lunes, 22 de diciembre de 2014

Yggdrasil y el ya tradicional mensaje de solsticio de Mr. Scrooge

"Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos de nosotros simplemente vamos un dios más allá".
Richard Dawkins
El planeta Tierra acaba de dar el "cabezazo" anual en su movimiento de vaivén que marca las estaciones. Su estrella se encuentra en la mayor distancia angular del año en el hemisferio Norte y es el momento en el que menos se alza en el horizonte por encima de la linea del ecuador. Es un fenómeno observado hace milenios por nuestros antepasados y significa que, a partir de este momento, cada vez los días son más largos. Poco a poco, la luz va a ir ganando espacio a la oscuridad y el mundo renacerá. En unas ocho semanas las flores de los almendros, luego las de los cerezos y, finalmente, la vida entera explotará a nuestro alrededor. Pero antes, habrá que resistir lo que queda de invierno y disfrutarlo.

Runner esperando en la salida de una carrera navideña
Habrá que resistir las "navideñadas" que se inauguran oficialmente el 22 de diciembre con el sorteo de lotería también conocido como "impuesto de lujo para pobres sin conocimientos de estadística".

El próximo 4 de enero, por razones que quizá entiendan los físicos, también nuestro planeta volverá a pasar por el punto más cercano de la órbita a la estrella entorno a la cual gira. Una de las especies de vida animal que están sobre su superficie, en concreto a la que pertenece el autor de estas lineas y sus amables lectores, celebrará estos hechos astronómicos sucedidos con quince días de diferencia. El autor poco, que es notablemente iconoclasta como se puede ir adivinando.

Se celebrará con algo de inexactitud desde el punto de vista astronómico, pero no está mal del todo para unos monos sin pelo ni cola (con perdón) que acaban de inventar la astronomía hace muy poco. Al final lo que se celebra y celebraba siempre es y era un nuevo ciclo.

Por supuesto y por eso de la tradición, la humanidad lo hará conforme a un arbitrario sistema de calendario en lo que en lo que hemos dado en llamar "la Navidad". Una herencia reciente, del Imperio de Roma que además empieza a contar a partir de un momento elegido, también arbitrariamente, para conmemorar el nacimiento de un profeta supuesto fundador de una de las religiones con más éxito del planeta. Religión que le ascendió, en un momento dado, de profeta a Dios. Referencias a éste personaje (pocas) y a otras religiones iniciáticas de la antigua Roma (alguna más), e incluso la pervivencia de algún rito indoeuropeo mucho más antiguo en el que se adornaban los árboles (ahora volvemos con ello), conviven con un marketing salvaje que trata de fomentar el consumo de productos poco sanos o de lujo en estas fechas llenando, como resultado de todo ello, de luces y de adornos todo lo que alcanza la vista hasta el horizonte. Adornos, por lo demás, en la mayoría de los casos horteras, estridentes y que producen un fuerte estrés estético.

Nuestra vida se estructura sobre un ciclo día y noche, de sol y oscuridad de veinticuatro horas, entorno al cual organizamos el sueño y las comidas, un ciclo también de siete jornadas de trabajo y descanso resultado de dividir una órbita de la Luna, el satélite que gira entorno a nuestro planeta, en cuatro "semanas" aproximadamente, y que nos produce cambios hormonales queramos o no y, finalmente, un ciclo anual que estructura el calendario sobre el que poníamos antiguamente las cosechas y las guerras y, ahora, las vacaciones y las fiestas. A pesar de ello seguimos cosechando y guerreando pero ahora sin mirar el calendario aunque siga dependiendo mínimamente algo una cosa de la otra. "Gracias" a los avances científicos podemos organizar matanzas y genocidios a lo largo de todo el año y plantar en tiestos hidropónicos lechugas cuyas raíces nunca escarbarán en la tierra y cuyas hojas nunca verán otro sol que la lámpara ultravioleta.

Tomad nota, llevamos ese camino también.

Si os unís a la moda paleo para correr (¡anda, algo sobre correr en un blog sobre correr!) deberéis tener en cuenta estos ciclos "naturales" (ejem), para organizar vuestro sueño, comidas y entrenamientos y conocer vuestros "biorritmos" para no correr peligro de alechugaros.

Hablando de vegetales, y me refiero a la gente que ve la tele (mucho) y no hace ninguna actividad física, no a las lechugas, sobre lo de adornar los árboles en Navidad...


Cuando los cristianos llegaron al norte de Europa, a lo que ahora es Alemania, encontraron que, más o menos, entorno a las fechas en que ellos habían decidido celebrar el nacimiento de su profeta-dios para ajustarse a las celebraciones romanas de saturnales y cultos a Isis, en las frías y nevadas tierras del norte se adornaban árboles perennes (fresnos) para rendir homenaje a Yggdrasil, el árbol del mundo que sostenía en sus ramas los distintos submundos: el de los gigantes, el de los elfos oscuros, el de los elfos rubiales, el de los muertos, el de los antiguos dioses, el de las tinieblas y el terror, el de las personas humanas en el que vivimos nosotros y, arriba del todo, en todo lo alto, el mundo de los dioses, Asgard, donde está situado el Valhalla, las estancias en las que Odín y el resto esperan festejando (en plan cena de nochebuena, pero sin suegras) el fin del mundo que ha de venir, el Ragnarok. Todo ello suena muy ridículo para quien no cree en los dioses, pero, paradógicamente, menos ridículo que para los que creen en "otros" dioses, para quienes han sido educados en mitos diferentes pero igual de... bueno, de eso... para ellos, por motivos incomprensibles, esto les suena aún más imposible que a los ateos, salvo a aquellos que decían en el siglo XIX a los proselitistas de otras religiones que llegaban a España: "si no creo en mi dios, que es el único verdadero, ¿cómo voy a creer en el vuestro?"


Si elegís, entre el infinito (no enumerable) de posibles ritos de celebración del inicio de un nuevo ciclo vital, el mayoritario...

...feliz Navidad.

En cualquier caso, que tengáis buen periodo acotado de tiempo determinado por las estaciones, que alcancéis vuestros objetivos y seáis muy felices.

Larga y próspera vida.
"La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece". 
 Philip K. Dick