La Remontada Infernal

Ruta, mapas, recursos y consejas.

"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"

Miguel Hernández
En algún momento de 2013 la idea original de esta bitácora fue derivando de escribir una breve guía del recorrido de la "Integral del Manzanares" hacia un diario bizarro que mezclaba filosofía, aficiones, desahogos mentales y, sobre todo, un lienzo en blanco en el que ir aprendiendo a escribir.

Por tanto, y bajo la premisa de no dejar atrás ninguna idea buena porque haya surgido otra mejor, incorporamos tres años y 155 entradas después una pestaña con la información necesaria para quien quiera, bajo su responsabilidad, realizar la ruta.

Por supuesto el autor de este blog no se hace responsable de obstáculos surgidos en el recorrido sin su conocimiento, pérdidas y desorientaciones, insuficiente preparación física o conocimientos del oficio de recorrer largas distancias por parte del lector. Hacer 105 kilómetros cuesta arriba es una tarea complicada y no recomendable para todo el mundo. Se recomienda hacerla con la base de una buena preparación y experiencia previa y no en solitario.

Nacimiento del Río en el Ventisquero de la Condesa

Esquema:

Esta vendría a ser la ruta que, con algún pequeño alivio ocasional, lo cierto es que siempre pica hacia arriba, desde el falso llano del principio, hasta la casi trepada del final.

Es un recorrido que no va a permitir "soltar piernas" casi nada, lo que se lo pondrá difícil tanto a los especialistas en el llaneo como a los más montañeros. La opción obvia es hacer el recorrido en la dirección contraria, haciendo el "Descenso Seráfico", o, por supuesto, una "Recortada Informal", arrancando en cualquier punto del recorrido, para lo que serán útiles los puntos de evacuación señalados entre el PK 20 y el 78. También se puede partir el recorrido en varias etapas. Todo vale.

Tiempo estimado:

Difícil cuestión. Va a depender de su capacidad física. Los 80 primeros kilómetros son bastante "corribles", pero pican un poco hacia arriba, así que se puede invertir entre 9 y 12 horas razonablemente dependiendo del estado de forma de cada cuerpa. Los siguientes 20 se harán, probablemente, a una velocidad entre 4 y 6 Km./h., y la bajada a Navacerrada, conviene disfrutar del placer de trotar. Es decir. Que entre 14 y 20 horas diría yo, incluyendo descansos. Aunque nada impide ajustar los ritmos a las horas de luz y hacer una parada larga antes del amanecer, para descansar, o al mediodía, quizá, si hace calor.

Época del año:

Dependiendo de las nevadas de cada año, la última parte puede ser difícil de transitar, en especial si se ha formado nieve costra o está helada o húmeda por el deshielo en el nevero del Ventisquero de la Condesa. Es aconsejable hacer la ruta sin este obstáculo al final del recorrido o hacerlo con crampones y con nieve en buen estado, con las primeras nevadas.

El último tramo puede ser complicado si se elige mal momento
Los meses centrales del año pueden ser también complicados para la gente que tiene dificultades con el calor, ya que se pueden alcanzar al mediodía temperaturas cercanas a 40º sin ninguna sombra que de cobijo, tan solo jaras que despiden calor y dulce aroma a resina.

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,...[...]
Por tanto la mejor opción para la mayoría sería a finales de la primavera u otoño.

Equipo:

Zapatillas. Recomiendo unas mixtas, unas de asfalto o, si acaso, unas pensadas para ultratrail (Leadville, Cascadia, Trabuco,...). No es recomendable el uso de calzado de montaña diseñado para el cresteo y las bajadas más técnicas, el 95% del recorrido es por camino bueno o por asfalto.

Sistema de hidratación. A vuestro gusto, pero imprescindible. Recomiendo poder cargar, al menos 1'5 litros.

Ropa de recambio, móvil, gps, un cortavientos con capucha, sales, comida de emergencia, botiquín,...etc...  ya sabéis como va esto... si no lo sabéis, no se os ocurra meteros en ello sin documentaros bien sobre cual suele ser el material obligatorio para un recorrido de ultradistancia.

Los bastones van a ser bastante inútiles buena parte del recorrido, pero yo llevaría unos plegables en la mochila para darle buen uso después si es que sois de usar bastones.

