miércoles, 11 de mayo de 2016

Pruebas de esfuerzo y salud del runner


Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino la suprema belleza, una belleza fría y austera, como una tumba. 
Bertrand Russell

Andaba pensando acerca de la similitud entre la preparación física para afrontar una carrera y la propia competición deportiva cuando esta llega al fin, cuando de pronto han empezado a aparecer polémicas entorno al riesgo de correr. También se ha polemizado en las redes sociales sobre la obligatoriedad, en alguna prueba que aquí nos es muy querida, de aportar un resultado negativo en una prueba de esfuerzo para poder participar.

Después de algunos casos de muerte súbita en carreras populares los medios de comunicación han encontrado un filón con el tema. Al fin y al cabo la mayor parte de la población padece un grado de "anumerismo", es decir, incapacidad para interpretar correctamente información con base matemática, muy superior al "analfabetismo funcional", que también hay. Sin embargo mientras lo segundo se considera una triste desgracia vergonzante, de lo primero se tiende a hacer mofa y alarde. Aprovecho para recomendar la edificante lectura de El hombre anuméricoel analfabetismo matemático y sus consecuencias de John Allen Paulos. Os cambiará la visión del mundo. Hasta tal punto que miraréis con suspicacia que sea noticia que de los 16.000.000 millones de personas que hacen deporte en España haya entorno a 200 casos anuales de muerte súbita y no, por el contrario, que haya cada día ¡Cada día!, 200 muertos también por causas que se pueden relacionar directamente por enfermedades causadas por la vida sedentaria y que se podrían prevenir haciendo deporte.

En la Madrid Segovia se exige para participar una prueba de esfuerzo
Primera de las muchas carreras que lo irán haciendo.
En este contexto ha habido serias críticas en las redes sociales al requisito planteado desde la organización de la Madrid Segovia de exigir una prueba de esfuerzo para poder correrla.

Si usted quiere correr el magnífico Zegama-Aizkorri, tiene que entrar en un improbable sorteo, para la Badwater, tiene que mandar su currículo a la organización y esperar a que le inviten, para el UTMB, calificarse con puntos obtenidos en otras carreras, para Le Marathon des Sables, poner encima de la mesa 3.000 € (lo más fácil o lo más difícil, según se mire), para los 101 de Ronda, estar frente al ordenador el día de apertura de inscripciones, pulsar el botón de "intro" en un nanosegundo y tener "potra". Si usted quiere correr la Madrid Segovia deberá llevar un papel en el que un médico dice que ha hecho una prueba médica específica y que no hay ningún indicador de que tiene riesgo de sufrir daño coronario durante un esfuerzo. Al final cada carrera decide qué quiere pedir para que la gente se inscriba y nadie lo discute.

Bueno. A la Madrid Segovia si que se le discute. Pero la organiza una mujer.

Y encima tiene la poca vergüenza de organizarla bien.

En realidad las inquietudes que andaba barruntado y que han sido interrupidas por la irrupción de las recientes polémicas eran de otra naturaleza, pero con cierta relación. Eran acerca de que hay un fuerte isomorfismo en algunos aspectos entre el día de la carrera y el entrenamiento que te lleva a ella. Que es parecido correr a entrenar, o más bien la estrategia de carrera y el programa de entrenamiento. Y que la salud anda en juego en todo ello.

Desde luego, y aunque nos traicione a menudo el ansia y la propia buena forma física con la que llegamos al día del evento, en carrera a veces la fastidiamos subiendo el ritmo antes de tiempo. A veces cuando no regulamos bien las las fuerzas para poder conservarlas por la mayor cantidad de horas posible, e incluso ocurre a veces que una vez agotadas estas fuerzas hemos "destruido" la capacidad de recuperación, la resiliencia, yendo más allá de los límites de la salud. La cuestión es entorno a los límites de la salud en la praxis deportiva. La experiencia nos dice que siempre da mejor resultado ir de menos a más y que salir a tope, dándolo todo, se paga.

Esto es sabido.

Pero estaba cavilando que el propio entrenamiento es una carrera de fondo en si misma y que, como en aquellas, cuesta una barbaridad controlarse y tener paciencia. Ir haciendo un trabajo progresivo de preparación física cuando lo que apetece es entrenar a lo bestia y ponerse hecho un toro lo antes posible. Pillar el "pico de forma" aunque sabemos que es imposible mantenerlo indefinidamente y que los avances rápidos amenazan con llevar de la mano una lesión.

Aquí la paciencia, el dejar correr el tiempo, es fundamental. El ir construyendo poco a poco es lo difícil y uno de los mayores riesgos la locura de inscribirse en mil carreras, la mayoría de ellas fruto de la presión, del anzuelo tirado por la gente con la que queremos reencontrarnos y que nos tienta, como las sirenas a Ulises. Pero no demostramos la prudencia del héroe al atarnos firmemente al mástil para no sucumbir a sus encantos.

Un runner intentando evitar el apuntarse a una carrera
el día de apertura de inscripciones. Van sus colegas.
Otro peligro nada despreciable es tomarse ad pedem litterae los planes de entrenamiento que aparecen en las revistas. Algunos de ellos aparentemente pensados para una élite que debe vivir sin otra ocupación que el deporte en un centro de alto rendimiento, pero que si no se tiene una predisposición genética, años de entrenamiento y la posibilidad material de recuperarse de los vigorosos entrenamientos, estos planes pueden matar a cualquier homo sapiens de esos que van a trabajar todos los días y/o tienen familia y, en general, vida. Al final es lo mismo que cuando se sigue una dieta publicada en una revista sin tener en cuenta nada más sobre la persona que hace el régimen. Raramente tiene un beneficio para la salud algo que no está personalizado a las capacidades y necesidades individuales.

