viernes, 10 de junio de 2016

El corredor unidimensional

El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía.
Karl Marx
La sociedad industrial contemporánea crea necesidades, falsas necesidades, que llevan al ser humano a la frustración. Llevan al individuo a un permanente estado de producción y consumo en el que está rodeado de estímulos que le hacen pensar que esta es una situación normalizada. La única posible. Los medios de comunicación masiva, la publicidad, le conducen a un estado de "Universo unidimensional" según el filósofo Marcuse. Marcuse uno de los más díscolos pensadores de la, ya de por si, bastante heterodoxa Escuela de Frankfurt que en su momento consiguió cabrear a capitalistas y marxistas ortodoxos por igual. Algo de razón debían tener para haber cosechado tantas enemistades a los dos lados del Telón de Acero. Y eso después de la Segunda Guerra Mundial, claro, por no hablar de que antes de ella la mayoría de los "frankfurkianos" decidieron que la Alemania de Hitler no era buen lugar para un grupo de pensadores, fundamentalmente comunistas, judíos y alguno de ellos homosexual. 

Y emigraron, claro.


La mercantilización del deporte es uno de los rasgos de esta alienación, de la unidimensionalidad inducida en nuestra sociedad. Por ejemplo. Un movimiento social claramente contracultural, que se dedicaba a hacer algo apenas entendido por los demás como era salir a correr cada día, de pronto, se transforma en moda. Se viste y uniforma de chicle de fresa humano a las mujeres, de paleoespartano hipster a los hombres. Te pautan exageradamente los geles que tienes que comprar y tomar (cuantos más mejor. Ya se sabe. Pico glucémico, bajón. Otro gel para el buche para pasar la pájara que ha provocado la anterior toma y a entrar en un bucle). La industria electrónica saca relojes, podómetros, navegadores satélite, reproductores de música... Se apunta la industria farmacéutica, potingues varios para consumir, charlatanes de feria con su carromato vendiendo productos mágicos, suplementos que el cuerpo no necesita suplementar, recuperadores sintéticos alternativos a los baratos alimentos que tienes en la nevera, superalimentos con propiedades "mágicas", la industria alimentaria sacando productos (que no alimentos) "diseñados" para deportistas, la industria de las drogas legales (el alcohol) que se apresura a venderse como superalimento "milagro" y a financiar estudios que desinformen sobre sus perjuicios e incluso a promover grupos de corredores y carreras populares.

Si no, ¿por qué los fondo buitre (fondos capital - riesgo que invierten a corto plazo buscando grandes beneficios) han puesto su atención en las empresas organizadoras de eventos deportivos?

La unidimensionalidad es uno de los peores males del ser humano. La mercantilización de la cultura que la Escuela de Frankfurt vislumbró como forma de dominación es lo que hay detrás de la mercantilización del fenómeno del running. Con sus variantes detrás. Es estrujar la teta de la moda para sacar la mayor rentabilidad posible. Como todo en el "neocapitalismo", máximo beneficio al mínimo coste, es decir, uno de los peores capitalismos de los muchos posibles.

Conste que vivo en el mundo real y considero que es lógico hacer negocio del deporte (buenos ejemplos todos conocemos), como se puede hacer negocio de todo lo demás. Correr no está más allá del bien y del mal. Pero se puede hacer de forma cutre, mintiendo y buscando una rentabilidad a corto plazo... o bien... tratando a la persona que corre como algo más que un ser unidimensional, estúpidizado por el afán de consumo. Tratándolo con la dignidad de una persona compleja y multidimensional.

Runner tomando suplementos "recuperadores"
después de una sesión de Fartlek
Las modas vienen y van. El judo, eltaewondo, la escalada, el treking, la bicicleta, el yoga, el running, el pilates, el fitness, el padel... mañana quizá tiro con arco, quizá el piragüísmo... lo que nos manden. Ahora mismo hay alguien haciendo un estudio de mercado, buscando hacia dónde se debe dirigir la atención unidireccional del corredor unidimensional para mayor gloria del modo de producción capitalista. Decidiendo en un despacho cual es nuestro próximo objeto de entusiasmo.
"El individuo unidimensional se caracteriza por su delirio persecutivo, su paranoia interiorizada por medio de los sistemas de comunicación masivos. Es indiscutible hasta la misma noción de alienación porque este hombre unidimensional carece de una dimensión capaz de exigir y de gozar cualquier progreso de su espíritu. Para él, la autonomía y la espontaneidad no tienen sentido en su mundo prefabricado de prejuicios y de opiniones preconcebidas". 
Marcuse