martes, 4 de febrero de 2014

Cuestiones de género

En primavera hay una carrera que no tengo pensado correr, pero a la que no faltaré. Es la carrera de las Woman Wind Xtrem, las "chicas del viento". Estaré como voluntario.

Correr es una actividad mayoritariamente masculina. Cada vez menos, por fortuna. En tiempos en los que hay tipos que, escondidos detrás de una sotana, condenan el feminismo "radical", me siento obligado a declararme públicamente como un feminista. Uno radical. Creo que no se puede ser otra cosa en materia feminista que radical. En cualquier planteamiento que defienda íntegramente los derechos humanos de una parte de la población, de más de la mitad de la población, no sé cómo se podría ser otra cosa.

Entrenamiento de las winis

Un poco sobre filosofía feminista.

El feminismo actualmente es uno de los "motores" más vivos de la filosofía política gracias al profundo análisis que realiza en cuestión de derechos de ciudadanía. En materia de filosofía política hablar de feminismo es hablar de profundización teórica en cuestiones que luego son perfectamente aplicables a toda nuestra especie. Es hablar de filosofía viva y en continua producción.

El feminismo, originalmente y hasta hoy, es el movimiento que defiende la igualdad de derechos y promueve el proceso de emancipación de las mujeres. No ser radical en eso, estar solamente parcialmente de acuerdo, es pedir que las mujeres no tengan "todos los derechos". Al pedir moderación parece que se pide que no se sea radical ni se caiga en la exageración, que solamente algunos derechos. Quizá, se supone, los que decidan los tipos con sotana, que creen que tienen autoridad para ello. No la tienen, ni autoridad tomada literalmente como auctoritas (autoridad moral, emanada del conocimiento experto o de la dignidad de una trayectoria personal), ni como potestas (nadie les ha votado), ni como imperium (lo que hoy llamaríamos poder ejecutivo, aunque lo intentan).

Como estoy muy cabreado con algunos temas voy a descargarlo aquí, que es para lo que yo escribo, para soltar lo que necesito soltar. No tiene que ver directamente con el tema de organizar carreras femeninas.

Lo de los curas reprendiendo el feminismo radical me recuerda una situación vivida con un amigo mío. Éste decía de otro suyo, que aquél no era del todo racista. Resultaba que solamente lo era "un poco", "a medias", con "algunas razas". En fin, en eso consiste ser racista, en estar a favor de unas razas y en contra de otras. En el caso de aquel tipo, en su jerarquía de exclusión, aceptaba de buen grado a los negros y los caucásicos por igual, en menor medida a los latinos y magrevíes y detestaba a los gitanos, llegando al odio con los que venían de Rumanía. No parecía tener ninguna opinión sobre los judíos ni sobre los aborígenes autralianos, por falta de contacto personal con ellos. En fin. Ser "medio racista" o "racista atípico" es ser, definitivamente, completamente racista de arriba a abajo. No ser "feminista radical" es ser machista. Estar solamente a favor de cierto grado de igualdad, es estar a favor de la desigualdad. Punto.

Ser machista (axioma, quizá lema) es igual de despreciable que ser racista, homófobo, xenófobo o clasista. No hay palabra para referirse a las personas que marginan a otras personas en razón de su discapacidad, pero el motivo de eso ya lo contaré más despacio en mi tesis doctoral. Darme unos añitos, que estoy en ello.

No se puede estar parcialmente de acuerdo en la defensa de los derechos de otra persona. Eso es lo mismo que estar a favor de la limitación de algunos derechos. La tibieza, las medias tintas, son inaceptables. En definitiva, un feminismo no radical no es feminismo, igual que un anti-racismo parcial sería un planteamiento racista. A nadie le parece mal que alguien sea y se declare como un demócrata radical o, por ejemplo, estar radicalmente de acuerdo con la supresión de las barreras arquitectónicas. Decir "yo soy un poco demócrata, pero no un demócrata radical, que en el término medio está la virtud: ni demócrata ni un fascista antidemócrata..." sería tanto como decir "yo soy medio idiota, que no me gusta ser radical en nada, no estoy a favor de un ejercicio completo de la inteligencia, creo que hay que ser un poco gilipollas".