Track:

Wikiloc

Track

El track es un "pegado" en BaseCamp de tres trozos. El primero del maestro Spanjaard, Luis Arribas, eliminado el tramo que nos equivocamos (me equivoqué, perdón) junto a la linea del AVE y el que va de la ruta en el punto en que nos abandonó hasta su casa. El segundo tramo, tomado directamente de la carrera, aquí muy querida, Madrid Segovia, desde ese punto junto a Alcobendas donde acaba el anterior hasta Manzanares el Real (lo que explica que en Colmenar se desvíe 100 metros hacia un polideportivo) y, el tercero, de una ruta senderista desde allí hasta el puerto de Navacerrada siguiendo el curso del río.

El camino está muy bien marcado desde Rivas hasta Madrid, así que en caso de disonancia se recomienda abandonar el track y seguir las flechas amarillas.

De Rivas a Villaverde

Desembocadura del Manzanares en Rivas - Vaciamadrid
Desde la estación de metro de Rivas (zona B2, la que está en el antiguo pueblo de Vaciamadrid, junto a   "la Casa más Grande"), se pasa por debajo de un puente y se cruza la A3 por un paso elevado. No hay pérdida posible.

Cruzando sobre el paso elevado veremos unos cortados que fueron escenario de la cruenta Batalla del Jarama.


Cogemos la carreterilla de la derecha que unos carteles nos indican que conduce a la Escuela Nacional de Protección Civil, con el río a nuestra izquierda y seguimos unos tres kilómetros de asfalto, pasando frente a una última depuradora del Canal de Isabel II 


Aquí los meandros del río se nos irán acercando y alejando en distintos momentos mientras seguimos el camino.


El edificio de Protección Civil es una enorme construcción, fea y fácilmente reconocible.


Según se pasa por la puerta de entrada, aparece un camino de tierra que inmediatamente se divide en tres. El camino de la derecha está claramente marcado como GR-124. Por la derecha pues.

Primeros kilómetros. A la derecha los cortados de la linea defensiva de la Republica Española, a la izquierda el norte del campo de batalla

Vemos el río por última vez por unos cuantos kilómetros. Se adivinará en todo momento por el bosque de galería que lo acompaña.


Pasado el cruce con la Cañada Real de Granados (carretera al vertedero municipal), veremos Perales del Río.




Pasamos por debajo de la M-50


Cruzamos un puente sobre la linea del AVE


Por debajo de la M - 45, donde encontramos marcas del GR-124


Entusiásticamente marcado recientemente por alguien
el camino desde Rivas hasta Madrid Río. No hay pérdida.
Y, al ver este puente de hierro tendremos que estar atentos a las flechas amarillas. Una vez pasado debemos volver al río por el camino de la izquierda.




Llegando al Tanatorio de la M - 40, carretera que también pasaremos por debajo, encontraremos la salida de la otra depuradora. De aquí para arriba el agua será más limpia y encontraremos más ciclistas, corredores, patos y paseantes del cercano Villaverde y Usera que emplean estas zonas para su esparcimiento.


Parque lineal del Manzanares, Madrid Río y Senda Real:

Aquí, obviamente, no hay pérdida posible.

A continuación nos encontramos un bonito parque, coronado por una característica escultura que se alza sobre un antiguo cerro de escombros. Por las noches cierra, por lo que es posible que haya que rodearle 200 metros.


Se trata de seguir en linea recta, junto al río, sin pérdida posible.

A partir de este punto tenemos la posibilidad de salirnos de la ruta, ya sea para reponer fuerzas o para coger el metro o el cercanías, ya que las estaciones se alinean paralelas al río desde San Cristobal hasta Legazpi siguiendo la linea de la antigua N-IV. Además hay tiendas, farmacias, fuentes y, en definitiva, Madrid, la ciudad.

A lo largo de Madrid río encontramos varios puentes iluminados por la noche. Una alternativa es salir por la tarde y que amanezca por la zona de Colmenar, otra, que sea por allí por donde alcance la noche.



Vemos a nuestra izquierda un famoso estadio de no-sé-qué deporte que allí se practica. Un lugar muy famoso por los seguidores de esa actividad. La carretera M-30, cinturón que encerraba la ciudad en otro tiempo antes de que se derramase más allá de toda posible contención, pasa por debajo de las gradas.



En un momento determinado tendremos una de las mejores vistas de la ciudad al pasar junto al Puente de Segovia, donde veremos, salvo que esté tapado por una cortina de lluvia o por el velo de la noche, el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, no especialmente bonita.


