambre, al vecino si aparecía muerto, incluso el vecino al que pillabas robándote y le aplastabas la cabeza con una piedra también era comestible, etc. lo que se dice una gran variedad de materias primas. Una gran parte de estas materias primas, tras desnaturalizarlas a través de la cocción, aumentaban su poder nutricional enormemente, el de  las proteínas y almidones presentes (las del vecino del antropófago también, aunque producía alguna enfermedad parecida a la de las "vacas locas"). También existía la caza en grupo, conduciendo a grandes herbívoros a trampas donde se les daba muerte y se les descuartizaba para el transporte. Algo que encaja mejor con nuestro imaginario colectivo sobre nuestro remoto pasado.

El concepto de desnaturalización implica que se transforma lo que es de una manera determinada sin intervención humana, en otra cosa diferente. Este concepto da por supuesto la "antinaturalidad" de las transformaciones que realiza el ser humano. Le sitúa fuera de la naturaleza. Aquí el concepto nos interesa como cambio en la estructura molecular del alimento y nos da un poco igual si aquello que no es natural lo es porque es "antinatural" como los hombres o "sobrenatural", como los dioses que creamos. Mi propia opinión es que mucho de lo que consideramos como natural no lo es, mucho de lo que tratamos como artificial, si, y que el proceso de alteración y transformación tiene diversos grados. Desde pelar una fruta, hasta las bandejas de alimentos precocinados del super hay un larguísimo camino.

¿Y en que proporción comía el paleoindividuo todas estas cosas que hemos enumerado? Pues evidentemente en una proporción variable. Unas poblaciones tendrían una dieta de un 90% de fruta con algunas cucarachas y larvas de vez en cuando como manjar ocasional y otras por ejemplo, al norte de Europa y Asia, se alimentarían fundamentalmente de focas y pescados. Es que he dicho que somos oportunistas. A nadie le traían de la otra parte del mundo a su herbolario un superalimento pijipi de moda. En cada época de año, en cada latitud, en cada ecosistema, solamente lo que había al alcance. El espacio y el tiempo que tratamos de abarcar es enorme. Probablemente no tiene sentido hablar de una "dieta paleolítica".

En cualquier caso la "naturaleza antinatural" del ser humano se pone de manifiesto siempre. Ya en el paleolítico el fuego y las distintas técnicas de cocción que él permite hacían que los nutrientes estuviesen más biodisponibles, más fáciles de digerir y asimilar. La proteína coagulada, ya sea en los huevos o en la carne es más asimilable que la "cruda", contra el mito de tomar claras de huevo líquidas o los filetes solo un poco marcados (aunque a mi me gustan más).

La tecnología de la alimentación es una de las primeras en surgir. Con la Revolución Neolítica los hidratos de carbono más complejos, presentes en cereales, legumbres y tubérculos, los almidones, se transformaban por cocción en hidratos asimilables por nuestro organismo con facilidad. Algunos antinutrientes eran eliminados del alimento en los procesos de "desnaturalización" a los que sometíamos a las materias primas para convertirlas en alimentos. Con el calor las fibras de colágeno se deshidratan, haciéndose más blandas las carnes y fáciles de masticar las partes más duras del animal. Hay que recordar que no había dentistas. Tampoco azúcares refinados, eso si. Además, el fuego reduce el riesgo de infección, ya que mata los microbios presentes. La sopa y las infusiones en general sirven para potabilizar el agua al hervirla. En los duros inviernos sin calefacción central el alimento caliente ayuda a elevar la temperatura del cuerpo.

Sin duda abandonar el crudismo fue una de las claves del éxito de nuestra especie (éxito es simplemente no palmar, aclaro el concepto desde el punto de vista darwinista).

Sobre los almidones y, más en concreto, sobre los almidones resistentes hemos hablado recientemente y de sus ventajas para la flora digestiva. De esa transformación casi mística que se produce en las cadenas de almidones cuando, sin cambiar de aspecto, se altera de forma fundamental su... naturaleza... y se hacen resistentes a la digestión debido al proceso que va desde su cocción, a su posterior enfriamiento y hasta un suave recalentamiento posterior y que hacen que se comporten como fibra no soluble. Un excelente aporte a la salud bacteriana de nuestro intestino.


Unos macarrones recién hechos calientes o enfriados un tiempo después o recalentados unas horas más tarde... están en tres estados diferentes. Tienen la misma forma "por fuera" aparentemente, pero no son lo mismo. Sus almidones se comportan de forma muy distinta en nuestro cuerpo. Como en la Invasión de los Ultracuerpos, los alimentos por fuera son iguales, pero actúan  como si su... naturaleza... hubiera cambiado radicalmente.

No puedo evitar traer a mi memoria que en el libro Gamma (Γ) de la metafísica de Aristóteles, según la ordenación clásica de la Biblioteca de Alejandría (el imprescindible, el increíble libro cuarto que contiene tanta sabiduría), el de Estagira nos dice que el ser "se dice", siempre, en todas sus formas, por analogía con la substancia. Que todo lo que sea "ser, estar, existir" tiene detrás, en el fondo, o de alguna manera, una substancia.

¿Qué es una substancia para Aristóteles?

