martes, 13 de enero de 2015

Operación trikini

Cualquier persona que haya visto la imprescindible película "Borat" tiene grabada en su retina la imagen del personaje kazajistano luciendo sus encantos con una provocadora pieza de lencería de piscina masculina absolutamente nada heterosexual según nuestros estándares.

Por si alguien no había había visto la película o, tras años de psicoterapia, tratamientos electrocomvulsivos y fármacos, había conseguido olvidarla, este es el atuendo en cuestión.

Borat Sagdiyev, el segundo mejor reportero de Kazajistán
Son momentos, estos al principio del año, en que toca ponerse en orden. Apuntarse al gimnasio algunos, otros a carreras. Planificar la temporada en función sobre todo de si consigues dorsal para esa competición en que deseas pasar calamidades. Esto, conseguir inscribirse, cada vez es un factor más azaroso, por lo que la planificación de la temporada se convierte en un sistema intrínsecamente no determinista ya que depende de los principales objetivos de la temporada el ir acomodando en el calendario otras carreras, entrenamientos, quedadas para hacer el asno por el monte, etc. pero lo que no admite demora y hay que ir currándose es la OPERACIÓN TRIKINI, para poder perder algo de las lorzas que gintonic a gintonic, desde el cordero hasta el roscón, hemos ido introduciendo en nuestros organismos en el mes de diciembre (y enero si el empacho no nos ha asqueado antes).

Después de un tenso combate con el ratón del PC nos hemos inscrito para el Gran Trail de Peñalara, la prueba reina del Sistema Central, prácticamente todo el equipo CxC al completo (menos quienes esperan para ir a la carrera para "cagaprisas" de sesenta kilómetros y quienes no tienen afición por esto de la ultradistancia). Ya hemos conseguido que lo más difícil, que es tomar la salida, sea posible. Ahora queda lo segundo más difícil "tomar la llegada". Recorrer los ciento diez kilómetros por la Sierra de Guadarrama que se han convertido en el fresco paseo que un año tras otro reúne a casi todos los conocidos del trail running penando por la Pedriza, la Morcuese (o Morcuera), el Reventón, Peñalara, etc. lo que servirá además de despedida de nuestro querido aunque no respetado presidente que se marcha a una aventura por una conocida y prestigiosa universidad de la Costa Este de los USA. Allí seguramente los montes Apalaches querrán hacerle olvidar nuestra pequeña y cercana sierra y los cerros de Ciudad Real. Esperamos que no. Seremos Jorge, Quique (los Utemebitas), Luis, Guti y Miguel (estos dos saldrán como balas y no les veremos nada más que al principio), Anne y un servidor.

© RSEA Peñalara
Es un proceso lento y doloroso lo de sudar polvorones y cava. Por ahora la Operación está empezando y se desarrolla en varios frentes. El principal el de aumentar la cantidad y calidad de ejercicio. Otro el de comer mejor y un poco menos. Me arriesgo a repasar lo de "comer mejor" a riesgo de ser incomprendido, porque en temas de nutrición a veces es tan difícil hacerse entender como vencer las ideas preconcebidas que nos rodean y que llegan a la gente desde la industria alimentaria, vía publicidad, o desde una ideología anticientífica nutricional concreta, normalmente vía iniciación en un círculo esotérico.

No olvidemos que en griego los logoi, los escritos, pueden clasificarse en "esotéricos" si están a disposición de un grupo de "iniciados", como la Metafísica de Aristóteles, o "exotéricos", si están pensados con afan divulgativo para los que no conocen suficiente de una doctrina, como en el caso de la República de Platón. Hoy en día el marketing despojaría de ricos matices esta división dicotómica, seguramente hablando de "comunicación interna" y de "comunicación externa". A veces creo que todo el lenguaje de la economía moderna no es más que una vulgarización poco elaborada de ideas que otros ya habían desarrollado con más sutileza antes.

Lo de comer bien va a consistir en: primero, comer menos pan. Hay que aclarar para no ser linchado por unos ni vitoreado por otros (que me molesta más) que el pan es bueno, es saludable, tiene un poco de todo, vitaminas, proteínas, minerales... y por tanto sirve para "equilibrar" el menú. Simplemente le tengo mucho amor y me paso en su ingesta. Si tengo pan en la mesa lo ataco sin piedad, por tanto tengo que poner solamente una buena ración y no todo el que hay en la casa al alcance de mis ávidas pezuñas. Segundo, tomar menos cervezas. La cerveza si, es mala (lo siento amigos), debido a un ingrediente bastante nefasto, el etanol. Nada puede hacer bueno una sustancia venenosa para nuestro organismo, ni los polifenoles, ni los taninos, ni todo el marketing de la industrial del alcohol. Poca cerveza es poco mala. Mucha cerveza es muy mala. Optaremos por lo primero no por cuestiones morales, sino porque es una fuente de calorías innecesarias fácil de eliminar o, al menos, de rebajar al 30%. Luego, cada cual, que tome las drogas que quiera, que en eso soy muy liberal y hasta inmoral. Tercero, aumentar las verduritas en el menú. Quitan el hambre, están deliciosas, no son caras, tienen pocas calorías y mucho de otras cosas que si hacen falta al cuerpo. Cuatro. Legumbres en vez de arroz y pasta. Cinco. Pescadito dos días por semana. Carne menos, pero en ningún caso carne procesada (i.e. engrasada, con mala grasa a ser posible).

El resto lo que ya hago. Nada de calorías vacías (chuches, bebidas azucaradas, grasuzas de repostería industrial, etc...), mucha fruta y hortaliza y agua suficiente.

Y ahora que ya he ofendido o molestado a casi todos (como es mi costumbre) con alguna de las ideas de lo que es una buena o una mala dieta... haced vosotros lo que queráis, caramba, que nadie os dice lo contrario.