viernes, 5 de junio de 2015

Faial Costa a Costa: Azores Trail Run 2015

Los científicos tienen a menudo una fe ingenua en que solamente con descubrir suficientes elementos de juicio acerca de un problema, de alguna manera estos hechos se organizarán en una solución completa y veraz 
Theodosius Dobzhansky
Probablemente cuando se visita una isla se siente, más que en ningún otro sitio, la poderosa vinculación entre lo geológico y lo biológico. Imaginas, por ejemplo, a los portugueses llegando a las volcánicas islas de las Azores en el siglo XV y sin encontrar ningún mamífero (ejem... tampoco ningún azor, al parecer), y contemplando la isla de Faial cubierta de una selva adaptada de este a oeste a un suelo de orogénesis cada vez más reciente según se aproximaba uno hacia la entonces no conocida Dorsal Atlántica. También piensas en Dawin, superando su agorafobia y saliendo del camarote a estudiar los pinzones de las Islas Galápagos a tiempo de ser inspirado por la carta de de un joven naturalista que le confesaba sus teorías (el verdadero descubridor de la ahora llamada Teoría Darwinista) y desarrollar sus propias ideas sobre el origen de las especies.

Pero sobre todo imaginas las placas continentales separándose y "escupiendo" islas cerca de las "juntas" como un líquido viscoso que inmediatamente se iba transformando en estéril roca y después, poco a poco, en suelo fértil lleno de plantuchas y bichillos.

Vista del mar desde el trilho que rodea una de las calderas volcánicas más espectaculares que podéis visitar.
Dos mil metros de perímetro y cuatrocientos metros de fondo


Tras una década corriendo (que no es mucho ni poco, es lo que hay) aún me queda mucho por aprender y evolucionar, sobre todo en cuestiones de técnica. Sin duda he ido sufriendo una transformación a lo largo de estos años como corredor, tanto en la zancada, la cadencia, la biomecánica... la evolución nunca se detiene. He ido gradualmente acortando el paso y mejorando otros aspectos que iba a pasar a enumerar pero que, finalmente, no voy a repasar porque: uno, seguramente os importe tanto como si he mejorado significativamente mi técnica limpiando boquerones y, dos, viendo un vídeo que han hecho del último entrenamiento de la Madrid Segovia, yo personalmente no aprecio en mi forma de desplazarme más técnica de la necesaria para arrastrame con torpeza por los caminos. Sigo siendo la escoria del trail running, con independencia de que hayan mejorado mis sensaciones. Y hasta la AZORES TRAIL RUN he ido a demostrarlo el pasado fin de semana.

Quien ya sospeche que hoy toca la Teoría de la Evolución y, de pasada, la carrera en esta isla situada a medio camino entre América y Europa... está siguiendo una buena pista, y es que ya sabéis que no se puede pasar por este site sin pagar el impuesto de una lección no solicitada de alguna cuestión filosófica.

Los corredores evolucionamos. Las carreras de montaña cambian y ello genera conflictos entre distintas visiones de hacia donde deberían evolucionar. Evolución ¿hacia dónde? Los conceptos de sentido y dirección y evolución parecen fusionados en una aleación inextricable.

Tenemos un prejuicio, un sesgo cognitivo que hace que cuando hablemos de evolución nuestra mente entienda "mejora". Entienda "sentido y dirección". Si, creo que como corredor he mejorado. Veamos... mejorar, etimológicamente, significa "ser mejor", pero mejor que.. qué ¿...que antes? Si, mejor que antes, claro y "mejor" significa "más bueno"... pero... ¡demonios! "bueno" es un concepto moral. Wittgentein haría pedazos cualquier intento de utilizarlo en un discurso científico. "Lo bueno" es el consenso de una comunidad. Es un conjunto de juicios públicos, de costumbres. Eso es lo que decide el valor moral, la bondad, de las cosas, la opinión mayoritaria.

Hay gente que veo que corre de forma más eficiente que yo, gastando menos energía y obteniendo más velocidad y rapidez y considero que eso es bueno porque es el objetivo que busco y por tanto deseo evolucionar hacia un punto (que nunca alcanzaré) que representa en mi mente un arquetipo de perfección. Correr de una manera u otra es una, en el plano personal y psicológico, "buena" o "mala" técnica de carrera. La evolución, según ese sesgo cognitivo de considerar un correr mejor que otro, es un camino, un desplazamiento lineal, siguiendo un objetivo prefijado desde lo peor a lo mejor, de lo "malo" a lo "bueno". Es algo intencional y dirigido por mi. Una noción de evolución no transferible a los ciegos mecanismos del azar y la necesidad frente a la presión ambiental que guían la evolución de las especies en el medio natural.

Gente que corre "bien", como nos gustaría correr a muchos
En el caso de las carreras de montaña, también hay direcciones hacia las que se está tratando de dirigir, "tirando" en una determinada dirección u otra por parte de (todos) los agentes interesados: corredores populares y élite, organizaciones, federaciones de montaña y atletismo, patrocinadores y empresas varias... algunos de ellos con la mejor intención... bueno... a lo mejor casi ninguno de forma totalmente inocente (tengo la impresión).

Recientemente ha salido a relucir la Teoría de la Evolución en mi entorno. También el tema de hacia dónde van las carreras de montaña, si. Amargamente nos lamentábamos, al hilo del reestreno en cines de 2001 Odisea en el Espacio, de lo mal entendida que es la Teoría de la Evolución, la piedra angular de la biología, como se suele entender como un proceso que lleva de lo "peor" a lo "mejor", como cuando se aprende poco a poco a correr y se evoluciona hacia una "mejora". Como la tratamos a menudo como si tuviese una "dirección", un sentido proporcionado desde fuera por alguien o como un motor de un coche que se dirige hacia un sitio en concreto porque un conductor va a los mandos y lleva un GPS. En esos casos se le llama al motor "Dios", si se tiene una orientación más tradicional, o "Naturaleza", si se tiene una cosmovisión, en el fondo, no muy diferente pero más moderna y New Age. Tristemente veíamos en la película como se trata la evolución como un proceso que lleva hacia nosotros, hacia la inteligencia considerada como perfección desde un punto de vista antropocentrista. No por casualidad los Jesuitas, en gran medida el consulting científico del Vaticano, consideraron antes que otras sectas cristianas la Teoría de la Evolución como perfectamente asimilable y útil al catolicismo romano, ya que la Societas Jesu nunca ha pecado (de eso no) de ingenua. Sería Dios y no una pandilla de extraterrestres de excursión el que daría una patada en el culo evolutiva a nuestros antepasados no humanos.

