viernes, 3 de octubre de 2014

La dieta saludable: Somos "lo" que comemos (II)

Si no puedes hacer el bien, por lo menos no causes daño.
Hipócrates de Cos
Sin lugar a dudas una correcta alimentación es una de las claves para tener buen rendimiento y, lo que es mucho más importante, buenas sensaciones cuando corremos. Lo que comemos nos condiciona mucho más de lo que creemos y algunos deportistas lo demuestran cuando, sin cambiar sus entrenamientos, mejoran espectacularmente sus marcas tan solo haciendo variaciones en sus hábitos y pautas de alimentación. De pronto se encuentran que, haciendo lo mismo, disfrutan y rinden más en los entrenamientos, los asimilan mejor y se recuperan antes. Cuando te alimentas bien sientes más energía, se retrasa la fatiga y la "pájaras" son esas chicas a las que tu pareja mira mal.

Aquí una pájara de esas que se producen cuando hay un bajón de glucosa,
no "de las otras" 
Comer bien cosiste en proporcionar al cuerpo (léanlo a partir de aquí como "la cuerpa") los nutrientes que necesita. No solamente estamos hablando de la proporción y cantidad de "macronutrientes", es decir, hidratos, proteínas y grasas, y también las vitaminas y minerales que necesita y una correcta hidratación. Comer bien implica tomar distintos tipos y variedades de hidratos, proteínas y grasas, para lo cual la monotonía en la dieta no es muy recomendable. A veces nos volvemos tontos con una dieta monótona para deportistas basada en el arroz con pollo, en los espaguetis o en el uso de "alimentos fetiche" como el aceite de oliva (con su componente de patrioterismo en plan "¡cómo en Ejpaña no se come en ninguna parte!) y dejamos de tomar, por ejemplo, otras grasas y aceites muy necesarios como los que proporciona el pescado o los frutos secos o no consumimos suficientes legumbres, verduras y frutas, que deberían ser en gran medida la base de la alimentación de mucha gente.

Sobre las legumbres prevenir y avisar que la próxima entrada en este blog será sobre las paleodietas.

Cuidado, que para conseguir una dieta saludable es casi necesario (recomendable) que la dieta sea variada, pero que la dieta sea variada no quiere decir que sea necesariamente sana. Os lo escribo aquí en álgebra, para los más frikis y para los que recordáis con nostalgia las clases de lógica en filosofía de tercero de BUP :

¬((A⇒B)(B⇒A))
Lo que me ha costado hacer la tontería en HTML

Y hay que recordarlo porque hay gente que le da la vuelta con facilidad a las relaciones de causalidad. No se puede inferir lo siguiente: que si una dieta monótona no es sana, una dieta variada, por el hecho de serlo, es saludable.

Al grito de "hay que comer de todo" hay gente que come una gran variedad de alimentos que no son en conjunto, una dieta razonable o rechazan dietas perfectamente viables desde el punto de vista nutricional como la alimentación vegetariana o las paleodietas (pero no vale, de nuevo, cualquier dieta por el mero hecho de ser una cosa u otra así etiquetada. Hay buenas y malas dietas vegetarianas. Hay formas viables o también cafres de ser paleo).

¿Qué necesita el cuerpo? Pues cada persona tiene unas necesidades diferentes. Así de sencillo. Depende, sobre todo, de los hábitos de vida que se lleven y, un poco, de la genética también. Pero una de las claves es analizar el conjunto, no separadamente cada uno de los alimentos para bendecir unos y estigmatizar otros.

Entrada en meta de un corredor de ultratrail con más hambre que los pavos del tío Manolo
Hay, en la sociedad y en lo que a nutrición se refiere, mucha ignorancia. Y más que ignorancia una permanente campaña de desinformación que busca la promoción de determinados productos. En el mundillo del deporte la gente está algo mejor informada que la media (lo que no es mucho), pero, entre que nos gusta que las teorías encajen en nuestros gustos, que no nos gusta que nos digan que no es bueno tomar lo que tomamos y algunos rasgos de chovinismo culinario y hasta de patrioterismo absurdo, al final entendemos lo que queremos de lo poco y mal que nos cuentan. Eso sin tener en cuenta las modas y el factor ideológico en la alimentación.

