martes, 30 de junio de 2015

GTP: de la Idea a la práctica

A cualquiera se le puede escapar una gilipollez...
...ahora, que el riesgo aumenta según lo gilipollas que seas.
Luis Arroyo, filósofo manchego y presidente de CxC.

La idea, por lo que me han contado, era hacer en Madrid, en la Sierra de Guadarrama, una prueba a semejanza del Ultra Trail del Mont Blanc. Crear un "ultra" que nos pillase cerca, nuestro, para poder disfrutar de todo lo que tienen que darnos nuestras queridas montañas, en un momento en el que había muy pocas pruebas similares en la Península y ninguna por el Sistema Central. Una idea que Felipe Trepariscos, una de esas voces que habíamos leído tantas veces en "los foros del atleta", materializó a través del centenario club RSEA Peñalara en 2010 y a donde muchos fuimos sin saber muy bien dónde nos metíamos mientras que voces más experimentadas cantaban prudencia. Algunas voces también cantaban cosas más feas, una especie de "fuera de aquí, no os queremos en este mundo, que es nuestro y solo nuestro", voces atragantadas de soberbia y antipáticas que el tiempo ha puesto en su sitio y que no querían que "entrásemos" en el selecto club de los ultreros algunos "paquetes"(con perdón) que estábamos deseando medirnos con un nuevo reto.

Salida del I GTP 2010, sin saber en qué nos metíamos. Me retiré en el Km. 90, la Casa de la Pesca,
con los pies como un par de pimientos fritos.
El arquetipo, el modelo, era el UTMB, la carrera de las carreras que nació en 2003 y da la vuelta al Mont Blanc siguiendo una ruta pensada para que los senderistas la transiten a lo largo de quizá siete jornadas tranquilas y que en menos de 46 horas hay que recorrer en semiautosuficiencia y en formato non-stop. Una prueba que, en principio, necesita una buena preparación específica, pero al alcance de muchos, ya que dan tiempos de corte que permite a cualquiera cumplir si anda deprisa las subidas y trota despacio los escasos llaneos y las bajadas. Si además no te duermes en los laureles cuando llegas a un avituallamiento, incluso puedes ir creando un pequeño margen para cuando te haga falta aunque tu ritmo sea el de un percherón. La dificultad, con el entrenamiento adecuado, es más bien psicológica. La capacidad de aguantar la segunda noche, resistir la tentación de quedarse en un refugio caliente en vez de salir a los fríos Alpes a seguir sufriendo durante horas y horas.

II GTP 2011, subiendo el Reventón en buena compañía. El año que ya no se resistió la prueba y
pude terminarla, a pesar de un calor infernal.


El modelo del GTP es el UTMB.

Para Platón (hoy os cuento un poco de las ideas de Platón, pero poco, para que volváis a por más otro día), la relación entre un concepto y los objetos que caen bajo su definición es la que hay entre un modelo, un arquetipo, una idea (eidos) y los objetos del mundo que son una "imitación", un reflejo, una sombra, de esa idea perfecta. Todos los perros del mundo lo son porque caen bajo el concepto del perro ideal (lo explico desde nuestro enfoque lingüístico, Platón no lo haría así). Pero además el arquetipo no es una construcción mental, sino algo que tiene existencia efectiva. Arque-tipo está compuesto por la palabra griega que significa principio, origen, arché (αρχή) y "Typos" (τυπος), impresión (como la impresión de un tipo móvil en una hoja de papel en una imprenta). Arquetipo viene a significar "molde original", el recipiente vaciado que sirve de "canon" al metal líquido para fabricar muchas cosas iguales cuando se enfría dentro de ese recipiente. Si un montón de cubiertos de metal se parecen entre si hasta el mínimo detalle, eso permite deducir que existe un molde. Si distintos libros tienen impresos en tinta los mismos caracteres, hasta el último detalle de cada página, quizá salieron de la misma prensa.

Me gustaría pensar que en el Mundo de las ideas, el molde de los ultratrails tiene una forma que incluye cierta "suavidad" para los que corremos despacio.

Hoy vivimos en un paradigma, en un conjunto de creencias, mucho más "nominalista" y aristotélicas que considera que los "modelos ideales" pueden estar en nuestra mente, no necesariamente existir con independencia de nosotros, pero aún así quedan resquicios en la ciencia por donde se cuela el platonismo, especialmente en las matemáticas, cuando encontramos patrones que se repiten en distintos sistemas y "objetos matemáticos" que obligan tozudamente a las cosas del mundo a actuar según las leyes que les imponen.

IV GTP 2013, de escoba. No tenía ni idea que esto cansaba mucho más que participar
en el Gran Trail de Peñalara como corredor.
Desde luego para Platón, el GTP y el UTMB serían, si acaso, avatares del un "Ultratrail perfecto" que no puede existir salvo allí donde existan las ideas perfectas, que no es en este mundo en cualquier caso. Platón las situaba "más allá del cielo" (topos superuranos).