Menos mal que los jesuitas no se dedican al Trail running. Ya hay suficientes intereses en juego para ser un deporte que no mueve tanto dinero como el que mueve el fútbol o el baloncesto. Por otro lado suele ocurrir que se ven las más despiadadas luchas por el "poder" en los sitios donde menos poder realmente se concentra. Desde comunidades de vecinos hasta asociaciones socioculturales... Intelligentibus pauca...


Correr por la selva es muy bonico, pero se suda una barbaridad.
Equiparos, si corréis por allí, para una humedad cercana al 100%
Cambiando de tema (¿si?)... la evolución de las especies vivas es un proceso cuyos mecanismos no tienen nada que ver con la intencionalidad, con la dirección, con la bondad, con el perfeccionamiento. La gacela no compite para ser más rápida que el león, sino más veloz que la gacela de al lado cuando a las dos las persigue un predador. De hecho la mayoría de los cazadores son mucho más rápidos que sus presas y no hay competencia posible. La gacela compite con otras gacelas para ser más rápida que ellas y el león, que representa la presión ambiental, es el agente que impulsa que no sobrevivan las gacelas menos rápidas y, por tanto, selecciona, naturalmente, las veloces para la siguiente generación. Más rápidas que sus iguales, no más rápidas que sus predadores. Esto supongo que lo enseñarán el primer día en los Master of Business Administration. No sé. Ni tengo ni quiero tener un MBA. Un modelo determinado de organización de las carreras de montaña, por cierto, tendrá su competencia, no en el hokey hierba, sino en un modelo alternativo...

Uno de los errores más frecuentes es pensar que los individuos actúan en beneficio de su especie. No es cierto. Los individuos compiten entre ellos por sobrevivir (un tiempo, al menos lo suficiente para reproducirse) y ese mecanismo es uno de los motores del cambio, pero eso no quiere decir que eso sea beneficioso para la mayoría. Salvo que tengan que competir colectivamente contra otra especie por el mismo espacio. Los cambios, como sabemos, se producen al azar (muchos) y de ellos, algunos son nefastos y suponen una desventaja que hacen que sus desdichados portadores no se reproduzcan (no "pillar cacho" es lo peor... ¡y lo sabes! ¡todo bicho viviente lo sabe!) y, por tanto, el cambio producido no se transmite. Otros muchos no son significativos y simplemente se acumulan. Las cosas, perdón, los seres vivos, siempre están en cambio constante aunque no se perciba macroscópicamente. La evolución nunca se detiene (lo siento por los nostálgicos, digo por los partidarios de que hay especies que "no cambian" a través de los eones).

Finalmente, algunos cambios proporcionan alguna ventaja frente a la competencia (es decir, los otros de la misma especie y los OTROS de otras especies que compitan por el mismo nicho, pero no los, ejem, HOTROS, que actúan como comida o como comensales) y entonces sus descendientes acaban por transmitir, generación tras generación, esa aportación a una población cada vez mayor de individuos. A veces acaba produciéndose una diferenciación paulatina, una "especiación" (como entre asfalteros y trailrunners) y otras un cambio global de toda la comunidad. Ya veremos que pasa con las carrera DE y POR montaña ¿no?

Al grano. Ahora si.

Todo listo el día anterior. El pequeño ritual
obsesivo-compulsivo de cada carrera

Nos recogen a las 7:00 para ir hasta la salida. El paisaje empieza ya prometedor

El precio de la carrera, para empezar por la inscripción, es absurdamente bajo. Se entiende que está subvencionado por la administración. Son treinta y cinco euros e incluye dos generosas cenas tipo bufé con bebidas (barra libre de cerveza, ejem, en la cena postcarrera) y postres. El transporte de autobús a la salida (donde también puedes tomar un cafecinho y deliciosos bizcochos) y desde la meta hasta el punto donde te han recogido por la mañana. Una camiseta y los regalos habituales de gastronomía local. Por poco más se puede contratar una excursión para ver ballenas y golfinhos en las inmediaciones de la isla de Faial. Perfecta organización desde el brefing hasta la meta, en la playa frente al volcán dos Capelinhos, avituallamientos suficientes y completos (dulce y salado) y balizaje más que eficiente, como para poder olvidarse de la preocupación de buscar por dónde ir incluso en caso de que hubiese, que no hubo, niebla. Imposible perderse.

Un karaoke para que cantéis con los golfinhos (me encanta el nombre)
un poco para animar el día y subir el ánimo

El único obstáculo consiste en el precio del viaje ya que, inevitablemente, hay que tomar varios aviones para llegar hasta la isla. Al menos dos desde Lisboa, Oporto o (atento Luis), desde Boston o Toronto. Se pueden encontrar vuelos, sacando los billetes con tiempo, entorno a los doscientos euros. Por otro lado, un AVE a Sevilla o Barcelona, un dorsal para el maratón de una de estas ciudades y dos cenas vienen a costar un poco menos, pero no hay comparación posible. Abrid una hucha para el año que viene e inscribiros. Es ideal para parejas de corredores sin cachorros o depositados ellos antes del viaje en lugar agradable y seguro si no queréis incurrir en gastos familiares excesivos. Perfecto, solamente visto desde el punto de vista económico, para singles. Mejor en buena compañía como era el caso.

Nada más empezar la carrera nos metemos en la selva. Una selva llena de miles de macizos de hortensias, que le dan al paisaje en verano el aspecto de un gigantesco jardín natural que crece entre helechos y laurisilvas.



Hay buenas cuestas y hasta cuestones, los normales para una carrera de unos mil quinientos metros de desnivel positivo acumulado y otros tantos de bajada, repartidos en poco menos de medio centenar de kilómetros. Es menos que la mayoría de los maratones de montaña que corremos, pero más que una carrera "pistera". Para mi el equilibrio perfecto y creo que en realidad el tipo de carrera que gusta a la mayoría de los corredores, con muchos senderos, algunas pistas rápidas y tramos técnicos en los que sufrir un poco, pero no muy largos. Por supuesto la percepción individual de cada cual puede ser diferente. Hay quien considera el Zegama o el Alpino Madrileño muy "corribles" y a quien le parece técnica una bajada tendida si hay cuatro piedras tiradas. En cualquier caso las diez horas de margen que dan para acabar la carrera permiten olvidarse de las prisas y que cada cual le ponga la dureza que le apetezca al día que tiene por delante.

Y sobre todo, esta prueba tiene paisajes brutales y en especial cuando se alcanza la caldera volcánica cuya cuerda de dos kilómetros se recorre íntegramente con la boca abierta. Aparte de los primeros que van a otra cosa, es inevitable ir haciendo fotos y parándose un poco a contemplar el increíble espectáculo. Perder quince minutos en estos dos kilómetros vale la pena.