Hace poco escuchaba en las "telepantallas" orwelianas que hay en el Medro de Madrid que para llevar una dieta saludable era necesario, entre otras cosas, el consumo moderado de alcohol. Terrible. No decían que el consumo inmoderado de alcohol llevaba a la enfermedad, sino que, literalmente, había que consumirlo, eso si, un poco, aunque dejaban a criterio del escaso entendimiento en materia alcohólica de cada cual cuanto es mucho (para la mayoría lo que le lleva a la intoxicación aguda, todo lo demás es presumiblemente "moderado"). También en otra ocasión en la que dije por aquí que cualquier cantidad de alcohol era mala, recibí algunas de las más apasionadas (aunque poco argumentadas) críticas desde que intento atraer trolls a este blog, por ahora con escaso éxito, amables lectores.

Somos lo que comemos. También lo que bebemos y lo que fumamos.

Hay gente que se la "coge con papel de fumar" con el glutamato monosódico y el aspartamo (aprovecho para aconsejarle a usted que nunca tome un kilo de aspartamo al día, oiga, que no se me lea decir lo contrario) y que a continuación se ensila unas decenas de gintonics con "pepino ecológico", para no perjudicar la salud con malditos pepinos transgénicos. Gente que se apunta a comprar lo que tenga escrito en el envase que es, eso, ecológico, natural o integral sin mucho más criterio que cuando son caserísimas las habitantes de una caja de croquetas ultracongeladas caseras. Si lo venden en el herbolario (preferentemente un dependiente con estética hipie), es de fiar y buenísimo sin más. Si está en una estantería del supermercado es sospechoso a priori. Gente que toma voluntariamente tóxicos como la nicotina, el THC, el etanol... anda preocupadísima por cosas como si se han utilizado antibióticos en lo animales que consume en vez de torturarles con homeopatía y otros placebos inútiles (y presumiblemente peligrosos, ya que nos pueden llevar a consumir animales enfermos). Quien se mete veneno en dosis altísimas (culturalmente aprobados por otros consumidores) y le preocupa la toxicidad de alimentos que comen millones de personas a diario, desde hace décadas, después de haber pasado rigurosos controles sanitarios.

Gente que aplaude el "potencial terapéutico" de la marihuana e ignora el "potencial psicotizante" de la misma. Todo dentro de una visión del mundo que incluye una gran conspiración mundial para no presentar el cáñamo como la panacea de todas las enfermedades.

Hormigas comiendo agua con azúcar coloreada.
Es obvio que la azul está menos rica que la amarilla (me encanta hacer ciencia).
El científico Mohamed Babu se ha dado a conocer por espectaculares fotografías de hormigas de abdomen trasparente comiendo agua con azúcar coloreada y que adquieren el color de la comida ingerida. Una metáfora del título de esta entrada. No os preocupéis por las hormigas, que comen cosas peores. Preocuparos por lo que coméis vosotros. Yo consumo alcohol, en mi opinión poco, pero menos siempre sería mejor. Así lo haré (si me da la gana). Sobre otras sustancias, que cada cual se drogue con lo que quiera sin hacer apología de su afición.

Me recuerda un avituallamiento de una carrera de montaña,
cuando los corredores se acodan en "la barra del bar" y se ponen a zampar
Fotos de Mohamed Babu.
Lo que metemos en el cuerpo nos afecta profundamente, no digamos si jugamos con la química del cerebro. Somos lo que comemos, bebemos y nos drogamos en casi la misma medida que un insecto coloreado por el alimento que ha ingerido. Para establecer qué es saludable y qué no, no hay más herramienta que la ciencia y apesta como una hedionda hez todo discurso que parta de un enfoque ideológico anticientífico, cospiranoico, magufo o jipiguay. Casi lo mismo que la dietética patrocinada y amparada por intereses económicos de la industria alimentaria.

Y hablando de química cerebral, hay una cosa muy importante que no debemos ignorar: el comer es un placer. No podemos dejar de lado el componente psicológico que juega la comida en una carrera. Somos también el placer que nos da comer cosas ricas. Cuando vemos a muchos corredores de montaña degustar jamón o tortilla en los avituallamientos, es cierto que no están reponiendo ni aportando los hidratos de carbono que en ese momento mejor optimizan su rendimiento deportivo, de acuerdo, pero si están adquiriendo otras cosas igual de importantes. No me refiero a las sales, sino a los sabores. Después de estar todo el día corriendo y "guarreando chuches" (geles, barritas, galletas...) apetece mucho un alimento que  proporcione al cerebro, ese órgano tan importante en la carrera de montaña, un momento de descanso, un ratito de placer.

Y en relación con ello y aprovechando que el Guadiana pasa por Argamasilla de Alba, os recomiendo la sección de ReCxCetas de nuestro blog favorito, por supuesto.