lunes, 9 de diciembre de 2013

Crónica del Ultratrail Sierra de Chiva. Indeterminación lógica y mecánica cuántica.


"qaStaHvIS wa' ram loSSaD Hugh SIjlaH qetbogh loD" *
(Provervio Klingon)
* Cuatro mil gargantas pueden ser cortadas por un corredor en el transcurso de una noche

¿A que el título de la entrada, así, de entrada tira pa'trás?

Incertidumbre, indeterminación. Se toma una salida en una carrera de ultradistancia sin ninguna certeza de si se va a acabar. Esto lo aprendí por las malas en mi segundo maratón, en Valencia en 2007, donde fui "de sobrado", creyendo que tenía dominada la distancia de las 26,22 millas y salí por encima de mi ritmo, detrás del globo de 3:45, con la ignorancia del novato que cree que en un año corriendo se puede llegar a dominar semejante barbaridad. El acabar en el autobús escoba con los pezones sangrando como estigmas, rodeado de desconsolados retirados al borde de las lágrimas y hacer todo el recorrido desde el kilómetro 25 al ritmo del tiempo de corte de cierre de carrera fue un castigo duro pero merecido. Solamente, años después, corriendo la I Maratón Clandestina de Valencia (I LOVE CLD) me sentí resarcido de aquel golpe a mi hinchado orgullo.

Este puente de la Constitución hemos vuelto a Valencia a por el Ultra Trail Sierra de Chiva, con más tablas, con más humildad, a intentarlo, a correr los 63 kilómetros de carrera técnica con 3.000 metros de desnivel positivo que recorren esta preciosa sierra. No hay más intención que acabarlo, en el tiempo que dan para ello, para reclamar los dos puntos necesarios que me faltan y que me permitirán correr el TNF UTMB. Si la acabo, si me sale el sorteo y si tengo el dinero para ello, claro.

La noche anterior cena con medio Ciudad Real, que a la versión extendida de CxC al completo había que añadirle los fondistas de Miguelturra y varios vecinos y vecinas más de la zona. Al final, casi todos los de la provincia manchega que corren. Nos saltamos el brefing, frustrando los inminentes avances teóricos de Luis sobre teoría y práctica de la presentación de carreras, tomándonos unas cervecitas en el hogar del jubilado de Chiva.

Recogida de dorsales
Plantea Aristóteles en el Perí Hermeneias ( Περὶ Ἑρμηνείας ) el estatuto de verdad de los futuros contingentes, es decir, si una afirmación referida al futuro (un enunciado "apofántico"), un juicio, sin ser aún verdadero ni falso, qué cosa sea, porque pareciese que toda afirmación tiene que ser una cosa o la otra y la aseveración de la suma de ambas, siempre verdadera necesariamente. Si digo que "mañana lloverá o no lo hará", parece que es verdad y que no me puedo equivocar mojándome tan poco. Hoy no, mañana si, sobre todo si llueve. Muy buen tiempo durante la carrera, un sol maravilloso. Rescatado el problema y parte de la solución por uno de esos grandes filósofos que no se han popularizado fuera de los círculos de la filosofía, el polaco Jan Lukasiewikz, él se decide por la imaginativa de crear un nuevo valor de verdad, ni verdadero (V), ni falso (F), sino "1/2".

Nos tenemos que levantar temprano porque la salida es a las 7:00 (puntualmente) y hay que recoger el dorsal de Rául, desayunar y pasar el control inicial.



Resulta luego que la lógica "multivalente" y "no clásica" y la matemática asociada a ella es enormemente útil para describir situaciones. Útil para hacer modelos y generar interpretaciones cuando, por ejemplo, no podemos determinar la posición y velocidad, simultáneamente, de una partícula subatómica en el presente, como nos dice el Principio de incertidumbre de Heisenberg. Cuando tenemos que tratar dos estados como "superpuestos" a falta de que se desvele cual de ellos es por el que el Universo se va a decidir. Hay un momento en la carrera en la que te encuentras, a efectos prácticos, en un estado de superposición cuántica entre finisher y retirado, pero como un mero "futuro contingente". Ahora, en el momento en que lees esto, ya es un hecho si la he acabado o no. Es posible que no lo sepas (si he acabado la carrera) hasta que que no avances hacia abajo por el texto leyendo. No sabes que me haya retirado o haya cruzado el arco de meta y los dos escenarios se hayan en dos universos posibles superpuestos que aún no tienen valor de verdad, o que su valor valor de verdad es 1/2.

La vida es incertidumbre e indeterminación. Aprovecho para aclarar una vez más el uso equívoco del concepto de "futurible". Un futurible es algo que no ocurrió, pero que podría haber sucedido. Un pudo-ser-y-no-fue, y no un podría-ser. Lo-que-podrá-ser es un futuro contingente. Son dos formas de no-ser, de inexistencia, completamente distintas. Hay muchas formas de no existir. Otro día nos metemos con ello. Esa entrada va a ser de las duras.

La vida es incertidumbre. La vida es indeterminación porque, siempre,... aún hay algo que no ha ocurrido, porque no tenemos ni podemos tener conocimientos completos de lo que está ocurriendo y apenas un poco, una parte, de lo que ha sucedido en el pasado. A partir de ello no podemos hacer deducciones completas. Lo es, en mi opinión, también porque no existe el destino. No sabemos qué es lo que va a ocurrir porque aún no está determinado que será lo que ocurrirá. Si lo estuviese, si todo fuese ciega mecánica invisible, no sería posible argumentarlo. Todo argumento sería fruto de la necesidad de un chocar de partículas casual y no existiría nada más que una apariencia, una sensación subjetiva de conocimiento como epifenómeno en nuestras conciencias de esos movimientos microscópicos en nuestros cerebros. Nuestros propios pensamientos no serían más que un subproducto de la necesidad más absoluta. La defensa de esta teoría sería un efecto macroscópico de un movimiento necesario e inevitable. No, no "todo ocurre por algo". no en ese sentido determinista.

