jueves, 8 de mayo de 2014

Silencio

"Yo soy contento de esperar que ría el alba, aunque yo llore lo que ella tardare en venir." 
Don Quijote, Miguel de Cervantes.
Somos cautivos de nuestras palabras, de las que lanzamos al aire y, mucho más, de aquellas con las que emborronamos un papel. Incluso un papel virtual que luego se ve a través de la pantalla de un ordenador.

Las palabras rompen el silencio. El silencio de la noche en la montaña, por ejemplo. Desde luego una palabra amable, un saludo de apoyo, una conversación con un amigo o amiga de toda la vida, aunque a esa persona la hayas conocido hace treinta kilómetros y algunas horas. Una palabra así, cuando destroza el silencio frío es bienvenida. Aunque el silencio sea también bello y necesario. Calienta en el frío, da sentido al mundo, alivia el alma.

TBA 2014, cortesía de Rafa
Últimamente estoy silencioso. Escribo menos. Pero nada ocurre por una sola causa. Van convergiendo diversos factores que hacen que aporree menos las teclas del ordenador. Pensando en los motivos, son varios.

Por un lado no he corrido ninguna carrera hace varias semanas, por lo que no he sentido la insana obligación de castigar a nadie contándole como he ido apoyando un pie tras otro. Lo cierto es que, a veces, hay poco que contar. No todas las carreras dan, por si mismas, material para una crónica. Por otro lado, casi siempre es una urgencia de divulgación filosófica lo que me motiva a relatar, con la vil excusa de haberme puesto un dorsal, los últimos acontecimientos deportivos de mi vida.

Sobre los últimos acontecimientos personales no-deportivos de mi vida, que tienden a trasparentarse, aunque no a mostrarse explícitos en este blog y que son un motor más poderoso que las excusas filosóficas propuestas, afortunadamente, vivo tiempos poco convulsos. Quizá eso proporciona mucho menos proyectiles que disparar a esa ametralladora que son las ciento cinco teclas del teclado qwerty, pero sin duda me dejan dormir mucho mejor por las noches, algo mucho más importante y, lo que para mi ha sido un descubrimiento, pasar los fines de semana y los días libres de manera que sean un motor y no una carga para el resto del tiempo que malvivimos entre horarios impuestos por la necesidad de cobrar un sueldo a final de mes. También relacionado con el tiempo dedicado a actividades laborales, ya se va acercando el momento del año con mayor actividad en mis obligaciones. Afortunadamente también.

Podría hablar, quizá lo haga más adelante, de como he subido la carga de entrenamiento y he iniciado la dieta come-todo-lo-que-pilles-no-importa-si-está-vivo. De la fuerza que siento cuando salgo a correr, de como me han bajado las pulsaciones en reposo y desaparecido las molestias de tobillos y rodillas gracias a los ejercicios de propiocepción y a las sentadillas con la espalda apoyada en la pared. Son sensaciones estupendas, como otras muchas que siento, pero, como le ocurre al periodismo y a la historiografía, los buenos tiempos, las buenas noticias, se cuentan más rápido y dan menos juego. Casi todas las mejores canciones son lamentos desgarrados que hablan del dolor y la tristeza, del amor imposible y de la pérdida.


En una semana, eso si, tengo que correr el Ultra Trail Serra da Sao Mamede. Una carrera que no conozco, pero que el mero hecho de que proporciones tres puntos para calificarse en la prueba reina, el Ultra Trail del Mont Blanc, ya indica que no será un paseo y que, quizá, las veinticuatro horas que da la organización para finalizarlo no proporcionen tantísimo margen teniendo en cuenta el desnivel positivo acumulado a subir.

Habrá que romper el silencio hablando de él. La semana que viene.

El silencio es, además, una parte importantísima de la música. Su presencia y su ausencia. Los silencios se escuchan y forman parte del desarrollo armónico de una melodía. Casi como lo que no se dice, lo que no se puede decir, en la filosofía de Wittgenstein.

"Lo inefable (aquello que me parece misterioso y que no me atrevo a expresar) proporciona quizá el trasfondo sobre el cual adquiere significado lo que yo pudiera expresar."
Ludwig Wittgenstein