lunes, 7 de abril de 2014

Trail Batalla de Alarcos. Fin de semana haciendo el pirata


Son mi música mejor aquilones, 
el estrépito y temblor 
de los cables sacudidos 
del negro mar los bramidos  
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno al son violento, 
y del viento, al rebramar, 
yo me duermo sosegado, 
arrullado por el mar. 
Espronceda, Canción del pirata

Siempre se ha asociado al pirata una visión romántica. El vivir al margen de la sociedad burguesa, muchas veces, fuera de los límites de la jurisdicción de las leyes, gobernando sus propios actos por un código de honor... o al menos esa es la visión romántica que de ellos tenemos.

Peligroso ciberdelincuente listo para Hak3ar el Sistema
Tengo que reconocer que en lo que se refiere a piratería me siento muy identificado con la Filosofía Hacker de Richard Stallman. Alguien que, por cierto, promueve el respeto por el cumplimiento de la ley, lejos de la visión del Hacker que pueda tener parte de la sociedad asimilándola al estereotipo del "pirata informático". Se ve al hacker como alguien que navega por los mares de Internet asaltando inocentes y haciéndose con botines que esconde dentro de cofres virtuales en islas desiertas para su futuro aprovechamiento. Stallman "aprovecha" la ley para su trabajo subversivo. Para subvertir algunas de las peores cosas que hay en este mundo.

El movimiento del software libre emplea la LÓGICA del derecho de autor para "abrir" el código de su software y, puesto que no renuncia a la propiedad de él en ningún momento, permitir su copia, distribución, mejora y libre uso siempre que se mantenga en los resultados la misma licencia de uso. Es decir, se convierte a un programa en una "receta de cocina" que todo el mundo pude emplear y cambiar o experimentar con ella salvo, eso no, para hacer un guiso y venderlo enlatado sin que la gente pueda saber como se ha hecho. Una "receta abierta" ya nunca se puede convertir en una "fórmula secreta". Es una deliciosa perversión que ello solamente sea posible gracias a las leyes que protegen el software privativo. Sin ellas el "código abierto" no tiene base legal. Esta perversión de la ley desde la propia ley que fue ajustada si no creada para proteger el monopolio de unos pocos está profundamente emparentada con el pensamiento anarquista y no de una forma casual. El auténtico pirata está más cerca del anarquismo de lo que lo están otros personajes que se vanaglorian y presumen de ello, ya sean ácratas burgueses con una buena renta o punkarrillas costrosos que reducen las ideas libertarias a una pose estética, por lo demás, bastante antiestética usualmente y, en el caso de algunos enemigos del jabón, antihigiénica. Nunca he entendido por qué algunos creen que no se puede ser anarquista peinándose, sin estar medio cabreado siempre y escribiendo sin faltas de ortografía. A mi me parecen cosas independientes.

Otro tipo de anarquía y de piratería que me gusta practicar y que defiendo es el de las carreras sin dorsal en dos modalidades. Es decir, que no todo vale. Aquí también tiene que haber una LÓGICA pirata, unos valores y principios que no permiten, por ejemplo, que nuestra carrera sea a costa de que otra persona sufra un perjuicio en su experiencia. El sábado practiqué la piratería en el Trail batalla de Alarcos y el domingo en el Medio Maratón de Madrid, piratería en dos versiones muy distintas. Veintiséis y quince kilómetros respectivamente para seguir metiendo distancia entre las piernas (con perdón) de cara a los retos venideros.

Ha pasado un año y la lesión del tobillo va mejor. En general todo va mejor y algunas cosas van muy bien.

De entre lo que va muy bien, una parte me acompañó el sábado en la carrera, mi compañera Anne, que puso el despertador (el despierta-a-dos) muy temprano, a las 4:00 a.m. para poder llegar con tiempo de sobra al evento manchego. Noche cerrada en Alcobendas para recoger al gran Spanjaard, Luis Arribas. Noche cerrada aún en el sur de la comunidad de Madrid cuando pillamos de camino al inagotable Rafa, longliverockandmetal, de Valdemoro.