No nos confundamos con la gente que critica la democracia, claro. De hecho muchos demócratas no estamos del todo cómodos con la actual democracia porque creemos que tendría que serlo más, no porque seamos antidemócratas. No nos conformamos con lo que hay, pero somos profundamente partidarios de una mayor democratización del sistema político.

Los tipos con sotana y sus aliados laicos lo saben y hacen una estrategia consciente de confusión para crear un mundo menos democrático, liar la conversación y hacer un "banco de niebla" que siga equiparando el término "machista" a "feminista", para seguir discutiendo la primera y fácil lección sin llegar, para no llegar nunca, al meollo de la cuestión. La cuestión consiste en qué mareras adopta la opresión y la limitación de derechos de ciudadanía, cómo se articula y se manifiesta la desigualdad y las causas de ello. La confusión se provoca, intencionalmente, para generar el "orden del día" deseado. Que la discusión se centre en una dirección y no se mire en otra. Al fin y al cabo, un ejemplo, mientra se discute imbecilidades como, por ejemplo, si pueden adoptar las parejas homosexuales no se discute, ni tan siquiera se pone de manifiesto, el que debería ser el verdadero problema: si deberían poder adoptar, acoger  y criar niños y niñas las parejas de homófobos, exponiéndoles desde la infancia a la homofobia. Igualmente mientras se discute qué es el feminismo y si el feminismo radical pretende deconstruir el modelo tradicional de familia, no se discute el por qué un grupo, basándose en una teoría de la vida platónico-medieval, que incluye "almas etéreas", dioses, ángeles, diablos y magia, pretende legislar sobre la interrupción del embarazo en un estado moderno y laico, o que debería serlo, y que quiere que su catecismo de ellos prevalezca sobre las personas que no comparten sus creencias convirtiéndose en código penal para todo el mundo. Que su catecimo legisle castigos para quien no crea en él, para las personas que no crean que en momento de la concepción se introduce el alma en los cuerpos por intercesión divina. Traduzco: que durante el coito un dios pone una substancia intangible en el óvulo aún no fecundado para predestinarle a ser un ser humano. Un estado laico no puede permitir dos cosas: 1.) leyes que prohíban abortar basándose en esta creencia a quien no la comparte ni 2.) leyes que obliguen a abortar a quien la tenga, claro, que está en su derecho cada mujer (ojo, cada mujer) de creer lo que quiera y actuar en base a esa creencia. Es el mismo derecho que ampara a quien no la tiene.

En el Vaticano hay una "linea caliente" con 12 curas exorcistas para atender 24 horas "exorcismos de emergencia" en todo el mundo desde 2012
Pero se puede ser feminista de muchas maneras... ...y cristinano también, porque en el Credo no pone nada de almas inmortales, repasarlo si no me creéis, eso más bien salía en El Menón de Platón, los cristianos creen en la "resurrección de los cuerpos", la teoría científica (el platonismo) que explique el cómo no forma parte del dogma de su fe, sino del catecismo de sus curas. Mañana podrían decidirse por las neurociencias y abandonar a Platón y no se alteraría el dogma.

Bueno, no quiero decir que las personas que no están a favor de las carreras de mujeres sean como lo peor de los fanáticos religiosos machistas, homófobos y clasistas que anda por ahí. Juegan en ligas distintas. Hay gente que opina legítimamente de forma distinta, que es un planteamiento erróneo hacer carreras solamente para chicas y sin que ello signifique que estamos ante un cerdo machista, pero quisiera discutirles los argumentos que puedan presentar. Lo de arriba era algo que, como ya decía, tenía que soltar hace tiempo para quedarme a gusto.