Nadie sabe como va a acabar el día, ni lo que le ocurrirá mañana. Hay periodos de la existencia en que ésta, la vida, es más o menos monótona y previsible, y otras en las que en cada semana se condensan las vivencias de muchos años, pero nunca tienes la certeza de qué ocurrirá. Cada instante es un tratar de anticiparse en el siguiente quehacer, que diría Ortega y esto, determinar qué hacer, nuestra tarea permanente, nuestra principal ocupación.

Llevo los bastones a la espalda, para que no estorben por ahora, que voy a tratar de darle a la zapatilla, cruzados en la mochila como una espada Bat'leth, lista para desenfundar cuando se acerque el cuerpo a cuerpo durante la batalla. Ni'tokor bak'to! Tomamos la salida con fiereza, como guerreros Klingon: K'plah! ¡La victoria es nuestra!

A punto de salir
Foto robada a la organización. Gran organización, de lo mejor que he visto.
Los primeros 15 kilómetros son muy cómodos, se puede correr e ir ganando un tiempo que luego será muy necesario. Corriendo, eso si, con calma, que queda una barbaridad. Es un maratón y medio de montaña duro. Como hacer un Alpino Madrileño y empujarse después una media entre pecho y espalda (decir "entre las piernas" suena raro y equívoco).


Corriendo por el monte con los bastones a la espalda
Los almogávares, la infantería más terrible del siglo XIII, legendarios guerreros de los Pirineos que saltaban a la batalla con un furor fanático, arrojaban sus tres jabalinas de pesado hierro con una fuerza capaz de atravesar cualquier escudo o armadura y, a menudo, con la energía necesaria para perforar a varios enemigos con un solo golpe de sus terribles brazos. Brazos surgidos de territorios pirenaicos cercanos a los que le han hecho las piernas a Kilian Jornet. Cada almogavar transportaba tres de estas jabalinas y se llevaba por delante a tres enemigos al menos antes de lanzar su terrible grito de combate Aur, aur... ¡Desperta Ferro!, ¡Matem, matem! y sacar su espada del cinto. A los klingons les hubiesen encantado los almogárabes, por lo menos para un rato. Es la hora de despertar el metal, abro mis bastones de titanio y enfrento la bajada... ¡qué malo soy bajando caramba!

Sonia Elgueta que estaba animando y haciendo fotos me pilla en el PK 20.
Siete subidas y siete bajadas. El primer maratón no voy mal. Hace un día precioso, voy con tiempo de sobra y aunque sufro mucho bajando y me ligo algunos tropezones con mi tuercebotismo habitual, tengo la tranquilidad de saber que voy en tiempo y tengo fuerzas para acabar. Paso el tiempo de corte de media carrera con una hora de margen. Los CxC están un poco por delante y un poco por detrás, alrededor. Es que son muchos. Bueno, somos.



Posando en el PK 40, aún bien. La Sierra de Chiva espectacularmente bonita. Otro sitio para volver despacio.
 A partir de aquí se van yendo las fuerzas primero, el colchón de tiempo después y finalmente la luz, con la amenaza de no entrar en meta con tiempo suficiente. No puede ser. Voy echando cuentas y mirando el reloj. Kilómetro 49, me juran en el avituallamiento que está bien medido, pero no. Lo dicen los GPS, lo dice la gente y lo dicen las matemáticas. Sé a qué velocidad ando y a qué velocidad corro. No he perdido tiempo en ningún avituallamiento.

Cuando creo que estoy a cinco kilómetros de meta, a hora y media del cierre del control, aún me quedan ocho kilómetros. Fáciles si, pero ya otra vez de noche. Los carteles me han jugado una mala pasada. Pero nada qué echar en cara, eso no, a la perfecta organización. Un pequeño error humano, seguramente inevitable, aunque a mi me hace polvo.

Joder, joder, joder... otra vez no... Empiezo a correr a trote cochinero, luego alargo la zancada y acabo recorriendo los últimos kilómetros como si me persiguiese una manada de lobos. Es increíble de lo que es capaz el cuerpo bajo presión. En el kilómetro 40 no me veía capaz más que de algún troticochi o cerditroti, y ahora voy como un misil.

Veo la marca de 1 kilómetro a meta, miro la hora 6:50 p.m.... si este kilómetro está bien medido..., entro, pero por si acaso me lanzo a todo lo que doy, a ritmo de carrera de cinco mil metros, a tratar de asegurar los dos puntos. No, no está bien medido. Cruzo la meta en 11 horas 57 minutos y 10 segundos, a menos de tres minutos de quedarme fuera de la calificación para el UTMB 2014, dándole emoción hasta el final... qué incertidumbre, qué tensión, que cansancio... estoy vaciado, rotísimo, me dicen que tengo el gesto desencajado y solamente después de la ducha me mejora un poco la cara. Pero estoy contento. Lo he conseguido. por los pelos. ¡Ufff!

Ahora a completar la preinscripción, como equipo, con Quique y con Jorge, con los CxC. Nos vamos a poner finos a embutidos alpinos.

Finisher!