Es inevitable especular después de la carrera cómo nos habría gustado que fuese. Cómo podría mejorar, cómo debería organizarse. Es muy fácil ponerse en el lugar del organizador sin sentir la presión de "armar" todos los elementos del puzle de la mejor manera posible. Eso lo sabemos y respetamos.

Pero eso no quiere decir que no tengamos derecho a dar nuestra opinión si pensamos que la carrera ha perdido algo importante.

Los tiempos de paso de este año, en especial el de la Morcuera, eran muy exigentes. Mucha gente no los pasó y mucha gente que pasó el de las nueve de la mañana lo pasó a un alto coste que pagaría más tarde.

El GTP era una carrera que empezaba de día y daba más tiempo para pasar los primeros cortes, cada vez se va haciendo más larga, más técnica (se pasa dos veces por claveles) y con tiempos de corte más exigentes y con dos horas menos para acabar que, eso si, casi nadie necesitaba y me parece bien que hayan recortado. Doy fe que los tiempos de paso son más duros que los del Ultra Trail del Mont Blanc, el modelo original.

Fue una carrera dura. Disfrutamos muchísimo de una noche cálida y despejada que nos permitió ver incluso un meteorito cruzando el cielo mientras se quemaba con parsimonia y dejando una estela verde a su paso muy impresionante. Subiendo la Morcuera sufrimos más de lo necesario quizá por culpa de algunos calambres y, por supuesto, por unas prisas que no debían ser necesarias para una carrera para la que daban veintiocho horas para acabarla y pasamos el corte por solamente cinco minutos de margen, aunque por detrás de nosotros habíamos dejado mucha gente que estaba en buenas condiciones para acabar la carrera (y que no llegó).

La mañana nos exprimió las energías bajando a Rascafría cuando ya habíamos forzado la máquina más de lo conveniente para pasar el duro control anterior.


Nos tuvimos que conformar con 76,1 kilómetros y 4.386 D+
La subida al Reventón, como ya sabíamos, era dura y exigente por el calor, pero la triste sorpresa fue que nos dijeron, al llegar al desvío hacia la Granja, que se cerraba el control en Peñalara a las 17:30 para los corredores de la carrera de ciento quince kilómetros, algo que nos confirmó el voluntario hablando por teléfono con el responsable del control de la cima.

Esto no lo ponía en ninguna parte, caramba.

Aunque teníamos tiempo de sobra de subir a Peñalara y bajar a la Granja en tiempo para pasar el siguiente corte que figuraba en la página web, a las ocho y media, y fuerzas seguramente para acabar la carrera llegados a aquel punto, la perspectiva de subir corriendo la cresta de Claveles para pelearse con alguien que no nos iba a dejar "fichar" nos terminó de derrumbar y enfilamos hacia abajo, penosamente, el largo camino de la retirada.

Es una pena. La carrera ha puesto un listón muy alto que nos deja fuera a una gente, o nos pone unas condiciones que impiden que podamos disfrutar: Vimos menos gente que otras veces alegre, disfrutando, en grupos, charlando. Por supuesto que había. Pero también mucho "gilipollas" que ni devolvía el saludo. Pocos "finishers" y cada vez más "paleoultramegaespartanos" que van con gesto torcido y hasta dieron malas contestaciones a las voluntarias, según nos consta, en la Barranca.

Creo que hacer una carrera que deja fuera de las posibilidades de acabarla disfrutando a un porcentaje significativo de sus tradicionales corredores... es una pena. Yo creo que no se debería sacrificar eso, sino ajustar los tiempos de corte para que se puedan pasar con comodidad por parte de quien acabe la prueba en el tiempo que dan para hacerla, veintiocho horas. Eso implica al menos media hora más en el puerto de la Morcuera si la carrera empieza por la noche y flexibilizar (y no al contrario) los pasos intermedios si por razones ajenas a la voluntad de la organización, como es el caso, hay que desviar el recorrido, por ejemplo, haciendo pasar a la gente dos veces por la Cresta de Claveles.

Sabor agridulce de una carrera que hemos disfrutado mucho a pesar de la retirada en la Granja (por cierto, que grandes los Locos del Cerro, unos cracks). Que discurre por nuestros lugares de entrenamiento y que parece que elige dirigirse a otro perfil de corredor ya que el nuestro, el de los trotones, empieza a estar en peligro de extinción.

Esperaremos ansiosos poder volver a participar si las condiciones son tales que nos permita acabarla y que no sea un completo calvario hacerlo. Entrenaremos más y mejor y esperaremos con ilusión que se organice una carrera en la que se piense con más indulgencia en las personas que podríamos acabarla con un margen de veinticuatro a veintiséis horas, no pedimos mucho más.

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
Platón