Y por supuesto esas series a tope cuando el corazón aún no está preparado para asimilar esos niveles de esfuerzo. Una forma de dañar el corazón a medio plazo y no solo del novato que empieza en esto de correr.

Por mi parte, este año no corro esta mi carrera favorita. iré de voluntario. Ando embarcado en la preparación de otra carrera que representa para mi un desafío personal y está más allá de lo que nunca haya hecho hasta ahora, y ello requiere una preparación mejor que la que he desarrollado hasta el momento. Se trata de una carrera de 281 kilómetros a recorrer en menos de 66 horas en semiautosuficiencia y non-stop, es decir, no por etapas, sino "del tirón".

Y claro, si vas a llevar el cuerpo al límite, conviene hacerlo de forma prudente, inteligente y con un buen análisis de partida de tus posibilidades y umbrales físicos.

Es decir, una prueba de esfuerzo.

¿Qué es una prueba de esfuerzo?


Es una prueba médica que permite monitorizar el comportamiento del corazón durante el ejercicio y evaluar el riesgo de sufrir un daño coronario en el futuro. En principio se trata de ir llevando el corazón hacia su frecuencia cardíaca máxima. Muchos problemas (una obstrucción en una arteria, una hipertrófia en un ventrículo, una anomalía en una válvula) son detectables en el Electrocardiograma (ECG) a través de la interpretación de las ondas por un profesional experto.

Perfil del Trail de la Sierra del Minutejo
(ay... calla... qué lío de papeles...)
Ello no permite prevenir todos los problemas, pero la mayoría de las personas que fallecen cada año durante la práctica deportiva (unas 200) tendrían conocimiento de este riesgo por anticipado. Algunas de ellas podrían salvarse.

Las personas que llevan una vida sedentaria y no practican ninguna actividad física tienen un riesgo mayor, muchísimo mayor, de morir por un infarto que una persona deportista mientras hace deporte. Eso que quede muy claro. Pero que la práctica deportiva sea saludable y mejor que no realizarla, no quiere decir que esté exenta de riesgo y alguno es controlable.

Como comentaba antes, tenemos un problema con nuestra percepción de los riesgos en términos matemáticos. Todos los días mueren personas en el metro y en el autobús porque millones de personas cogen el metro y el autobús. Mueren todas las semanas personas en los centros comerciales porque millones de personas van a los centros comerciales, y mueren personas, claro, casi todas las semanas practicando deporte. Al fin y al cabo los humanos tienden a morirse (por ahora, que se sepa, entorno al 100%). Que nadie muriese practicando deporte sería estadísticamente imposible.

Algunas de esas personas podrían salvarse con una prueba de esfuerzo.

Lo que quiero decir, en pocas palabras, es que si usted quiere vivir muchos años y de la mejor forma posible puede:

1) Llevar una vida sedentaria y esperar que no le pase nada deseándolo con mucha fuerza. Puede ocurrir pero es un método poco eficaz. Es muy probable que sufra una enfermedad que le mate, pero puede probar suerte. Además es probable que le mate lenta y dolorosamente y durante el largo proceso no disfrute de buena calidad de vida. Sin embargo, es estadística, hay quien lleva una vida de excesos y de inactividad y vive muchos años y a veces con salud.

2) Hacer deporte, mejor, lo que dispara su expectativa de vivir una vida larga y saludable si se acompaña de una buena alimentación, aunque no garantiza nada. Hay gente que hace deporte, no come mal y que, sin embargo, enferma o muere prematuramente.

3) Hacerse, además, mucho mejor aún, una prueba de esfuerzo, que reduce, aunque no garantiza, sus probabilidades de tener un problema coronario mientras hace deporte. Aún así, pude ocurrirle, pero que "pueda ocurrir" no quiere decir que sea "igual de probable". Abandone esa idea de equiparar todos los posibles y todos los probables fruto de una insuficiente cultura matemática.

Además con ella podrá correr la Madrid Segovia, si le apetece, que tampoco es obligatorio. Quiero decir, que con la prueba de esfuerzo no te obligan como a un reo de galeras, a meterse en una carrera de cien kilómetros si no es esa nuestra afición, pero si has corrido alguna vez un maratón o eres un marchador(a) experto y te preparas, si el médico da el visto bueno, puedes inscribirte y es una de las mejores carreras que puedes correr por estos lares.

Mira cómo AQUÍ.

Es un tema estadístico. Al final se reduce a que lo mejor que se puede hacer para vivir muchos años y bien es hacer actividad física contando con una supervisión médica profesional. Si usted lleva una alimentación saludable, hace deporte y se hace una prueba de esfuerzo juega poca papeletas en la lotería de la muerte prematura por enfermedad coronaria, si come mal, bebe, fuma, lleva una vida sedentaria o no se hace nunca una prueba de esfuerzo, compra más papeletas para la rifa del infarto. ¿Cuántas quieres comprar?

Eso ya es decisión tuya.

Pues más o menos el perfil del Maratón Alpino Madrileño, ciertamente.