Definitivamente esto no es Guadarrama, ni Gredos, ni Pirineo, ni Tramontana...

... esto es otra cosa. Un paisaje que nos sorprende.

Jorge, un portugués que pasaba por ahí, se empeño en hacerme una foto with my wife
que esto You do not see every day.
La carrera discurre, en el sentido contrario a las agujas del reloj, entre una ladera a la derecha con unos novecientos metros de altitud sobre el nivel del cercano Océano Atlántico y a cuatrocientos metros a la izquierda sobre el fondo de la caldera. El fondo de la caldera se formó cuando el cono volcánico se derrumbó sobre si mismo y se hundió bajo su propio peso. Desde allí arriba se ve la cercana isla del Pico, de unos dos mil cuatrocientos metros de altura que arranca desde el mismo océano y que nos muestra como podría haber sido la isla de Faial antes de la hecatombe. Por un estrecho sendero en la cuerda situada entre ambas laderas del cráter discurre la prueba.

Después, la segunda mitad de la carrera. Un poco más dura de la primera a pesar de ser de bajada y tener un largo tramo de pista de arena volcánica compactada que atraviesa la zona de mayor protección medioambiental, la reserva natural, dentro del Parque. Bajadas muy escarpadas y embarradas y zonas donde las zapatillas se quedan atrapadas en el chocolate, resistiéndose a ir con nosotros hasta el final, pero también preciosos interludios de senda encerrada entre helechos y plantas subtropicales donde un sistema de acequias recoge la humedad natural de la isla para suministrar agua a sus habitantes.






Dos subidas más de las que cortan el habla, para que los cuádriceps se lleven un buen recuerdo de este día (no pain no game) y dos bajadas aún más duras para acabar, de repente, en mitad de un paisaje lunar, el de la ceniza salpicada de "metralla" en forma de piedra pómez de la erupción de 1958. Con el mar al fondo y el faro que fue abandonado cuando toda aquella parte de la isla tuvo que ser dasalojada por sus habitantes. Un deleite para el sentido de la vista, a pesar de que no nos hubiese gustado estar cerca cuando este pacífico y aparentemente muerto lugar cobro vida y el Volcán dos Capelinhos mostró toda su furia contenida. No te fíes nunca de la calmada superficie. Debajo puede haber fuerzas incontenibles esperando a explotar.


Un consejo, dejad un bañador en la bolsa del ropero. De nada.
Definitivamente, después de esta experiencia y la del año pasado en el UTSM, hay que llegar a la conclusión de que hay que hacer más visitas a Portugal. Son carreras muy bien organizadas y pensadas para que el corredor disfrute al máximo de la experiencia. Si además le añadimos que no se "suben a la parra" con los precios, no hay excusa que valga.

Força!
Ó míseros Cristãos, pela ventura,
Sois os dentes de Cadmo desparzidos,
Que uns aos outros se dão a morte dura,
Sendo todos de um ventre produzidos?
Não vedes a divina sepultura
Possuída de cães, que sempre unidos
Vos vêm tomar a vossa antiga terra,
Fazendo-se famosos pela guerra?
Camoens, Os Lusíadas

jueves, 21 de mayo de 2015

Cargados de historia(s)


"La historia es el esfuerzo del espíritu para conseguir la libertad."
Georg Wilhelm Friedrich Hegel
A pesar de las muchas alabanzas que se pudieran cantar de mi chica, no seré yo quien me extienda en tan evidentísimas virtudes que ya todo el mundo conoce de aquella que, ejem, siempre lee mi blog (sin saltarse una sola entrada) con mirada crítica, que nunca suspicaz. Me ceñiré al tema de una sola (de las muchíiiiisimas que podría enumerar) de las virtudes de salir con una mujer que no sea súbdita española, sino ciudadana francesa. Envidiable, por cierto, la condición de ostentar un estatuto de ciudadanía de una república, añado yo, que soy poco de ser subdere, ser sometido, ante alguien por un supuesto derecho dinástico emanado de una divinidad en la que tampoco creo.

Entrega de trofeos en el Gran Trail de Peñalara... ah, no, perdón, la coronación de "Napo"
Salir a correr por el campo nos permite explorar aspectos de nuestra historia que ella no conoce y que a menudo me veo obligado a investigar porque yo tampoco mucho (la de cosas que no sabemos, son frustrantemente inacabables).

Charlando el otro día sobre el nuevo ultratrail que recorre el Canal de Castilla, me vi embarcado en una disquisición no solicitada, pero tampoco firmemente rehuida... cuesta arriba, claro, que me da algo de ventaja (jejeje), sobre aquella magna obra de ingeniería civil que cruzaba la Meseta Norte. Infraestructura que pretendía facilitar el transporte de mercancías, en especial cereal, hasta el "puerto natural" de Castilla, Santander, a través de las provincias que separan el Portus Victoriae Iuliobrigensium romano de la Capital del Reino y que el tren dejó obsoleta como el caballo de hierro acabó con el Pony express y las diligencias en el Far West pero que, al contrario de lo que ocurre con nuestros amigos tradicionales, los Estados Unidos, no hemos sabido rentabilizar creando oportunamente una mitología cinematográfica alrededor de aquella época (somos, en ese aspecto de autopromocionarnos, lamentables).

Cuando digo que los Estados Unidos son nuestros amigos es porque, como decían Les Luthiers, han apoyado firmemente y sin fisuras desde su nacimiento, nuestra actual democracia... (...y, claro, a nuestra anterior dictadura también...).

De pronto repasamos nuestros trotes campo a través, cuando nos alejamos de las ciudades y encontramos "cosas" variadas, escombros, pedrolos, ruinas, restos, socabones y burejos de todo tipo y alguien que nos acompaña nos explica qué estamos viendo. Nidos de ametralladora y defensas en Rivas desde donde destriparon a morterazos los panzers nazis en la Batalla del Jarama, trincheras y bunkers donde convivieron y murieron nuestros abuelos durante casi toda la guerra en ambos bandos en toda la sierra de Guadarrama, caminos que son una carretera abandonada, sobre el trazado de una antigua calzada romana, cruzados ambos por un camino medieval cuando subimos a la Fuenfría desde Cercedilla. Las cañadas reales, los deslindes de la concentración parcelaria, los caminos de servicio del Canal de Isabel II, calzadas y miliarios romanos y otros pedruscos tirados por el campo rebosan historia y llevan, poco a poco, a la investigación, como una carta escrita por Napoleón a José I en Buitrago lleva al Venerable Maestro Arribas a recorrer la ruta que siguió de entrada a la capital del reino l'Empereur.