Listos para ir al campo de batalla, aunque parezca que aún no he despegado los ojos.
Para ser una carrera pirata, había mucha mejor organización que en algunas otras detrás de la cuales andan federaciones y, supuestamente, "grandes" organizadores de eventos deportivos. Recogemos el dorsal y unos imperdibles (primera sorpresa, una carrera sin dorsal con dorsal), firmamos el control de salida, un descargo de responsabilidad en plan "sabemos donde nos metemos", que debe estar correcto porque entre los corredores, no sé por qué, hay varios abogados (cuidado con las rimas) y hasta jueces y profesores de derecho constitucional y...

...nos metimos en el coche, que cincuenta kilómetros no nos convenían a estas alturas de la temporada. Fuimos al punto kilométrico doce del recorrido, parando previamente a ver pasar al pelotón por las ruinas de Alarcos. Allí tomamos la salida para hacer la segunda mitad, ida y vuelta, para completar veintiséis mil metros con algunos cortafuegos de los que quitan el hipo y unos paisajes brumosos que más parecían sacados de la Cordillera Cantábrica que de las tierras del Quijote.

"Lo que mata es la humedá". W. Shakespeare
Como si ante un programa de software libre nos encontráramos, Iván nos ha proporcionado la receta de cómo hacer una carrera libre, una carrera pirata, perfectamente organizada y legal, que ha discurrido por unos paisajes preciosos aprovechando las dos semanas de buen tiempo para correr que tienen por aquellas tierras, que nos ha permitido usar las duchas del polideportivo municipal al acabar para entrar en calor y sacarnos el sudor y que se remató con migas y arroz y hasta sorteo de regalos... (que encima nos tocó). No se puede pedir más a un sábado... quizá levantarse un poco más tarde, eso si, pero la "hora del ensile" y la distancia condicionan el momento en que es posible empezar con el "sarao". Otro año vemos si nos bajamos el día anterior.

Sobre la carrera, que sin duda merecerá crónicas más épicas que la nuestra, solo resaltar la buena compañía. Todo el camino estaba balizado con cinta negra y amarilla... perdón, era amarilla y negra y sobre los colores que ofrecía el campo ese día la visibilidad era escasa. Hay que ir buscando algo rojo y negro para el año que viene. Negro como el alma humana y rojo como la sangre, que es una combinación más pirata. El recorrido cómodo y bonito, el clima perfecto, la compañía, como ya hemos comentado, inmejorable, la organización resplandeciente, cálida y amable... lo que viene siendo una perla del cofre que atesora el circuito trail pirata de carreras de Ciudad Real.

Y el domingo muy tempranito....

Un entrenamiento sin dorsal en paralelo a la Media Maratón de Madrid. Saliendo de atrás con mochila y bidón cargado de agua para no quitarle a nadie la suya ni estorbar el ritmo de ningún corredor que haya pagado por su dorsal,... en realidad tripal, ventral, barrigal o, en el caso de los más afortunados, abdominal... bajo mi entera responsabilidad y cobertura de mi seguro. Empiezo con cinco kilómetros que me hago de Fartlek noruego corriendo de puerta en puerta del Parque del Retiro buscando (sin éxito) con quien había quedado y me cruzo con Luis y María, que se estrena en competición. Luis le añade cinco más a los treinta y ocho que se calzó ayer en la TBA. Gente dura esta de CxC... ¡Dónde me he metido!

Y salgo con Maese Cárdenas y su grupo, que se estrena en buena medida en esto de los veintiuno kilómetros, a ritmo suave pero justo para un diesel como yo que ayer se metió un buen viaje para el cuerpo en forma de trail. Por el camino cuento con la siempre alegre presencia de Joshua, que no hay carrera en la que no nos encontremos si vamos los dos, por muchos miles de participantes que haya. Voy hasta la mitad... y completo unos 15 kilómetros. Ya. Suficiente.

Toca avituallamiento líquido (jarrita de cerveza) y sólido (pincho de tortilla)
Un fin de semana haciendo el pirata desde el principio hasta el final. Sé que hay a quien le parecerá mal que alguien se cuele a "entrenar" aprovechando que las calles están cortadas para una carrera, incluso quien considere que las no-carreras son, como se dijo del sistema operativo Linux por parte de la administración Bush "antiamericanas", pero son dos límites los que creo que, si no se cruzan, se mantiene uno dentro de la legitimidad: no perjudicar a otros corredores y cumplir la letra de la ley.

Hágase la justicia aunque perezca el mundo. 
I. Kant