A la altura de la entrada de la Casa Campo vemos la glorieta de Príncipe Pío, donde también comienzan las marcas del Camino Real, coincidente con el GR-124 que estamos siguiendo. 


 
   

El parque desaparece, pero podemos seguir corriendo por las calles de Madrid junto al río.



Por fin llegamos al Puente de los Franceses. El primer (y último) semáforo de Madrid.


Una ruta alternativa a partir de aquí consiste en girar a la derecha e ir hasta Ciudad Universitaria y la Dehesa de la Villa hasta dar a parar con la calle Francos Rodríguez, salir a parar a Bravo Murillo, subir a Plaza Castilla y desde allí, dónde encontraremos la primera flecha amarilla, ir siguiendo el Camino Jacobeo hasta Manzanares el Real, lo que nos aleja del río demasiado.

A partir de aquí será la M-30 la compañía que nos escoltará y separará del río Manzanares y nos proporcionará ruido y polución hasta llegar al Monte de El Pardo.


Cruzando el Puente de los Franceses buscamos un camino junto a la carretera y una pasarela azul abundantemente marcado como GR-124.

Biblioteca Central de la UNED y Facultad de Filosofía


Seguiremos camino dejando a la derecha el Palacio de la Moncloa, donde vive, nos guste o no en cada momento, el electo presidente. Más tarde pasaremos por donde han vivido y viven, nos guste o no, nunca electos caudillos y reyes.

Detrás de las coníferas, el Palacio de la Moncloa y sus habitantes
Ahora pasaremos por la Facultad de Veterinaria y el Hospital Clínico Vetrinario. 
Junto al Hospital Clínico Veterinario
Llegamos a la carretera hacia la Dehesa de la Villa, última escapatoria para los habitantes de la capital de volver a casa en metro. Lo harán mejor por los caminos que se ven que suben por el bosquecillo de la derecha hacia unos edificios (de la UNED), desde allí a la Facultad de Derecho y edificio de Filosofía A (de la UCM) y allí por la avenida Complutense hasta la parada de metro situada entre las facultades de Medicina y Periodismo.

Última posibilidad de escapar en metro, atrochando hacia Ciudad Universitaria por la derecha 

Con la carretera a la izquierda y el muro que nos separa de un campo de golf a la derecha vemos la Puerta de Hierro.

La Puerta de Hierro
Una primera pasarela sobre la M-30 a nuestra izquierda nos tienta a que la crucemos. La ignoramos. La que hay que cruzar está claramente señalizada.

El Parque Sindical a nuestra izquierda, actual Parque Deportivo Puerta de Hierro, donde tiene sede un centro de tecnificación de golfistas (ese deporte de masas). Metáfora de la historia y transformación de los movimientos sindicales que tanta simpatía ha cosechado entre la clase obrera.
Las piscinas del Parque Sindical


Cuando encontramos la pasarela con las marcas de GR, ahora si, la cruzamos y dejamos atrás la M-30 ya para siempre. Justo antes podemos seguir el Anillo Verde Ciclista de Madrid en la calle que sale por la derecha y que nos llevará a la estación de Pitis y Montecarmelo, donde podemos cruzar la M-40 en dirección al Goloso por Valdelatas.


Continuamos por nuestro camino, que nos conducirá sin mucho lío, hasta el margen de la M-605, carretera del Monte de El Pardo.

Bajo la M-40, último cinturón que desabrocharemos a la Ciudad de Madrid antes de abandonarla

Llegamos a Somontes, complejos deportivos situados en este espacio, por otro lado protegido, del Monte del Pardo.
En la M-605 un cartel nos advierte "Está usted en el Monte de el Pardo"
Ahora toca decidir. Podemos remontar hasta la presa, donde los terrenos reservados al Jefe del Estado, impiden seguir el curso del río y nos obligan a retroceder, o ahorrarnos el esfuerzo y continuar por el GR124 en dirección al Goloso.

Desde al Pardo hasta Manzanares el Real:

Optamos por seguir el GR124, que nos alejará del río hasta que lleguemos Manzanares el Real. Quizá algún día, cuando cambie la forma de estado de nuestro país el camino quede liberado de quien lo ocupa actualmente.