Un día pasas ante las ruinas de la Casa de Esquileo de Santillana, y otro estás empapándote sobre la Mesta, la transhumancia, la historia de los dos caminos que confluyen en ella desde hace miles de años (Calzada y Cañada) y quienes los han transitado. Yo siempre había pensado que para conocer la historia había que ir a las ciudades, a Berlín, a Atenas, a Estambul, y más aún a su centro histórico. Pero los alrededores, los márgenes de las de las ciudades y los grandes espacios que las separan están tan cargados de historia que salir a correr por el campo y sentir un profundo impulso de averiguar e interpretar el sentido de lo que te encuentras te acaba llevando a escarbar en busca de las huellas de los pies que por allí pisaron antes.

Tengo la teoría que el corredor de trail (de campo), y más aún el "corredor de descampado desangelado" y de caminos entre aldeas que el skyrunner que crestea saltando por encima de dos mil metros de cumbre en cumbre, es alguien que tiene la oportunidad, y a menudo la aprovecha, de aprender historia y conectar con ella. Llevar la contabilidad de los últimos milenios que explican la "cuenta de resultados" que es nuestro presente.

Un día descubres que los pedruscos sobre los que corres son los mismos que pusieron allí unos romanos hace dos mil años.
Foto: Wikipedia
El campo nos cuenta historias cuando corremos por él. Batallas y rutas comerciales, migraciones y asentamientos militares, minas de oro y plata, los dioses que se adoraban y las peregrinaciones que se hacían. Cómo funcionaba la economía y como se subsistía y malvivía a menudo. Invasores, órdenes militares, ejércitos de vencedores y vencidos, sangre, muchísima sangre empapando el suelo de cada rincón por el que salimos a correr cada día.

Escuchad las historias que nos cuenta el campo. Escuchad con atención.


La arquitectura es el testigo menos sobornable de la historia
Octavio Paz

(C) Carlos Cabanillas

jueves, 30 de abril de 2015

Metamorfosis y libertad

¡Tal era yo en el fondo! ¡Yo, que caminaba por el mundo aislado en mi desprecio!... Tal era yo: una escoria, una basura, borracho y sucio, repugnante y grosero, una bestia salvaje dominada por asquerosos instintos...
Hermann Hesse
Encuentro en un libro olvidado un pequeño trozo de papel que usé como marcapáginas hace diez años casi exactamente. Son mis medidas antropométricas cuando me puse a dieta en mayo de 2005, cuando ya había superado nueve meses de síndrome de abstinencia del tabaco como un embarazo complicado y había parido la idea de perder los kilos ganados en el proceso y otros veinte más que me sobraban ya antes.

¡Odín! ¡Lo que aparece por los rincones!
Los viejos papeles, las fotos y, en menos medida, las grabaciones, aparecen para recordarnos quienes éramos, que estábamos haciendo. Para darnos un fugaz momento, una visión, de ese animal mitológico que es uno mismo tal y como se recuerda.

Cierto, y me hacían hace poco asentir virtualmente y dar la razón, que la trampa de buscar la felicidad a través de "construir recuerdos en vez de acumular objetos" es que los recuerdos los vamos inventando, reinventando, encajando, deconstruyendo, lijando y barnizando. Que, en cierto modo, vivimos siempre en una falsedad. Eso puede querer decir quizá para ser feliz hay que vivir en el autoengaño de unos recuerdos cocinados y "refritos" por nuestro subconsciente hasta que son digeribles por nuestra memoria (y por "memoria" me refiero más a un servicio de mensajería díscolo, que a un almacén en que pueda estar disponible un stock), pero parece que la alternativa es quizá vivir bajo unos malos recuerdos tan inexactos como cualquiera otros más felices. Que sean malos recuerdos no los hace más reales.


Como en un enunciado expresado en un lenguaje simbólico formal, nuestra mente intenta que los recuerdos formen un modelo de interpretación del conjunto de hechos almacenados. Que el conjunto tenga consistencia (ausencia de contradicciones) y completitud (que a partir de ellos se justifique nuestra forma de pensar, nuestros valores, creencias y las decisiones que tomamos). Ello implica que olvidamos algunas cosas y cambiamos otras, claro, pero aparecen fotos, papeles, nos recuerdan conversaciones, rescatamos en otro discurso distinto un dato que no habíamos querido conservar y que toma relevancia... en definitiva, hay una tensión dialéctica entre nuestra imagen de nosotros mismos y lo que, si somos honestos, quizá pudo ser.

La resistencia al cambio no es algo banal. Por supuesto que parece que, aparentemente, dejar de fumar o reducir la cantidad de grasa acumulada bajo la piel son cambios superficiales, circunstanciaras accidentales y que no afectan a la "esencia" de una persona... ¿o no? El tabaco nos organiza los tiempos a lo largo del día, algo que te pasa desapercibido hasta que dejas de fumar. Condiciona a qué sitios entramos y hasta con quién nos relacionamos en las pausas en el trabajo o el estudio. El sobrepeso no solamente determina qué puedes hacer y qué no puedes hacer. Respondemos en gran medida a las espectativas que generamos a nuestro alrededor y a los gordos y gordas se NOS trata como a a parias morales (si "nos", no "les", se es gordo para toda la vida aunque se adelgace). Cuando pierdes treinta kilos la gente se comporta contigo de otra manera y eso condiciona profundamente como tratas tú a esas personas. Cambia mucho las relaciones sociales y especialmente con desconocidos, ya que la sociedad tiende a proyectar una imagen social de las personas gordas cargada de prejuicios.


El cambio se encuentra (ya que ha salido hoy el concepto de dialéctica) en la articulación, en la dialéctica entre la libertad humana y la identidad personal. Ni más ni menos. Si no tomamos decisiones, si no decidimos cambiar nunca, no ejerceremos jamás un acto de libertad. No puede existir libertad sin decisión, sin mirar al futuro y actuar para que haya cambios. Tomar decisiones para que nada cambie es lo habitual, pero no un acto de verdadera libertad. No hacer nada y "pensar fuerte" deseando que algo cambie (al estilo de las memeces que se comparten en Facebook de Paulo Coelho del tipo: "si lo deseas con fuerza, el Universo conspirará para que suceda") es aún peor, por lo menos el conformista se esfuerza un poco para que nada cambie.

El supremo acto de libertad es cambiarse a uno mismo. Construirse en algún aspecto. Es por esto que tomar la decisión de llevar una vida activa, ya sea corriendo, yendo a bailar o dando paseos por el campo, no es una banalidad. Es un acto de construcción de la identidad y, por tanto, de gran libertad.


