martes, 25 de febrero de 2014

我 慢 Rumbo UTMB 2014

Gaman (我 慢) es un término de origen japonés Zen budista que significa "resistir lo aparentemente insoportable con paciencia y dignidad". No es lo mismo, aunque guarde cierto aire de familia, que podría decir uno de mis favoritos, Wittgenstein, con el concepto utilizado por Mahatma Gandhi de satyāgraha (सत्याग्रह), su sistema de resistencia no violenta. Gaman implica aceptación activa, no resistencia no-violenta. Es la capacidad de hacer la apuesta con uno mismo de resistir más allá de cualquier límite. Explorar hasta el final la capacidad de aguante sin ponerse un techo para ello, sin fijar de antemano lo que se está dispuesto a tolerar para que no actúe como un disparador de la rendición.


Gaman es lo que hay que llevar en la mochila en una carrera de montaña de cien millas. Salir de Chamonix con la idea de vas a hacer un entrenamiento de una hora y no pensar en lo que te queda en ningún momento, ni a la mitad, ni cuando llevas ciento veinte kilómetros, ni cuando llevas ciento cincuenta. En cada instante pensar solamente en el siguiente punto de destino, a cinco, a siete kilómetros. Limitar la mente al ejercicio de contar tiempo, no distancias. "Me queda una tarde corriendo para llegar a donde me espera mi chica", "me queda una noche y media mañana para llegar a meta", pero como único límite de lo que estoy dispuesto a soportar para el Ultra Trail del Mont Blanc, me pongo las cuarenta y seis horas que da la organización para acabarlo, no tengo que hacer ni un minuto más que eso... si veo que no puedo, si me vengo abajo, esa es toda la exigencia que voy a hacerme, como mucho.

Terminado el Maratón de Sevilla. Tan deseoso estaba de acabarle para pasar a otra cosa que hasta la crónica la hice deprisa y corriendo y ni mencioné, injustamente, a quien me acompañó casi veinticinco kilómetros y que es quien me viene acompañando los últimos meses remontando por la vida, Anne, mi chica. Terminado, digo, el maratón "asfaltero" como un trámite que deseaba quitarme ya de en medio para, como la cabra, tirar para el monte, toca aumentar y suavizar los rodajes. Segundo mesociclo. Esto si me gusta. Correr mucho, andar mucho, ir tranquilo, mejorar la técnica para ser más económico, más eficaz, no necesariamente más rápido. Trucar el motor diesel, aumentar su capacidad para hacer más kilómetros sin repostar y sin averiarse.

Hace unos años los más "frikis" trucaban sus PC para que fuesen más rápidos. Les hacían overclocking, es decir forzaban al microprocesador a funcionar a más ciclos por segundo de lo que estaban diseñados para soportar sin quemarse y, para compensar el calor generado por la chapuza, les colocaban unos superventiladores que disipaban el calor generado y hacían que no se fundiesen inmediatamente al encender el equipo, aunque, por supuesto, se aumentaba el nivel de ruido y se acortaba la vida útil del aparato. Muchos micros acabaron, literalmente, derretidos.


Una moda, quizá más friki aún, pero muy minoritaria iba en la dirección contraria. Quitarle el sistema operativo más comercial y utilizado en la época (uno que no voy a nombrar y que se colgaba mucho, "ventanas" en la lengua de Shakespeare) y sustituirle por uno libre, con el "núcleo" o kernel recompilado a medida, es decir, desplumado de todo lo que sobrase y bajando la velocidad del microprocesador al mínimo, aumentando el rendimiento añadiendo memoria que, por otro lado, los sistemas libres gestionaban de forma más eficaz. Incluso se les quitaba el ventilador, que ya no necesitaban, para que no emitiesen ningún ruido. Por analogía le llamaron a esta idea de hacer más lento, silencioso y duradero al equipo "underclocking".

Pues de eso se trata. Algunos corredores incluso tienen que aprender a correr más despacio, algo que a mi no me hace mucha falta. Me basta con hacer más cuestas p'arriba muuuuy largas para ganar potencia y fuerza-resistencia a costa de perder algo de "chispa".

Si os apuntáis os espero por la Sierra de Guadarrama y alrededores.