viernes, 5 de junio de 2015

Faial Costa a Costa: Azores Trail Run 2015

Los científicos tienen a menudo una fe ingenua en que solamente con descubrir suficientes elementos de juicio acerca de un problema, de alguna manera estos hechos se organizarán en una solución completa y veraz 
Theodosius Dobzhansky
Probablemente cuando se visita una isla se siente, más que en ningún otro sitio, la poderosa vinculación entre lo geológico y lo biológico. Imaginas, por ejemplo, a los portugueses llegando a las volcánicas islas de las Azores en el siglo XV y sin encontrar ningún mamífero (ejem... tampoco ningún azor, al parecer), y contemplando la isla de Faial cubierta de una selva adaptada de este a oeste a un suelo de orogénesis cada vez más reciente según se aproximaba uno hacia la entonces no conocida Dorsal Atlántica. También piensas en Dawin, superando su agorafobia y saliendo del camarote a estudiar los pinzones de las Islas Galápagos a tiempo de ser inspirado por la carta de de un joven naturalista que le confesaba sus teorías (el verdadero descubridor de la ahora llamada Teoría Darwinista) y desarrollar sus propias ideas sobre el origen de las especies.

Pero sobre todo imaginas las placas continentales separándose y "escupiendo" islas cerca de las "juntas" como un líquido viscoso que inmediatamente se iba transformando en estéril roca y después, poco a poco, en suelo fértil lleno de plantuchas y bichillos.

Vista del mar desde el trilho que rodea una de las calderas volcánicas más espectaculares que podéis visitar.
Dos mil metros de perímetro y cuatrocientos metros de fondo


Tras una década corriendo (que no es mucho ni poco, es lo que hay) aún me queda mucho por aprender y evolucionar, sobre todo en cuestiones de técnica. Sin duda he ido sufriendo una transformación a lo largo de estos años como corredor, tanto en la zancada, la cadencia, la biomecánica... la evolución nunca se detiene. He ido gradualmente acortando el paso y mejorando otros aspectos que iba a pasar a enumerar pero que, finalmente, no voy a repasar porque: uno, seguramente os importe tanto como si he mejorado significativamente mi técnica limpiando boquerones y, dos, viendo un vídeo que han hecho del último entrenamiento de la Madrid Segovia, yo personalmente no aprecio en mi forma de desplazarme más técnica de la necesaria para arrastrame con torpeza por los caminos. Sigo siendo la escoria del trail running, con independencia de que hayan mejorado mis sensaciones. Y hasta la AZORES TRAIL RUN he ido a demostrarlo el pasado fin de semana.

Quien ya sospeche que hoy toca la Teoría de la Evolución y, de pasada, la carrera en esta isla situada a medio camino entre América y Europa... está siguiendo una buena pista, y es que ya sabéis que no se puede pasar por este site sin pagar el impuesto de una lección no solicitada de alguna cuestión filosófica.

Los corredores evolucionamos. Las carreras de montaña cambian y ello genera conflictos entre distintas visiones de hacia donde deberían evolucionar. Evolución ¿hacia dónde? Los conceptos de sentido y dirección y evolución parecen fusionados en una aleación inextricable.

Tenemos un prejuicio, un sesgo cognitivo que hace que cuando hablemos de evolución nuestra mente entienda "mejora". Entienda "sentido y dirección". Si, creo que como corredor he mejorado. Veamos... mejorar, etimológicamente, significa "ser mejor", pero mejor que.. qué ¿...que antes? Si, mejor que antes, claro y "mejor" significa "más bueno"... pero... ¡demonios! "bueno" es un concepto moral. Wittgentein haría pedazos cualquier intento de utilizarlo en un discurso científico. "Lo bueno" es el consenso de una comunidad. Es un conjunto de juicios públicos, de costumbres. Eso es lo que decide el valor moral, la bondad, de las cosas, la opinión mayoritaria.

