domingo, 17 de noviembre de 2013

No lo intentes

Lo dijo el gran Maestro, Yoda. Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.

No, no es un "no lo intenten hacer ustedes en casa", que también. No intenten correr con mochila de cinco kilos así, de un día para otro. No a entrenamientos de cinco horas por el monte si no se ha pasado nunca de media por el parque, aunque se practiquen otros deportes, ni entrenar en ayunas sin tener un metabolismo acostumbrado a la oxidación de ácidos grasos como principal fuente de combustible... si no queréis que os recojan del suelo de cualquier parque por una lipotimia como mínimo. Y nada de hacer cuatro o cinco maratones al año para pillar "chispa" para las dos o tres carreras de más de cien kilómetros que te programas al principio de temporada... no intentéis hacerlo niños, sin la ayuda de un adulto. Petit à petit...


No. Se trata del célebre mensaje, el frustrarte mensaje de maestro cabronazo Yoda, que no te pide que lo intentes, sino que te exige que lo hagas, sin opción a la intentona. A la mierda la cultura del esfuerzo. Lo que cuentan son los resultados.

Bien, hay que entenderle, contextualizarle y releerle. Lo que dice el Maestro es, a mi me parecer, "no te boicotees", no tengas vocación de fracaso, no hagas las cosas a medias para no conseguirlas pero tener la excusa perfecta y poder decir "lo he intentado". Lo que dice Yoda es hazlo, no lo pienses, porque la razón siempre es cobarde, siempre pone excusas para ir contra lo que el corazón te pide. La razón te argumenta desde los fracasos del pasado y no deja espacio para algo nuevo y distinto. Siempre encontrarás un razonamiento que justifique el retirarte de una carrera de ultradistancia si te duelen los pies, las rodillas y el alma. Si tienes miedo de no conseguirlo.

Yoda dice "lánzate", deja que fluya, no estés pensando en el fracaso, generando profecías autocumplidas. Simplemente hazlo sin preocuparte de si va a salir bien o no. No pasa nada por fracasar, es el miedo al fracaso lo que puede llevarte a la falta de seguridad, a despertar los miedos que te impiden conseguirlo. Y, claro, como dice también el Maestro, el miedo conduce a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento.

Llevo unas cuantas retiradas consecutivas en el apretado programa que me ha salido este Otoño. Casi entraba en el plan no acabarlo todo, pero primero la Madrid Segovia, después el Quixote Maratón de Castilla la Mancha, el Trail de Bayona y la Remontada Infernal no han podido ser, de inicio a fin, como estaban previstas. Muchas carreras sin acabar en muy poco tiempo. El maestro Yoda diría quizá que lo he intentado en vez de hacerlo. Lo que no he dicho es que no se puede hacer, que yo no valgo, que yo soy así y no puedo cambiar. No me he tratado a mi mismo como incapaz de tomar la salida. Luego quizá... no sé. Callaré esa voz interior que me quiere regañar.

Mientras escribo esto siento como, lo que llamaría una antigua amiga que solía tener, un juez interno y severo diciéndome que, en el fondo, no lo hice, solamente lo intenté. Que en la Madrid Segovia podría haberme dado la vuelta e internado en la oscuridad a buscar la senda que había perdido. Que en el Quixote Maratón podría haberme puesto a andar y entrar en meta dentro de tiempo de cierre, que en el trail de Bayona quizá podría haber seguido jugándomela en las bajadas y pasar otras cuatro horas sumergido en agua fría, y en la Remontada... lo mismo, tirar para delante hasta donde hubiese podido, tomar un anti-inflamatorio y seguir a ver.

La razón, la cobarde razón me dice que no era el momento y mil motivos me da para no haber acabado una carrera de larga distancia desde el Alpino Madrileño. He hecho distancias o tiempos superiores al maratón en pruebas fallidas y entrenamientos, pero no he cruzado arcos de meta últimamente. Bueno, distancias cortas si, en el Cross de la Cuerda Larga y en la Media de Somosierra. Dos carreras que me tomé con calma y en las que disfruté de la compañía inmensamente. Además no me he sentido mal en las otras, al contrario. Fueron momentos y tengo recuerdos de ellas muy felices y agradables, de la carrera y de lo que la rodeó.

Ahora toca ir al Trail de Chiva. El último objetivo del año y la oportunidad de conseguir un gran reto en este 2013 que ya acaba.. por fin. El año que viene me gustaría volver al Ultra Trail del Mont Blanc, para lo cual tengo dos caminos. El más sencillo de los caminos consiste en calificarse obteniendo siete puntos en tres carreras escogidas por la organización con ese fin y realizadas entre 2012 y 2013. Si todo va bien serían en este caso el propio UTMB 2012, tres puntos, la Marató i Mitja 2013, dos, y en tres semanas el Trail Serra de Chiva, otros dos. Si todo va bien, por supuesto, quizá estemos escuchando los acordes de Vangelis en Chamonix a finales de agosto, una vez más.

Imágenes emocionantes del UTMB 2010

El otro camino para volver el Mont Blanc es la petite trotte à léon, si lío a dos manchegos locos a los que ya estoy tirando la caña. Desde aquí les recuerdo los avances tecnológicos en materia de chacinería que hay en los Alpes, donde incorporan no solamente nueces o pistachos al salchichón, sino queso curado.

Tres semanas para Chiva. Yo, al menos yo, lo intentaré, pero con ganas.