Pero cambiar también supone enfrentarse a perder una parte de la identidad. Hay que dejar de "ser" algo para convertirse en otra cosa. Hay que enfrentarse a la desaparición de lo que consideraba, uno de si mismo, que uno era. Dejar de ser algo es, en alguna medida, desaparecer. Toda transformación implica una amenaza. La resistencia al cambio puede muy bien estar profundamente vinculada con el instinto de supervivencia. Con el legítimo miedo a la muerte, la pulsión de sobrevivir. A ello hay que añadirle que el entorno también se resiste a tu cambio, porque supone a su vez un cambio para ellos, al menos para esa parte de ellos que es la construcción, la imagen, que se han formado de ti.

Desde la perspectiva de diez años de cambios ya no sé si ese animal mitológico, ese treintañero gordo fumador compulsivo existió realmente. Quizá ha sido construido con pedazos de memoria. Se ha ido idealizando entre las estructura de interconexión neuronal y tendría que sentarme a charlar un rato con él qué opina de mi. Quiero pensar que me acerco bastante a lo que hubiese querido ser diez años después en casi todo. Quizá eso es lo que me une a él. Sus proyectos y deseos se han ido realizando en mi persona a lo largo de un continuo en el espacio tiempo. Pero no es el axioma de continuidad (que no haya ningún tránsito por saltos en las cuatro dimensiones del espacio-tiempo entre él y yo, que en cualquier punto y el siguiente haya contigüidad entre ambos objetos (hechos) físicos), lo que me conecta a él son las decisiones que él tomo y el hecho de que fuesen actos de libertad. Gracias a ello, a que soy el resultado parcial de cada una de esas decisiones sucesivas, puedo construir un recuerdo de él como un "mi mismo".

Que la mayoría de lo decidido haya salido bastante mejor de lo esperado no quiere decir que no haya hecho estupideces, pero sería terrible que hoy fuese yo alguien distinto de quien soy fruto del puro azar, de esperar a que ocurran cosas, de dejarme llevar por lo que los demás esperan de mi o de poner mis decisiones en manos de seres o fuerzas sobrenaturales. En la medida en que asumes la responsabilidad de tus decisiones y actúas en libertad, puedes sentirte unido a la persona, aunque sea distinta y construido su recuerdo de aquella manera, que un día fuiste.

¿No es esto, creo, a lo que llaman ahora storytelling...?
Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo.
Hermann Hesse



martes, 21 de abril de 2015

Trailrunning ad nauseam

“Nada ha cambiado y sin embargo todo existe de otra manera. No puedo describirlo; es como la Náusea y sin embargo es precisamente lo contrario: al fin me sucede una aventura, y cuando me interrogo veo que me sucede que yo soy yo y estoy aquí; me siento feliz como un héroe de novela.” 
J. P. Sartre, La Nausea
La nausea es una sensación que muchos corredores experimentan en algún momento durante alguna carrera. Puede tener diversos orígenes y nunca es agradable. No quiero hablar sobre si en el mundillo de lo de correr empieza a haber cosas que dan asco. Eso otro día.

Por ejemplo, cuando se trabaja a ritmos muy altos, anaeróbicos, es decir, cuando las células utilizan como combustible hidratos de carbono en presencia de poco oxígeno como hacen los corredores de cuatrocientos metros al apretar el ojete, digo, el ritmo, y se genera una alta concentración de ácido láctico pueden aparecer vómitos y nauseas. No es raro ver como un corredor velocista enfila los servicios del vestuario al acabar la competición para toser y vomitar un rato entre agónicos estertores. También puede producirse por deshidratación, o cuando por exceso de calor o por un ritmo de carrera "por encima de nuestras posibilidades" (que diría un neocon) la irrigación sanguínea que debería ir al aparato digestivo va a otras partes. Sobre este particular no se han constatado nauseas por priapismo en corredores consumidores de "vinagra", pero siempre queda la duda de si alguno ha confundido la pastilla blanca con la azul y no se ha tomado el ibuprofeno, sino el coadyuvante del ayuntamiento carnal. Dice el dicho ultrero "burro cansao, burro empalmao".

Si confundes esto con el ibuprofeno, solucionar
tu problema de inflamación tomará otra perspectiva.
Consejos: id con una buena hidratación, no comáis cosas difíciles de digerir, no toméis vasodilatadores facilitadores del coito durante la carrera (por si acaso, qué os conozco bacalaos) y tratad de conocer vuestra "velocidad de crucero" máxima. Y sobre todo, descalentad al acabar para que el hígado se deshaga de los deshechos de la combustión en déficit de oxigeno (un paseito de quince a veinte minutos, mínimo, después de un maratón).

La nausea de Sartre no es una nausea física, es una sensación que se vive en la sociedad contemporanea en la que el individuo se enfrenta a un mundo absurdo y solitario. Carente de sentido. La persona se ve inmersa, emplastada e inserta en una realidad, en un conjunto de rutinas de comportamientos rituales. La nausea de Sartre se asemeja más a los síntomas que experimenta una persona con una depresión seria y su filosofía se tiñe de pesimismo.

Tengo la sospecha de que hay que desconfiar de quien pone en duda la existencia del ser humano y especialmente el propósito vital del hombre. Desconfío de las filosofías pesimistas. Cuando alguien me trata de convencer de que todo es una mierda y nada vale la pena, me resulta difícil de creer que haya un fundamento lógico, uno que no responda, simplemente, al estado de ánimo del filósofo. El ateísmo pesimista de Sartre o Unamuno me parece una forma culpable de incredulidad. Como un niño que no quiere aceptar que los reyes magos no existen. En vez de dar al ser humano la libertad y la responsabilidad de dar un sentido a su existencia, se niega la posibilidad si no hay una figura paternal y sobrenatural que sea quien proporciona la justificación al existir humano.

Jean-Paul Sartre, pensando en el lactato deshidrogenasa y en el ciclo de Krebs,...
o en alguna cuestión filosófica existencialista. Yo qué sé. Me salté esa clase.
Hay otro momento en la historia en la que la palabra nausea se asocia a un concepto ligado a la actividad de la filosofía. Se trata de la falacia del argumentum ad nauseam. 

Se trata del ejercicio de repetir reiteradamente un argumento una vez tras otra, venga a cuento o no, aunque haya sido rebatido ya. Se trata de cansar al "adversario" apelando a alguna cuestión marginal o superflua que permita distraer el foco de atención del problema a tratar o, incluso, se convierta en el objeto de discusión aunque sea irrelevante. No es simplemente, como diría Joseph Goebbels, repetir una mentira mil veces hasta que se convierta en verdad, es más parecido a negar la posibilidad de diálogo, romper con toda posibilidad de avanzar en un debate porque, digas lo que digas, vas a obtener la misma nauseabunda consecuencia: escuchar la misma estupidez una vez tras otra.