Hay gente que veo que corre de forma más eficiente que yo, gastando menos energía y obteniendo más velocidad y rapidez y considero que eso es bueno porque es el objetivo que busco y por tanto deseo evolucionar hacia un punto (que nunca alcanzaré) que representa en mi mente un arquetipo de perfección. Correr de una manera u otra es una, en el plano personal y psicológico, "buena" o "mala" técnica de carrera. La evolución, según ese sesgo cognitivo de considerar un correr mejor que otro, es un camino, un desplazamiento lineal, siguiendo un objetivo prefijado desde lo peor a lo mejor, de lo "malo" a lo "bueno". Es algo intencional y dirigido por mi. Una noción de evolución no transferible a los ciegos mecanismos del azar y la necesidad frente a la presión ambiental que guían la evolución de las especies en el medio natural.

Gente que corre "bien", como nos gustaría correr a muchos
En el caso de las carreras de montaña, también hay direcciones hacia las que se está tratando de dirigir, "tirando" en una determinada dirección u otra por parte de (todos) los agentes interesados: corredores populares y élite, organizaciones, federaciones de montaña y atletismo, patrocinadores y empresas varias... algunos de ellos con la mejor intención... bueno... a lo mejor casi ninguno de forma totalmente inocente (tengo la impresión).

Recientemente ha salido a relucir la Teoría de la Evolución en mi entorno. También el tema de hacia dónde van las carreras de montaña, si. Amargamente nos lamentábamos, al hilo del reestreno en cines de 2001 Odisea en el Espacio, de lo mal entendida que es la Teoría de la Evolución, la piedra angular de la biología, como se suele entender como un proceso que lleva de lo "peor" a lo "mejor", como cuando se aprende poco a poco a correr y se evoluciona hacia una "mejora". Como la tratamos a menudo como si tuviese una "dirección", un sentido proporcionado desde fuera por alguien o como un motor de un coche que se dirige hacia un sitio en concreto porque un conductor va a los mandos y lleva un GPS. En esos casos se le llama al motor "Dios", si se tiene una orientación más tradicional, o "Naturaleza", si se tiene una cosmovisión, en el fondo, no muy diferente pero más moderna y New Age. Tristemente veíamos en la película como se trata la evolución como un proceso que lleva hacia nosotros, hacia la inteligencia considerada como perfección desde un punto de vista antropocentrista. No por casualidad los Jesuitas, en gran medida el consulting científico del Vaticano, consideraron antes que otras sectas cristianas la Teoría de la Evolución como perfectamente asimilable y útil al catolicismo romano, ya que la Societas Jesu nunca ha pecado (de eso no) de ingenua. Sería Dios y no una pandilla de extraterrestres de excursión el que daría una patada en el culo evolutiva a nuestros antepasados no humanos.

Menos mal que los jesuitas no se dedican al Trail running. Ya hay suficientes intereses en juego para ser un deporte que no mueve tanto dinero como el que mueve el fútbol o el baloncesto. Por otro lado suele ocurrir que se ven las más despiadadas luchas por el "poder" en los sitios donde menos poder realmente se concentra. Desde comunidades de vecinos hasta asociaciones socioculturales... Intelligentibus pauca...


Correr por la selva es muy bonico, pero se suda una barbaridad.
Equiparos, si corréis por allí, para una humedad cercana al 100%
Cambiando de tema (¿si?)... la evolución de las especies vivas es un proceso cuyos mecanismos no tienen nada que ver con la intencionalidad, con la dirección, con la bondad, con el perfeccionamiento. La gacela no compite para ser más rápida que el león, sino más veloz que la gacela de al lado cuando a las dos las persigue un predador. De hecho la mayoría de los cazadores son mucho más rápidos que sus presas y no hay competencia posible. La gacela compite con otras gacelas para ser más rápida que ellas y el león, que representa la presión ambiental, es el agente que impulsa que no sobrevivan las gacelas menos rápidas y, por tanto, selecciona, naturalmente, las veloces para la siguiente generación. Más rápidas que sus iguales, no más rápidas que sus predadores. Esto supongo que lo enseñarán el primer día en los Master of Business Administration. No sé. Ni tengo ni quiero tener un MBA. Un modelo determinado de organización de las carreras de montaña, por cierto, tendrá su competencia, no en el hokey hierba, sino en un modelo alternativo...