Hay distintos enfoques dentro del feminismo. Para alcanzar la plena emancipación y desaparición de las estructuras indeseables del Patriarcado... ¿Qué estrategia hay que seguir? ¿Cómo buscar, en cada ámbito de la vida, la equiparación de derechos y oportunidades, la visibilidad y la normalidad?

Bueno, ahí se puede estar a favor de una estrategia o de otra, de una forma de hacerlo en concreto. El año pasado se generó una polémica en torno a la carrera organizada por Sonia Elgueta. Una carrera de montaña para mujeres. Los palos vinieron golpeando desde varios lugares y la polémica se movió en un plano bastante limitadito. Los tipos de sotana hubiesen quedado contentos con la superficialidad de algunas críticas.

Este año tendremos otra edición y surgirán de nuevo las acusaciones. Hay quien piensa que no se deben organizar carreras solamente para mujeres. Bueno. Por un lado no se obliga a nadie a participar y no estamos ante la misma circunstancia de si se organizasen carreras solamente para hombres, porque la situación de partida es totalmente distinta en un caso o en otro.

Desde la organización de las Woman Wind Xtrem puedo estar seguro que no hay ningún rastro de machismo ni de hembrismo, que es lo mismo esto último que que el machismo pero en dirección contraria, de las mujeres hacia los hombres (esto es un regalito para que quien no usa con propiedad el concepto feminista, para que tenga uno más propio que emplear a partir de ahora, hembrismo). La actitud que hay tras la organización de esta carrera es la de acercar a las mujeres a una actividad para la cual están naturalmente muy dotadas por sus diferencias anatómicas con los hombres, en las que su mayor resistencia y flexibilidad, si existiese mayor base popular en la práctica, sin duda las pondrían pronto en los podios en la categoría absoluta junto a los Kilian y los Krupica.


El planteamiento, la estrategia, lo que busca la carrera de las winis, es crear un espacio de comodidad, donde las mujeres que se acerquen no tengan que sentir que ocupan un lugar en un universo abrumadoramente masculino. Tenéis que poneros en el lugar de alguien que empieza a correr y llega a un sitio lleno de testosterona y pelos, no necesariamente hostil, no especialmente agresivo o salido, pero si no, en terminalogía de Horkheimer "lo radicalmente opuesto", al menos un ambiente extraño.

De hecho la estrategia ha funcionado muy bien y en tan solo un año se han multiplicado en el entorno de la Sierra de Guadarrama el porcentaje de mujeres que corren. Cada vez hay más. Corren solas, en grupos con chicos o en grupos de chicas, según a cada una le apetece. Se apuntan o no a carreras. A carreras con chicos o solamente a la carrera de las chicas. A quien no le gusta una... no se apunta. Es así de simple. Si no te gustan las carreras para chicas, no la corras. Si eres un chico y quieres participar, puedes hacerlo ayudando de varias maneras.

Desde la experiencia de esa comodidad que se ha generado en una sola carrera de montaña "para chicas" se pueden crear, y se han creado, grupos de entrenamiento, con distintos niveles, con distinto grado de presencia masculina según se sientan cómodas las mujeres que van a reunirse allí y con objetivos distintos. A lo mejor no hacen falta muchas más, no lo sé. Se trata de animar y atraer a este deporte a cuanta más gente mejor, otra cosa que a algunos miembros y, como decía aquella, miembras, de la vieja guardia del Guadarrama le puede escocer la llegada de gente nueva, por resistencia al cambio o porque recuerdan unos viejos-buenos-tiempos, una Edad de Oro, en que el otros niños no compartían sus juguetes. La solución para las escoceduras es simple. Que les den pomada. A las escoceduras. Tengo un par en el botiquín de corredor de ultrafondo si alguien necesita un poco.

Esta Primavera allí estaremos animando y apoyando, que es casi tan fácil como obstaculizar y cuestionar, así que allí os espero a todas, todas vosotras, las personas. Feministas todas.