Aplicároslo que vienen más debates electorales.
“Náuseas; de vez en cuando los objetos se ponen a existir en la mano.” 
Ibid.

lunes, 6 de abril de 2015

La Remontada Infernal 3: a la tercera, no siempre va la vencida

Entonces tiene lugar la expulsión de la Bestia Triunfante, es decir, de los vicios que predominan y suelen conculcar la parte divina; se purifica el ánimo de errores y se le adorna con virtudes, por amor de la belleza que se ve en la bondad y justicia natural, por deseo del placer que deriva de los frutos de ésta y por odio y temor a la fealdad y displacer contrarios. 
Giordano Bruno, La expulsión de la Bestia Triunfante
Es cosa cierta que las crónicas de carreras, a fuerza de tanto ser utilizadas por todo el mundo para dar a conocer sus actividades y compartir sus emociones y experiencias, han perdido mucho interés. Al final los veinte mil participantes del medio maratón de Madrid de la semana pasada habrán generado quizá cuatro mil crónicas en las redes sociales. Seguro que, como yo, muchos de esos cronistas se hacían los remolones a la hora de entregar una "redacción" al maestro a la vuelta de vacaciones y ahora sienten la imperiosa necesidad de ir explicando, kilómetro a kilómetro, cuales han sido sus ritmos de carrera a quién despistadamente lea sus páginas. 

Pero si ello redunda en un ejercicio colectivo, además de deportivo, de estilo literario, bienvenido sea. No sea que todo el mundo acabe hablando como en los twitter de Gran Hermano o lo que es peor, Odín les fulmine, los seguidores de Mujeres y Hombres y Viceversa.

Fingiendo pose. Postureo en la Senda Genaro.
Limito mi crónica de ella a contar que nos retiramos a los quince kilómetros.
Viendo como está de forma física la gente en la sala de espera de un consultorio sanitario (o en cualquier parte, como las gradas de un estadio de furgol) y, paralelamente, como se redactan algunos mensajes que se escriben en las redes sociales, creo que ni correr veinte kilómetros ni escribir cuarenta lineas de texto son cosas que nos sobren en nuestra sociedad actual en su conjunto. Leer un poco, aunque sea prensa deportiva furgolista o las insanas Cincuenta sombras de Grey, el martillo de Thor aplaste a los impíos editores, o también escribir, tan solo, unas lineas contando lo que se ha sentido durante una carrera popular, es al fin y al cabo como salir a correr media hora o lo que se pueda al parque... es un ejercicio deseable como un mínimo por el bien de la cultura y de la salud mermada de éste nuestro vecindario nacional. Mejor que el analfabetismo y la obesidad mórbida.

Por tanto, una vez más y porque no voy a ser menos, porque a pesar de que ya esté desgastada la fórmula de la crónica bloguera de salir a correr, para mi es importante compartir el intento de recorrido completo que originariamente dio la razón de existir a este espacio que tanto me ha aportado desde aquel momento hasta hoy. He vuelto a retirarme, a la tercera, y no he podido realizar el recorrido que yo mismo propuse y que completaron Joaquín y Juampe en 2012 y nadie desde entonces que yo sepa. Agradecía cualquier corrección al respecto, si alguno de mis amables lectores ha hecho o tiene noticia de que alguien más haya hecho la Remontada Infernal poniendo las albricias en un correo a remontadainfernal@gmail.com para rendirle la pleitesía y el merecido homenaje. Por ahora solo estos dos titanes lucen con orgullo la condición de finishers.

Imágenes de 2012 del inicio del recorrido, en Rivas Vaciamadrid y los escenarios de la Batalla del Jarama

Realmente no hay mucho que contar sobre mis sensaciones ni tampoco tuve ninguna epifanía mientras recorría los 51,1 kilómetros que pueda compartir con vosotros. Casi mejor porque de las cuatro mil crónicas que pudiera haber generado la media maratón de Madrid quizá mil de ellas venían con epifanía como una fruta puede venir con bicho, un ascensor con humano o el código de un programa con un "bug" (todo ello "bicho"en un amplio sentido).

Tomando la salida. Clásico selfie. Sin palo, como los tíos duros.
Así que solamente ciñéndome a lo que pueda aportar sobre el itinerario, debo comentar que el camino está mucho mejor que en ocasiones anteriores. Se ha remarcado abundantemente, probablemente por alguna asociación de amigos del Camino de Santiago, desde Rivas hasta la capital. Han finalizado las obras del AVE y se ha acondicionado mejor la ribera del río entre Perales y Villaverde, que casi parece un río como otro cualquiera y en estos días de máximo caudal por el deshielo, casi ni huele mal.

Primeros kilómetros. A la derecha los cortados de la linea defensiva de la Republica Española, a la izquierda el campo de batalla donde se estrellaron por primera vez las potencias del Eje Berlín-Roma y sus aliados, los golpistas de Franco
(hablando con propiedad, que el lenguaje no es neutral y luego hay malos entendidos y partidarios de la "equidistancia").

Entusiásticamente marcado recientemente por alguien
el camino desde Rivas hasta Madrid Río. No hay pérdida.
Recordar a quienes leen esto y son del gremio que el camino es muy corrible y cómodo, pero que va "picando" hacia arriba inexorablemente, poco a poco y sin que se note mucho, por lo que las piernas se cargan y sufren bastante aunque se baje el ritmo. Da igual lo que hagas, no puedes hacer eso que los corredores denominan "soltar piernas" y hay un sobreesfuerzo especial de la planta del pie, el tendón de Aquiles, peroneos y sóleo. Yo os aviso. En mi caso la sobrecarga y posterior repercusión en tendinitis (debido al esguince de 2013), fue en un "auxiliar", en el flexor hallucis longus, que por mi hiperpronación se ve sometido siempre a un mayor estrés mecánico.


También tengo que recordar a quién, abandonando todo el buen sentido común de esa gente que nos dice "te vas a hacer polvo las rodillas, ya verás que vejez te espera...", decida seguir estos pasos, que tengan también en cuenta al llegar al Pardo que hay que estar muy pendientes de seguir el camino marcado (también abundantemente) como GR 124. El camino va virando primero al Este y luego al Noreste, pero por caminos que zigzaguean entre árboles y que suben y bajan y que impiden tener referencias, por lo que no conviene apartarse de las marcas si no se tiene un sentido de la orientación privilegiado.