Uno de los errores más frecuentes es pensar que los individuos actúan en beneficio de su especie. No es cierto. Los individuos compiten entre ellos por sobrevivir (un tiempo, al menos lo suficiente para reproducirse) y ese mecanismo es uno de los motores del cambio, pero eso no quiere decir que eso sea beneficioso para la mayoría. Salvo que tengan que competir colectivamente contra otra especie por el mismo espacio. Los cambios, como sabemos, se producen al azar (muchos) y de ellos, algunos son nefastos y suponen una desventaja que hacen que sus desdichados portadores no se reproduzcan (no "pillar cacho" es lo peor... ¡y lo sabes! ¡todo bicho viviente lo sabe!) y, por tanto, el cambio producido no se transmite. Otros muchos no son significativos y simplemente se acumulan. Las cosas, perdón, los seres vivos, siempre están en cambio constante aunque no se perciba macroscópicamente. La evolución nunca se detiene (lo siento por los nostálgicos, digo por los partidarios de que hay especies que "no cambian" a través de los eones).

Finalmente, algunos cambios proporcionan alguna ventaja frente a la competencia (es decir, los otros de la misma especie y los OTROS de otras especies que compitan por el mismo nicho, pero no los, ejem, HOTROS, que actúan como comida o como comensales) y entonces sus descendientes acaban por transmitir, generación tras generación, esa aportación a una población cada vez mayor de individuos. A veces acaba produciéndose una diferenciación paulatina, una "especiación" (como entre asfalteros y trailrunners) y otras un cambio global de toda la comunidad. Ya veremos que pasa con las carrera DE y POR montaña ¿no?

Al grano. Ahora si.

Todo listo el día anterior. El pequeño ritual
obsesivo-compulsivo de cada carrera

Nos recogen a las 7:00 para ir hasta la salida. El paisaje empieza ya prometedor

El precio de la carrera, para empezar por la inscripción, es absurdamente bajo. Se entiende que está subvencionado por la administración. Son treinta y cinco euros e incluye dos generosas cenas tipo bufé con bebidas (barra libre de cerveza, ejem, en la cena postcarrera) y postres. El transporte de autobús a la salida (donde también puedes tomar un cafecinho y deliciosos bizcochos) y desde la meta hasta el punto donde te han recogido por la mañana. Una camiseta y los regalos habituales de gastronomía local. Por poco más se puede contratar una excursión para ver ballenas y golfinhos en las inmediaciones de la isla de Faial. Perfecta organización desde el brefing hasta la meta, en la playa frente al volcán dos Capelinhos, avituallamientos suficientes y completos (dulce y salado) y balizaje más que eficiente, como para poder olvidarse de la preocupación de buscar por dónde ir incluso en caso de que hubiese, que no hubo, niebla. Imposible perderse.

Un karaoke para que cantéis con los golfinhos (me encanta el nombre)
un poco para animar el día y subir el ánimo

El único obstáculo consiste en el precio del viaje ya que, inevitablemente, hay que tomar varios aviones para llegar hasta la isla. Al menos dos desde Lisboa, Oporto o (atento Luis), desde Boston o Toronto. Se pueden encontrar vuelos, sacando los billetes con tiempo, entorno a los doscientos euros. Por otro lado, un AVE a Sevilla o Barcelona, un dorsal para el maratón de una de estas ciudades y dos cenas vienen a costar un poco menos, pero no hay comparación posible. Abrid una hucha para el año que viene e inscribiros. Es ideal para parejas de corredores sin cachorros o depositados ellos antes del viaje en lugar agradable y seguro si no queréis incurrir en gastos familiares excesivos. Perfecto, solamente visto desde el punto de vista económico, para singles. Mejor en buena compañía como era el caso.

Nada más empezar la carrera nos metemos en la selva. Una selva llena de miles de macizos de hortensias, que le dan al paisaje en verano el aspecto de un gigantesco jardín natural que crece entre helechos y laurisilvas.



