jueves, 3 de julio de 2014

Naturalmente, con un poco de mala leche

"El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele.
Marco Aurelio
Cada vez más corredores están optando por tratar de encontrar la dieta que más se acerque a aquella para la que "estábamos diseñados" antes de la más o menos reciente revolución del Neolítico. Lo "natural" está de moda y no solamente en lo del calzado minimalista. Se reflexiona sobre que nuestros antepasados no tomaban cereales y legumbres, no pastoreaban ganado ni lo ordeñaban, que no digerimos bien la mayoría de los alimentos que consumimos porque no estamos genéticamente predispuestos para ello. Hay mucha discusión sobre qué cosas son naturales y cuales no, pero creo que la cuestión central, la que se obvia, es qué sea "lo natural".

Para el pensamiento griego los dioses, con minúsculas, no eran entes "sobrenaturales". Los dioses eran parte de la Physis, de la naturaleza, no estaban fuera de ella, ni por encima ni por debajo, ni separados del resto de los animales, plantas y minerales, en "otro mundo" o en un Más Allá. Estrictamente hablando, la mayoría estaban Acá, en el Monte Olimpo para ser exactos, no en el Hiperuranós (el "sobrecielo"), donde Platón situaba las Ideas. Algunos por ahí andaban y nadaban por el mundo repartidos como Poseidón o Hades, en los océanos o en los infiernos, que también eran parte del mundo "real". Probablemente es gracias al (o por culpa del) cóctel platónico-helenístico-hebreo que nuestra Cultura Occidental introduce la idea de ligar lo divino a lo sobrenatural como algo que está más allá de las reglas de la naturaleza, es por una "emulsión" conceptual que liga muy mal lógicamente. Es por una base de neoplatonismo con copos de cristianismo flotando en suspensión por la que se llega a deshacer, durante la Edad Media, el trabajo que arduamente habían conquistado los Físicos, los sabios griegos de la naturaleza, pasando del Mitos al Logos, del pensamiento mágico al pensamiento racional.

Las emulsiones, como la leche lo es, son sustancias inestables a las que un cambio de temperatura o PH puede hacer que se "corten" y sus ingredientes se separen. Como una armazón de contradicciones puede sostenerse en equilibrio hasta que un hecho, un dato de la experiencia, un cambio en el entorno, hacen que lo que parecía que podía permanecer homogeneizado eternamente se... separe y haga grumos... y ya no pueda mantenerse "ligado" en el pensamiento. Como los conceptos de "monarquía" y "democracia", que muchos ciudadanos pensaron durante décadas que eran la misma cosa. Llega un momento en que no pueden convivir simultáneamente aunque se presenten ayuntadas, se distinguen perfectamente la una de la otra.

Metáfora de las relaciones entre la monarquía y el pueblo soberano
La leche, excelente alimento aunque no esté de moda decirlo, es una emulsión. Es una solución acuosa, es decir, fundamentalmente agua, en la que hay disueltas sustancias como azúcares (lactosa) o calcio, en la que están en suspensión proteínas y grasas. La leche es el único alimento que reciben "naturalmente" los mamíferos durante los primeros estadios de su vida y, por tanto, ha de tener "un poco de todo", es decir, estar equilibrada nutricionalmente. Es el alimento equilibrado por antonomasia. Por supuesto las necesidades nutricionales de cada mamífero son distintas, por tanto las proporciones varían entre la leche de ornitorrinca (que por cierto no tienen mamas), la de elefanta y (me puede el amor por la rima) la de las infantas. También son distintas las necesidades nutricionales de un lactante y de un adulto. Tampoco es necesario, por cierto, que cada alimento y cada una de las comidas que hacemos esté equilibrada, ni tan siquiera es necesario que cada día lo esté en su conjunto. Es suficiente que, y no solamente atendiendo a "macronutrientes", es decir, a grandes grupos de alimentos (grasas, proteínas, hidratos de carbono), que todo lo que el cuerpo necesita pase por él con frecuencia. Para ello una dieta monótona es una inconveniencia, aunque no hay ningún alimento "imprescindible". Desde ahí, desde los perjuicios de la monotonía, a veces se salta en un ejercicio de falacia lógica a pensar que una dieta variada es buena por si misma. O que basta con "comer de todo" para comer sano. Una dieta puede ser nefastamente variada. Os recomiendo encarecidamente la lectura del blog "mi dieta cojea".

Sobre las emulsiones si, por ejemplo, le añadimos un ácido a la leche, esta se separará en sus ingredientes y una fea capa de suero cubrirá una poco atractiva pasta hecha de grasa y proteína. Es algo que también ocurre cada vez que entra en contacto con los ácidos del estómago al consumirla y no tiene nada de malo aparte de su aspecto. Otro tanto sucede cuando elaboramos cuajadas, requesones o quesos. Ocurre también además, por ejemplo, con la leche contaminada de bacterias, que la acidifican. Eso si es chungo. Por eso asociamos la leche en buen estado a la leche que mantiene las propiedades que tiene cuando sale de su recipiente natural. No voy a hablar de ellos, de los pechos de las mamíferas. Ni a poner una foto de una chica neumática corriendo. Os habéis confundido de blog. Buscad con más fortuna en las portadas de la revista Runners.


