jueves, 16 de enero de 2014

CxC = C² (Álgebra elemental)

Como habrán leído ustedes por la blogosfera los "Corriendo por el Campo" (CxC) se van a Chamonix.

Los suprascriptos en su propio espacio y hasta el maestro Iván Palero se hacen eco de la noticia. Jorge, el secretario y Quique, el que maneja los hilos en la sombra, se disponen a correr, junto a este humilde varón que os escribe, el Nord Face Ultra Trail du Mont Blanc, la carrera de montaña más emblemática del planeta. Yo lo haré como CxC periférico, varón Woman Wind Xtrem y fundador del Mástil Metal Running. Blanco, rosa y negro.

Para los corredores de montaña el UTMB es como el Tour de France para un ciclista, como el Torneo de Roland-Garros para un tenista o como el Gran Premio de Mónaco para un conductor de fórmula 1, ese deporte con tanta base popular. Es dónde quieren ir una vez en la vida. Toda la élite quisiera ganarla, todos los populares sueñan con acabarla.

Una carrera que discurre por Alpes franceses, italianos y suizos (estos piden el pasaporte, no se les vaya a colar un inmigrante)

Porque son 168 kilómetros con 10.000 metros de desnivel positivo acumulado, eso si, siguiendo un recorrido bastante razonable de caminos y pistas bastante decentes. De hecho, siguiendo el itinerario del Tour del Mont Blanc, una ruta senderista pensada para ir de refugio en refugio al ritmo de cada cual. Una semana es un tiempo razonable para la mayoría de los andarines. Nos dan 46 horas para hacerla a nosotros. Ello implica que no se puede dormir y que hay que pasar dos noches, consecutivamente, en blanco y haciendo mucho ejercicio. Para mi metabolismo basal supone, aproximadamente el consumo de 32.000 Kcal., es decir, quemar unos cuatro kilos de grasa, aunque este tipo de cálculos son absurdos.

Además los tiempos de corte son exigentes para los trotones diesel como yo. La primera noche y el primer día hay que tratar de correr siempre que se pueda, a un ritmo suave y sostenible, claro, pero si te duermes en los laureles te puedes quedar fuera en un control. Alcanzado el kilómetro 78, Courmayeur, ya se pude ir haciendo de vez en cuando una paradita y, si el cuerpo lo exige, andar el resto del recorrido. La estrategia básica dice que cada hora corriendo es media hora menos sufriendo. Algunos portentosos andarines dicen que se puede hacer andando. No sé.

Correr una noche entera no es problema. Se empieza por la tarde, por lo que una buena siesta puede haber caído ya, y aunque se haga tedioso a última hora, con la emoción, las lucecitas de los corredores por la montaña, que aún las noches son cortas y el buen animo, el amanecer llegará en seguida. El amanecer en el fondo de un valle o en un collado rodeado de picos a partir de de 3.000 metros, un amanecer glorioso, con unos paisajes que se mostrarán a nuestros ojos y que nos dejarán con la boca abierta y un "qué bonito" balbucido en el aire. El problema principal es la segunda noche, cuando el cuerpo dice basta y te tambaleas y se te va la cabeza. Ahí yo necesito descabezar media hora de sueño, levantarme con un "dolor de pelota" monstruoso y tratar de moverme para esperar que el segundo amanecer me resucite un poco. Esa es la teoría.

No me hago ilusiones, 10.000 m. D- implican sacrificar varias uñas en el altar del dios UTMB.
Va a ser una gran aventura. Si hace mal tiempo habrá aproximadamente un 50% de retirados entre la gente que, no nos olvidemos, se supone que no nos hemos colado allí, que hemos conseguido los puntos necesarios en carreras calificativas que eran un maldito infierno ya en si mismas.

Nos lo vamos a pasar genial.