Hay buenas cuestas y hasta cuestones, los normales para una carrera de unos mil quinientos metros de desnivel positivo acumulado y otros tantos de bajada, repartidos en poco menos de medio centenar de kilómetros. Es menos que la mayoría de los maratones de montaña que corremos, pero más que una carrera "pistera". Para mi el equilibrio perfecto y creo que en realidad el tipo de carrera que gusta a la mayoría de los corredores, con muchos senderos, algunas pistas rápidas y tramos técnicos en los que sufrir un poco, pero no muy largos. Por supuesto la percepción individual de cada cual puede ser diferente. Hay quien considera el Zegama o el Alpino Madrileño muy "corribles" y a quien le parece técnica una bajada tendida si hay cuatro piedras tiradas. En cualquier caso las diez horas de margen que dan para acabar la carrera permiten olvidarse de las prisas y que cada cual le ponga la dureza que le apetezca al día que tiene por delante.

Y sobre todo, esta prueba tiene paisajes brutales y en especial cuando se alcanza la caldera volcánica cuya cuerda de dos kilómetros se recorre íntegramente con la boca abierta. Aparte de los primeros que van a otra cosa, es inevitable ir haciendo fotos y parándose un poco a contemplar el increíble espectáculo. Perder quince minutos en estos dos kilómetros vale la pena.

Definitivamente esto no es Guadarrama, ni Gredos, ni Pirineo, ni Tramontana...

... esto es otra cosa. Un paisaje que nos sorprende.

Jorge, un portugués que pasaba por ahí, se empeño en hacerme una foto with my wife
que esto You do not see every day.
La carrera discurre, en el sentido contrario a las agujas del reloj, entre una ladera a la derecha con unos novecientos metros de altitud sobre el nivel del cercano Océano Atlántico y a cuatrocientos metros a la izquierda sobre el fondo de la caldera. El fondo de la caldera se formó cuando el cono volcánico se derrumbó sobre si mismo y se hundió bajo su propio peso. Desde allí arriba se ve la cercana isla del Pico, de unos dos mil cuatrocientos metros de altura que arranca desde el mismo océano y que nos muestra como podría haber sido la isla de Faial antes de la hecatombe. Por un estrecho sendero en la cuerda situada entre ambas laderas del cráter discurre la prueba.

Después, la segunda mitad de la carrera. Un poco más dura de la primera a pesar de ser de bajada y tener un largo tramo de pista de arena volcánica compactada que atraviesa la zona de mayor protección medioambiental, la reserva natural, dentro del Parque. Bajadas muy escarpadas y embarradas y zonas donde las zapatillas se quedan atrapadas en el chocolate, resistiéndose a ir con nosotros hasta el final, pero también preciosos interludios de senda encerrada entre helechos y plantas subtropicales donde un sistema de acequias recoge la humedad natural de la isla para suministrar agua a sus habitantes.






Dos subidas más de las que cortan el habla, para que los cuádriceps se lleven un buen recuerdo de este día (no pain no game) y dos bajadas aún más duras para acabar, de repente, en mitad de un paisaje lunar, el de la ceniza salpicada de "metralla" en forma de piedra pómez de la erupción de 1958. Con el mar al fondo y el faro que fue abandonado cuando toda aquella parte de la isla tuvo que ser dasalojada por sus habitantes. Un deleite para el sentido de la vista, a pesar de que no nos hubiese gustado estar cerca cuando este pacífico y aparentemente muerto lugar cobro vida y el Volcán dos Capelinhos mostró toda su furia contenida. No te fíes nunca de la calmada superficie. Debajo puede haber fuerzas incontenibles esperando a explotar.


Un consejo, dejad un bañador en la bolsa del ropero. De nada.
Definitivamente, después de esta experiencia y la del año pasado en el UTSM, hay que llegar a la conclusión de que hay que hacer más visitas a Portugal. Son carreras muy bien organizadas y pensadas para que el corredor disfrute al máximo de la experiencia. Si además le añadimos que no se "suben a la parra" con los precios, no hay excusa que valga.

Força!
Ó míseros Cristãos, pela ventura,
Sois os dentes de Cadmo desparzidos,
Que uns aos outros se dão a morte dura,
Sendo todos de um ventre produzidos?
Não vedes a divina sepultura
Possuída de cães, que sempre unidos
Vos vêm tomar a vossa antiga terra,
Fazendo-se famosos pela guerra?
Camoens, Os Lusíadas