 
   
Madrid Río, una de las primeras mañanas soleadas de esta Primavera
Corro entre manadas de paseantes
Sobre la mayoría de las voces que nos previenen sobre la mala vejez hay que aclarar que suele ser gente de hábitos sedentarios y costumbres nutricionales lamentables, si no consumen otros tóxicos para completar el paisaje del autocuidado (autodescuidado), así que no os preocupéis porque estén ahí para recordaros que os lo dijeron: "te lo dije, te lo dije...". Vosotros, al menos, tendréis vejez, ellas probablemente no, o al menos no algo digno de ser llamado "vida" en muchos casos. Mal que no les deseamos pero que no podemos combatir convirtiéndonos en "sermoneadores" que se pasen el día haciendo apología del correr. Que corra quien quiera (y que nos dejen vivir).

Al pasar Somontes hay que buscar a la derecha el sendero marcado como rojo-blanco (GR 124)
y seguirlo con cuidado hasta salir del Pardo
Acabado el recorrido por el interior del Pardo lo rodeamos por fuera, pegados a la tapia, en principio hasta llegar a la vía del tren.

La tapia del Pardo se puede hacer monótona y cansina.
Hay un camino a la derecha marcado como GR124 un pelirn más recto.
Extraño circular alrededor de una ciudad tan grande sin llegar a tocarla, observarla "desde fuera" a la manera que la filosofía reflexiona sobre la condición humana, imaginando que no forma parte de ella.
Al llegar a la vía del tren había que cruzar al otro lado, pero ahora hay un caminito marcado que continúa pegado a la finca de caza del monarca que, ahora que empieza la campaña de la Renta 2015, me viene a la cabeza quien subvenciona (tú... y yo y cuatro asalariados y autónomos). Se agradece el recorrido, que gana en belleza.

 
Nuevo desvío del Camino de Santiago, pegado a la
Tapia del Pardo en dirección Norte. No hay pérdida posible.
A estas alturas, completado ya más que el maratón cuesta arriba, las molestias antes comentadas me ponen en el trance de tener que retirarme. Es algo a lo que hay que acostumbrarse en nuestro deporte, el ultrafondo, la ultraresistencia, el ultratrail o como se llame. Hay un porcentaje de carreras que hay que abandonar si quieres continuar tu actividad favorita sin lesionarte. El abandono de hoy es la carrera que puedes correr la semana que viene, los entrenamientos que vas a disfrutar esta primavera y la alternativa es estar amargado y muy jorobado porque te falta la droga a la que eres adicto. He caminado casi la mitad de los últimos diez kilómetros, porque corriendo me duele, pero andando no, y eso me da la esperanza de que, ya que por la noche voy a caminar y los últimos veinte kilómetros son de montañismo puro, pueda acabarla, pero... empieza a dolerme al caminar, así que hay que rendirse sin oponer resistencia para poder recuperarse rápido.

Me rindo sin oponer resistencia.

A punto de ser rescatado por Anne Souplet
Llego al punto de extracción, punto kilométrico cincuenta y uno y un décimo, con el ánimo a media asta, pero soy recibido allí por una guapa francesa que me da de cenar tortilla de patatas con chorizo y mucho cariño y en seguida se me pasa. La semana que viene tengo la oportunidad de correr el Trail Batalla de Alarcos con los amigos y eso siempre es un aliciente.
Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen.
Ortega y Gasset

viernes, 27 de marzo de 2015

Chappie. Heurísticamente ALgorítmico

Nuevo proyecto, para seguir aprendiendo (yo), con más filosofía y menos barro en los tacos de la zapatilla.

Otro blog para hablar de otras cosas... o de las mismas, vete a saber. Le podéis hojear (es un decir)  pinchando en la siguiente imagen.


martes, 17 de marzo de 2015

Movimientos antiálgicos


Ut diceret Dominus ad Satan unde venis qui respondens ait circuivi terram et perambulavi eam * 
Job 2:2
Y el Señor dijo a Satán: ¿De dónde vienes? Entonces Satán respondió al Señor, y dijo: "De dar un paseo por la tierra y de caminar por ella".

A veces evitar el dolor lesiona más gravemente que apretar los dientes y aguantar un poco de sufrimiento.

Hace un sol de justicia y el polvo del camino se pega al sudor y a la crema solar. Vas caminando por la larga calzada romana cercana a Mansilla de la Mulas en León. El municipio es famoso, además de porque pasa por él el Camino Francés a Santiago de Compostela, porque tiene un centro penitenciario pionero en cuestiones de tratamiento para la reinserción que se divisa como una enorme construcción desde la variante solitaria que has elegido del camino Jacobeo. Ayer apretaba también el calor e, inevitablemente, sudaban los pies dentro de los calcetines. Estaban hinchados por el ejercicio, la elevada temperatura y más aún por el peso de la mochila que cargas a tu espalda desde que saliste de Saint-Jean-Pied-de-Port. Cada paso con el fardo pesado hacía que la costura húmeda del calcetín se desplazara menos de un milímetro contra tu cuerpo y el roce de la prenda mojada provocó que la piel primero se enrojeciera y, después, para evitar romperse y sangrar, se formó una ampolla rellena de líquido. Literalmente se podría producir un agujero en la carne con el mero rozamiento continuado de la fibra textil, que así es el estrés mecánico de insidioso. Eso es lo que ocurrió ayer y hoy has amanecido con unas generosas vesículas junto a los dedos.

La bolsa se va llenando poco a poco de líquido linfático (¡ese gran desconocido!) y la piel tira alrededor del fluido encapsulado. De vez en cuando una piedra de la calzada se clava precisamente en la ampolla que se separa más por los bordes enviando una señal dolorosa a nuestro cerebro cuando esa piel se despega apenas un poco más y aumenta la superficie dañada. Quizá es la misma piedra que se lleva clavando hace miles de años en miles de pies arrancando miles de alaridos uno tras otro, año tras año, desde el momento inmemorial en que se inventó el calzado. Alaridos de legionarios romanos y de siervos de la gleba en la Edad Media, de hordas de peregrinos que se dirigían al Finis Terrae por diversos motivos. La piel se desgarra un poco con cada pisada, apenas unas pocas fibras de la epidermis, pero la planta de tu extremidad que tiene muchas terminaciones nerviosas exige al cuerpo que haga algo para detener la tortura que está padeciendo. Empiezas a hacer un movimiento para evitar el dolor. Pisas por la parte del pie que no tiene ampolla. Cargas más los músculos de ese lado, la rodilla queda desalineada y la cadera rota (gira quiero decir, del verbo rotar, no el participio de romper) unos grados de más en cada paso que das. Al cabo de quince kilómetros te duele la ampolla, pero también tienes una tendinitis en los ligamentos rotulianos y un acortamiento en el psoas ilíaco. Un dolor te atraviesa desde el pié hasta la coronilla en cada paso y cada metro hasta tu destino es un infierno en la tierra.

