lunes, 16 de junio de 2014

Anticipaciones

La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser. 
Ortega y Gasset
Según Ortega y Gasset la vida no está nunca decidida, está llena de posibilidades y de imprevistos, vivir es un problema a resolver constantemente. Es por eso que hay que tomar decisiones a cada instante, decidir entre un conjunto finito de elecciones que se me dan en cada momento. Vivir es anticipar, vivir es hacer proyecto. Cuantas menos posibilidades tenga, o me plantee, menos libre seré. El conjunto finito de posibilidades está condicionado por muchos factores, incluyendo la imaginación de la que se disponga, qué hayas leído y estudiado, cuanto control tengas sobre tus miedos y, también, claro, del dinero y del tiempo libre que se tenga. La libertad no es igual para todo el mundo. Hay personas que, seguramente, a lo largo de su vida no hacen casi ninguna elección y siguen la senda de máxima probabilidad y menor resistencia que se va abriendo ante ellos, sin girar a derecha o izquierda, sin agobiarse tomando la responsabilidad sobre su propia vida.

Cima de Peñalara desde la Morcuera. Parece lejana y lo está.
La moda de "vivir el presente", de olvidar el pasado, de ignorar el futuro, fuera de un ejercicio de meditación o de una clase de yoga, con inicio y fin, es una receta suicida. Es la desaparición de la identidad y lleva a la inmovilización. Quizá a quedarse inmovilizado es una pose estética muy atractiva, pero es una renuncia al análisis y la planificación. Una renuncia al cambio, a nuestra más profunda esencia como seres humanos. Por otro lado, vivir el presente, no pensar en el futuro es algo que siempre nos agradecerán quienes juegan la partida de la vida con las cartas marcadas por derecho de nacimiento, quienes han acumulado (ellas o sus antepasados) el trabajo de otras personas en forma de capital y que pueden seguir permitiéndose comprar nuestro tiempo de labor para generarles más riquezas (la suya aumenta, la nuestra globalmente no cambia), repartiendo una pequeña parte de ellas a cambio del esfuerzo diario, porque una vez está creada la desigualdad, ya el mecanismo que la mantiene es ciego y no permite que se cambien las reglas fácilmente (ahí va un pequeño curso condensado de marxismo con lo más fundamental), en realidad las "estructuras" que crean las "reglas de juego" son las que, necesariamente, surgen de un reparto inicial desigual que luego se perpetúa.

Seguimos los entrenamientos para el Trail Peñalara 60K, la prueba "pequeña" del Gran Trail Peñalara. Este año con un trazado nuevo y atractivo. Tan atractivo que nos ha atraído, de hecho, hasta él. En dos semanas saldremos de Miraflores hacia el puerto de la Morcuera (o Morcuese, como puntualizaría Jorge Urueña), bajaremos, corriendo pero prudentemente, hasta Rascafría, para enfrentar la larga pared que supone el Puerto del Reventón, el Risco de Claveles y la cima de Peñalara. Después, territorio ya muy hollado por nuestros entrenamientos de guadarramistas, bajar al puerto de Cotos, subir bajo un probable sol de justicia la Loma del Noruego para buscar las sombras del valle de la Barranca camino del pueblo de Navacerrada, sesenta y dos kilómetros y medio día después de tomar la salida.

Anne en la Morcuera, posando en "estampa".
Faltan una cabras al amanecer para completar la imagen.
Un error habitual es hacer entrenamientos "destructivos", es decir, que para prepararse un maratón se corra una semana antes treinta kilómetros a tope o para un ultratrail largo se haga cada semana un ultratrail corto. No es necesario. El cuerpo no es capaz de asimilar mucho más de hora y media de ejercicio seguido. El resto sirve, eso si, para "enseñarle" a regular las fuerzas, a enfrentarse a las sensaciones, sirve para ir perdiendo el michelín que tanto pesa en la competición.

Por eso decidimos que lo más práctico era hacer, en lugar de un "superentrenamiento" largo el sábado y uno más relajado el domingo, hacer dos medianos. El sábado un primer acercamiento al recorrido subiendo la Morcuera y bajando a Rascafría y el domingo un triángulo por Cercedilla un poco más técnico, para mejorar la técnica de bajada, con vértices en Cercedilla, puerto de Navecerrada y puerto de la Fuenfría. El itinerario elegido fue subir sobre los pasos del Maratón Alpino Madrileño, por el camino del Calvario, la clásica senda Schmidt, hasta Collado Ventoso y bajar por el otro lado de los Siete Picos, por la carretera de la República (¡Qué viva!) hasta alcanzar la Calzada Romana de iba de Cercedilla a Segovia y sobre la que se empedró, atrochando, más tarde la Senda Borbónica con la que muchos la confunden.

Reponiéndose en la Feria de la Tapa de Alcobendas.
Minihamburguesa de rabo de toro con guarnición. Brutal.
Hacemos planes y planes en los planes de los planes, porque, afortunadamente, no vivimos en el presente, sino en el futuro y, gracias a ello, el actual presente es el que es. Un momento feliz y dulce como una hamburguesa de rabo de toro con cebolla caramelizada. No, mucho más dulce.

En el plan de correr el Ultra Trail del Mont Blanc está el correr el Trail Peñalara, y otras cosas de las que por ahora no digo más como el idiot trail camp trainning de agosto por nuestra sierra. Para el plan de dentro de dos semanas trabajamos cada día, estos cuatro últimos subiendo y bajando por todas partes corriendo. Pero ya queda menos. El jueves último exceso montañero y a descansar... descanso activo, claro, para llegar lo mejor posible a la cita. Porque para obtener resultados, hay que trabajar.
No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter. 
Ortega.