Cuidado, sustancia no es materia. No se trata de una teoría materialista. Substancia es un compuesto de materia y forma. Es en la substancia en la que inhieren los accidentes. Lo que puede ser rojo, negro, salado, inteligente o ruidoso. Es decir, es la suma de "aquello que le hace ser lo que es" (la esencia), la quíditas, el quod quid est esse, lo que si-se-lo-quitas-deja-de-ser-lo-que-es, y, también sumado, todos los aspectos accidentales que no afectan a esa "esencia": el color, el sabor, el aroma... todo ello es lo que "está en" la materia, lo que le da forma. Materia + Forma = Substancia.

Complejo. Difícil. Lo sé.

No es una teoría de la materia apta para la ciencia moderna. Si acaso pueden permanecer aferrada a ella las religiones medievales (re-inventadas en la Edad Media), siempre lentas en asimilar los cambios de la ciencia. De hecho, a més a més, andan aún sus dogmas más aferrados a la ciencia platónica que a la de Aristóteles, y aún más a concepciones del mundo mitológicas. Pero para explicar y predecir la realidad ya disponemos hoy en día de la física y la química como mejores modelos que describen los acontecimientos. Contamos con poderosas y predictivas teorías de la materia. Teorías en las que hay partículas subatómicas, átomos, elementos, moléculas, largas estructuras de moléculas orgánicas con propiedades emergentes... con las que explicamos los cambios aparentemente esenciales de los almidones resistentes que no llevan aparejados una alteración del aspecto externo que se da a nuestros sentidos, pero si del estado de gelatinización en un plato de macarrones de las largas cadenas microscópicas de azúcares que le dan su topología macroscópica.

Representación del Monstruo de Espagueti Volador
entregando al capitán Mosey las tablas con los
«Realmente preferiría que no» en el monte Salsa.
(Fuente: Wikipedia)
De hecho, si hay cambio de aspecto si ampliamos el alcance de nuestros sentidos y empleamos un microscopio.

La ciencia Aristotélica, partiendo de los datos de los que se dispone en su época (s. IV antes de nuestra era), elabora una sutil y potente teoría de la materia y de la forma en la que, obviamente, no es posible que permanezca una substancia inalterada en su forma si todos los accidentes y su misma esencia cambia... lo que es más, es absolutamente aberrante, estúpido y delirante pretender que cambie la esencia y que no se produzca ningún cambio en la forma. No es un "misterio", no es "un milagro", es una imposibilidad lógica, un caso en el que una escolástica degenerada y palaciega ya no entendía el pensamiento de Aristóteles y usaba sus conceptos sin ningún sentido. Sería gracioso si no hubiesen muerto tantos millones de europeos en las guerras de religión o bajo los castigos de la Inquisición.

Se trata de una de tantas "dificultades" conceptuales del ya muy difícil de digerir dogma católico (continuamos con las digestiones pesadas), uno más que añadir a las inmaculadas concepciones, trinidades, etc... en este caso bajo el contrafáctico y semánticamente paradógico "palabro" de "transubstanciación". En general el vano intento de incorporar al dogma la ciencia antigua ha hecho que cuando ha cambiado la ciencia, la institución, anquilosada en el pasado y llena de temerosos ignorantes, no hayan podido responder a los cambios. Darwin, Galileo, Bruno, Servet, fueron testigos de ello y tuvieron que imponerse a partes del dogma no esenciales de sus iglesias (Católia y Anglicana, lo mismo a efectos prácticos). Hoy las ciencias cognitivas y la física moderna entran en abierta contradicción con la idea platónica de alma o con la idea de transubstaciación, pero no parece que ello afecte a la cuenta de resultados de la multinacional a corto plazo.

Una dificultad más que añadir al entendimiento, además de las falsificaciones documentales en las que se sustenta el chiringuito. La Donatio Constantini, por ejemplo. Una burda estafa medieval por la que se atribuye en un documento más falso que un billete de quince euros al obispo de Roma el primado monárquico y jurisdiccional sobre todas las restantes Iglesias, o incluso los mismos evangelios, reescritos, reordenados y retraducidos a lo largo de los siglos hasta ajustarse a la doctrina. Todo ello hacen de esta peculiar religión una de las más indigeriblemente místicas. Como los almidones resistentes no son asimilados por el estómago o el concepto de un círculo-cuadrado por nuestra inteligencia. Del mismo modo los dogmas "paradógicos" pasan por la boca del creyente sin ser entendidos ni explicados en su radical imposibilidad. Todos ellos redirigidos hacia ese pozo sin fondo llamado "fe" como los almidones resistentes llegan al intestino sin ser asimilados antes.

Según la doctrina católica, durante la consagración de la hostia (harina refinada), sin que cambie ni se altere la forma, cambia la "esencia", es decir... la forma (cambia la forma sin cambiar la forma, no sé si se entiende la paradoja fundamental). Que es tanto como decir que algo es uno y tres (1=3) a la vez y en el mismo sentido... o cualquier otra imposibilidad semántica o matemática. Algo que, no es que sea imposible porque no se dan las condiciones de posibilidad, sino que es lingüísticamente una estructura formalmente contradictoria. Un enunciado literalmente insostenible.

Y claro, como en el caso de cierto tipo de almidones en mi estómago, a mi inteligencia eso le genera... RESISTENCIA.
Sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente.
Salvador Allende