domingo, 4 de noviembre de 2012

Desde la Caja Mágica hasta el Puente de los Franceses

La capital del Reino


Dejábamos nuestra ruta tras dos horas de trote desde Rivas Vaciamadrid en la Caja Mágica, en el barrio de San Fermín. Desde el río su aspecto es el del "Ministerio del Amor" de la novela 1984 de Orwell.

Caja Mágica vista desde el río
A continuación nos encontramos un bonito parque, coronado por una característica escultura que se alza sobre un antiguo cerro de escombros. Dejo una imagen, porque cuando he pasado era de noche y no se veía nada, de la página del Ayuntamiento de Madrid. Espero que no nos metamos en un lío con los derechas de autor.


 
La verdad es que en lo que a ruta se refiere, no hay demasiado que contar. Se trata de seguir en linea recta, junto al río, sin pérdida posible. 
A partir de este punto tenemos la posibilidad de salirnos de la ruta, ya sea para reponer fuerzas o para coger el metro o el cercanías, ya que las estaciones se alinean paralelas al río desde San Cristobal hasta Legazpi siguiendo la linea de la antigua N-IV, por dónde aún hay quien recordará haber llegado a Madrid en coche hace unas décadas.

A lo largo de las algo faraónicas obras del río (aunque no tanto como las llamadas "cuatro pollas" que pueden verse desde cualquier punto de la Comunidad de Madrid, los rascacielos del Paseo de la Castellana) encontraremos muchos puentes, iluminados de la puesta a la salida del sol.




Vemos a nuestra izquierda un famoso estadio de no-sé-qué deporte que allí se practica. Un lugar muy famoso por los seguidores de esa actividad. La carretera M-30, cinturón que encerraba la ciudad en otro tiempo antes de que se derramase más allá de toda posible contención, pasa por debajo de las gradas.



En un momento determinado tendremos una de las mejores vistas de la ciudad al pasar junto al Puente de Segovia, donde veremos, salvo que esté tapado por una cortina de lluvia, el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, cuya financiación merecería una entrada en otro blog.


A la altura de la entrada de la Casa Campo, lugar de encuentro de corredores y de otras especies de ciudadanos menos aficionados al deporte y más a la compañía de señoritas de moral discreta, vemos la glorieta de Príncipe Pío, donde también comienzan las marcas del Camino Real, coincidente con el GR-124 que estamos siguiendo. 


El parque desaparece, pero podemos seguir corriendo por las calles de Madrid junto al río, pasando por distritos con más "poderío" de los que encontrábamos más abajo. en algún momento hemos cruzado la frontera entre el Madrid pobre y el Madrid rico, sin que ello sea obstáculo para que encontremos gente viviendo bajo algunos de los puentes que aún pasaremos.



Por fin llegamos al Puente de los Franceses que menciona la canción y que también, como aquellos nefastos, tendremos dificultades para pasar. El primer obstáculo que encontramos desde que iniciamos la ruta.

Desde Rivas hasta aquí van tres horas de trote y quedan cerca de 70 kilómetros, va siendo hora de pensar en caminar un poco. Como cálculo aproximado, cada hora andando supondrá que tardaremos en llegar a nuestro destino media hora más, suponiendo ritmos de 6-7 min/Km. corriendo y de 5-6 Km./h. andando. Siento que las unidades no sean las mismas, pero así me funciona la cabeza, en minutos por kilómetro corriendo y en kilómetros por hora andando.

Una ruta alternativa a partir de aquí consiste en girar a la derecha e ir hasta Ciudad Universitaria y la Dehesa de la Villa hasta dar a parar con la calle Francos Rodríguez, salir a parar a Bravo Murillo, subir a Plaza Castilla y desde allí, dónde encontraremos la primera flecha amarilla, ir siguiendo el Camino Jacobeo hasta Manzanares el Real, lo que nos aleja del río demasiado para nuestros gustos, pero como ruta no está nada mal para otra ocasión, además es posible, al alcanzar la tapia del Pardo, volver al gr-124 y continuar por esta ruta.