Al pasar Somontes hay que buscar a la derecha el sendero marcado como rojo-blanco (GR 124)
y seguirlo con cuidado hasta salir del Pardo
Acabado el recorrido por el interior del Pardo lo rodeamos por fuera, pegados a la tapia, en principio hasta llegar a la vía del tren. No es necesario ya seguir las marcas blancas y rojas. Bastarán las flechas amarillas cuando las encontremos.

La tapia del Pardo se puede hacer monótona y cansina.
Hay un camino a la derecha marcado como GR124 un pelirn más recto.

Al llegar a la vía del tren hay un caminito marcado que continúa pegado a la finca de caza del monarca. Al otro lado de la vía del tren, si optáis por cruzar, también hay camino marcado hacia el Norte.

 
Nuevo desvío del Camino de Santiago, pegado a la
Tapia del Pardo en dirección Norte. 
Acabaremos saliendo al carril bici de la carretera de Colmenar a la altura del cuartel de el Goloso y lo seguiremos hasta pasar Tres Cantos. Es Camino de Santiago, por lo que los peatones son habituales, pero en algunos momentos hay que tener cuidado a la hora de compartir el espacio el carril porque hay grupos de ciclistas bastante numerosos. Aún así es un tramo muy corto.


Pasando los puentes sobre la carretera que nos llevarían a 3C, posible descanso, avituallamiento o escapatoria, las flechas amarillas nos envían hacia la izquierda y nos separan del carril bici. Por ahí iremos, campo a través, primero en bajada hasta el arroyo que hay y después en un buen repecho de subida, hasta Colmenar por la cuesta del cementerio.


Rodearemos la ciudad (si queremos) siguiendo las marcas de la ruta jacobea y, seguimos ya, hacia la depresión de nuestro río, lo que nos proporcionará la última bajada de la Remontada hacia Manzanares y la entrada, por el Tranco, a la Pedriza del Manzanares, donde nos esperan aún muchas horas de recorrido y un paisaje muy diferente. Aquí abandonaremos el Camino de Santiago y las flechas amarillas que nos han acompañado todo el recorrido, pero ya no nos alejaremos del curso del río, por lo que no nos harán falta. El Camino sigue hacia Navacerrada y y Segovia en una ruta muy recomendable, pero para otro día que no llevemos 80 kilómetros encima (o no).

La Pedriza es un promontorio granítico de 300 millones de años bastante excepcional, a pesar de tenerle muy cerca. Hay muy pocos en el mundo con unas características similares y, uno de esos sitios que, cuanto más le conoces, más te atrae su belleza. Un buen motivo para hacer el recorrido en esta dirección y no en descenso.

Lo que queda, para la mayoría de los mortales, es andar. Habrá que salvar en los próximos 20 kilómetros casi la mitad de todo el desnivel acumulado en el recorrido, aproximadamente un kilómetro en vertical aún.

Toca andar y disfrutar del paisaje.



Hay algún punto clave para no perderse... bueno, pérdida no hay, pero tampoco queremos a estas alturas andar vadeando o retrocediendo más de lo necesario, por lo que conviene no perder el sendero.

En canto Cochino hay que seguir la senda junto al río que va por la derecha hasta la Charca Verde. Una poza grande en la que, hasta ahora, estaba permitido el baño.

La Charca Verde
Seguimos por la margen la derecha. Llegaremos al Puente de los Franceses y justo antes encontraremos un sendero, abandonando la pista, también por la derecha hasta llegar a un pequeño puente de madera (el puente del retén), por dónde hay que cruzar el río.

Puente del Retén
Tras salvar el desnivel de los Chorros del Manzanares, alcanzaremos, por la izquierda, el Puente de los Manchegos
Los Chorros del Manzanares

Puente de los Manchegos
Ya tan solo se trata de seguir por la izquierda hasta llegar al nacimiento, situado en el interior de una caseta (si, el Manzanares nace dentro de una caseta) 


Pues ya está todo hecho ¿no?

Pues no

Tras la celebración de la gesta verás que no hay ninguna boca de metro cerca y que para alcanzar las antenas de Guarramillas (Bola del mundo) queda una buena subida aún. A por ella.

No te despistes. hacia las antenas.


Ahora si, por fin, a bajar. del lado contrario sale una pista de cemento (hay otros caminos, puedes elegir si no hay nieve hacerlo por la pista de esquí) que baja al puerto y a la estación de cercanías, probable punto de extracción de tu recorrido.

Has hecho la Remontada Informal. No te olvides de contárnoslo.