Unos miles de años de selección artificial y tenemos un bicho sin "cuennos" con permanente
galactorrea al que hay que ordeñar para que no explote.
No necesitamos ingeniería genética para convertir un lobo en un chihuahua.
Lo natural se opone a lo sobrenatural. Cuando hablamos de lo natural hablamos de lo posible frente a lo que solamente lo sería con reglas distintas a las de la naturaleza, haciendo "posible lo imposible", en el terreno de la magia y el milagro.

Lo natural se opone también, según otra idea de "natural" a lo antinatural, a lo artificial, a lo sintético. Al producto, en definitiva, de la mano del ser humano, a lo que no podría existir si un homo sapiens no hubiese decidido poner sus manos en ello, manufacturarlo.

Se entiende entonces que cuando se habla de "natural" se pueden confundir estas dos ideas desde las que se define el concepto de "Naturaleza" por oposición. Se puede crear un terreno (inexistente) entre los seres humanos y los dioses, entre "lo antinatural" y "lo sobrenatural" ocupado por plantitas, animalitos y fotos de atardeceres sobre el mar donde todo habita en armonía siempre que un perverso humano no transite por su "equilibrio" inherente o los dioses manden un castigo en venganza por no adorarles (suelen tener un problema de trastorno narcisista de la personalidad).

Un filósofo griego se sentiría vagamente desconcertado por la distinción entre "natural" y "artificial", como si las artes y artesanías de los humanos estuviesen fuera de la Physis, como ocurre en la tradición judeocristina que sitúa a su Dios todopoderso en el ámbito de lo "metafísico", en el Más Allá. No entendería la oposición entre "Natural" y "Humano" como cosas situadas en esferas de la realidad diferenciadas. Ellos hablarían de la poiesis, de la acción acotada en el tiempo que lleva algo del no-ser a la existencia. Pero si las personas están en el mundo, lo que ellas crean no puede estar fuera.

No hay un "fuera del mundo".

No existe el "equilibrio natural".

Típico paisaje "natural" donde vemos
reforestaciones, caminos y restos de actividad ganadera.
Etiquetamos como "Naturales" ciertas cosas. Tendemos a considerar que lo natural es bueno, lo artificial, lo sintético, lo "químico", es malo. Algo desconcertante ya que situamos con esa burda clasificación elementos altamente perniciosos para la salud en el grupo de lo "natural" y algunas grandes ideas de la humanidad en el otro capítulo. Podría, a modo de ejemplo, hacer dos columnas que recogiesen cosas "naturales" y "artificiales" a un lado y a otro. En una estarían enfermedades de todo tipo, infecciones, hongos venenosos, parásitos intestinales,... en el otro la diversidad de alimentos que las revoluciones neolítica e industrial han puesto a nuestra disposición, el jabón, el cepillarse los dientes con una pasta fluorada para que no se pudran demasiado pronto y estemos condenados a la inanición, como le ocurre a otros animales. Las medicinas, los antibióticos y antisépticos, las vacunas...  Para evitar ser linchado por grupos de hippies enfurecidos por la calle, aclaro que es un listado sesgado y no exhaustivo, una reductio ad absurdum, es decir, un ejemplo muy evidente que pretende refutar la teoría de la bondad de todo lo natural y la perversidad de todo aquello en lo que el ser humano pone su mano.

Yo creo que no existe "lo natural" porque no existe ni "lo sobrenatural" ni lo "antinatural". Distinguir entre sustancias "químicas" y "naturales" carece se sentido más allá de lo emocional, porque las sustancias llamadas naturales también son química, no son sustancias etéreas y espirituales. Y el peligro es que cuando se intenta crear un espacio atendiendo a una dicotomía natural-antinatural o natural-sobrenatural se acaba introduciendo de tapadillo el elemento irreal que se deja fuera, es decir, que si digo que correr con zapatillas amortiguadas es "antinatural", postulo una especie de sacralidad, de "Diosa Madre Naturaleza" de cuyo lado no debo apartarme, como si lo natural fuera bueno, sea lo que sea o por difícil que sea de determinar y lo artificial un pecado, una afrenta a los dioses que ellos castigarán (posiblemente con una fascitis plantar). Supongamos que correr amortiguado (y limpiarse los dientes) sea algo artificial.. ¿y qué? ¿Qué ocurre si otros animales no toman leche después del destete? Nosotros si, es nuestra NATURALEZA, en el sentido que es lo que nos diferencia y define del resto de los bichos, procesamos los alimentos. Los esterilizamos para no pillar enfermedades, los desnaturalizamos por cocción o marinado para hacer una predigestión que los haga más fácilmente asimilables, los cultivamos y criamos, los molemos y mezclamos, los guisamos con especias antisépticas como el ajo o el chile. Los trasladamos de una parte del mundo a otra y, gracias a ello, disponemos de una enorme variedad de fuentes de alimentos distintas con las que hacer una dieta saludable... o insalubre.

Crear rupturas
a priori
en el discurso es abrir la puerta a loirracional, al discurso normativo arbitrario y autoritario que oímosa nuestro alrededor.
Jean-Pierre Changeux,
 La naturaleza y la norma
Crear rupturas a priori en el discurso es abrir la puerta a lo irracional, al discurso normativo arbitrario y autoritario que oímos a nuestro alrededor.  
Jean-Pierre Changeux, La naturaleza y la norma