Vale, no es Mansilla, es Tatooine, pero hace el mismo calor en verano
El dolor es un mecanismo de protección. Como cualquiera de los mecanismos que tiene nuestro cuerpo a veces funciona mal. Algunos mecanismos son limitados, o están adaptados para una forma de vida que no llevamos. Por ejemplo, el hambre, ese mensaje que nos manda nuestro organismo de que tenemos que comer, tiene una finalidad muy clara. Sirve para que no muramos de inanición. Es casi la pulsión más elemental de los seres con un sistema nervioso y mantiene el balance energético, para que las células no se queden sin combustible que quemar. Pero si obedecemos el ciego impulso del hambre sin ningún criterio ni control consciente, alimentaremos, además del organismo, nuestra hambre futura y la capacidad de autocontención. Nos  veremos metidos en una obesidad o una diabetes de proporciones bíblicas y tendremos muy mala calidad de vida hasta el momento, más bien corto, en que nuestras vísceras aplastadas por la grasa nos lleven hasta la tumba.

Hay que escuchar al cuerpo, pero teniendo en cuenta que a menudo es un estúpido hijo de puta que te va a pedir que huyas cuando eso dispara el mecanismo de ataque de aquello que te provoca el miedo, o que te lances de manera suicida contra una amenaza imaginaria de algo o alguien que no puedes vencer, provocando un conflicto innecesario y una inevitable derrota, o que comas cuando tu cuerpo, aún no saciado, ya tiene alimentos más que suficiente para provocarte una indigestión, o que le des a tus receptores cerebrales una dosis de eso (nicotina u otras drogas) que cree que necesita con desesperación para recibir un supuesto placer que a estas alturas de tu vicio solamente es una bajada del nivel de ansiedad que te produce la deprivación de la sustancia. Lo de que "el cuerpo es sabio" es una vil escusa para comer lo que a uno le apetece. El cuerpo es un necio ignorante diseñado para un mundo diferente de la sociedad en la que vive.

El miedo mata la mente, como decían en Dune, el miedo impide pensar con claridad y nos hace actuar como animales (como bestias, pero en un entorno al que, al contrario que ellas, no estamos adaptados). Huyendo, atacando o quedándonos paralizados. Siempre merece la pena ignorar el impulso animal y someter al tribunal de la razón si es una de esas tres la mejor estrategia para solucionar un problema. A veces es preferible pisar con firmeza e ignorar el dolor que produce la ampolla que tratar de esquivar el dolor con un movimiento antiálgico, de evitación. A veces hay que arriesgar y quedarse, no salir corriendo y no permitir que sea tu miedo quien te gobierne.

"El miedo mata la mente". Tampoco es el Páramo leonés, sino Arrakis, el planeta Dune. 

En lo emocional, vivimos en una sociedad que huye del dolor en cualquiera de sus facetas. Que al primer síntoma de gripe se toma un cóctel de fármacos que elimina los síntomas. También los que facilitan y acortan la curación, como la fiebre y el moco. Que se esconden como ratas de las emociones negativas, del cambio, de la tristeza. A veces con fármacos legales o ilegales, repartidos por el médico, el barman o el camello se anestesia el dolor, no para avanzar sin movimientos perniciosos, sino para huir del cambio, para permanecer inmóviles. Vivir el presente, no pensar en el futuro, olvidar el pasado. El pasado, lo que eres, el futuro, lo que quieres ser. Es nihilismo, es dejar de ser y desaparecer, una forma de suicidio de la propia identidad.

Tratar de evitar el dolor o, por el contrario, dejar que sea la reacción instintiva e inmediata a él lo que nos guíe nos puede causar más daño del que la misma causa del dolor que nos amenaza.

Cuando se recorre una larga distancia (finjamos que estamos hablando de ultratrail), la cabeza debe mandar, debe vigilar, debe contabilizar el dolor y el miedo en un registro preciso. Es la razón la que debe llevar lar riendas, incluso, para dar permiso al cuerpo a actuar instintivamente.
Si quiere ganar, corra cien metros. Si quiere experimentar la vida, corra maratones
Emil Zatopek

martes, 10 de marzo de 2015

Prohibir y castigar. 14+1

No hay que simular filosofar, sino filosofar realmente. Porque no necesitamos aparentar estar sanos, sino estar sanos realmente.
Epicuro
Para Aristóteles los verdaderos amigos tienen que albergar sentimientos de benevolencia recíprocos y ser personas virtuosas. Ambas cosas dos. Para el maestro de todos los maestros si no se es buena gente, si no se practica la virtud, tampoco se puede "practicar la amistad".

Por supuesto existe quien sin alcanzar a entender lo que sea la amistad se asocia simbióticamente o se tolera, algo que llega a ocurrir entre algunas parejas sentimentales en relación de co-dependencia neurótica. Incluso existe la camaradería en la asociación de malhechores y delincuentes, existen los cárteles y mafias que sirven al cumplimento de un objetivo común y entre las cúpulas de algunos partidos (si es necesario establecer la diferencia entre unas cosas y otras) existe el amiguismo. Al menos cuando no se están sacando los ojos para conseguir trepar o pisar la cabeza de algún rival o meter el codo en las costillas (o el dedo en el culo) para ver quien consigue el poder, como decían en aquella gran película, el poder "omnímodo". Aparte de las puñaladas y defenestraciones habituales también hay mucho "pasillo", mamoneo y alianzas temporales que son llamadas, por analogía con el concepto original, "amistad".

Por supuesto, la amistad termina en esos casos, cuando esta no tiene otro fin que el cumplimiento de algún objetivo, en el momento en que las personas dejan de ser de utilidad las unas para las otras. La asociación transitoria, basada en el anti-kantiano principio del uso de los seres humanos como medios y no como fines, desaparece siempre al cabo de un tiempo. Lo otro, la gente que se llama y que se acuerda, por mucho tiempo que haga que no se ve, esas que desean encontrarse por el mero hecho de ver a la otra persona (es decir, considerarla un fin en si mismo, Selbstzweck), esas trascienden la utilidad de la relación. Una anomalía en un mundo en el que se valora casi todo en función de la utilidad y de la producción y se desprecia todo lo que "no vale para nada". Muchas cosas importantes y que merecen la pena cumplen esta condición de inutilidad.

Con la virtuosa Anne
Hablando de reuniones y de amistad.

Las autoridades que gestionan el Parque Nacional de Guadarrama han decidido prohibir el senderismo, montañismo, esquí de fondo y vivac en grupos de más de catorce personas sin un permiso administrativo previo.

Esto no sería llamativo si esas autoridades destacasen por ser extraordinariamente diligentes y providentes en otros aspectos de la conservación del Parque, pero no es así. Más bien parecen decididos a permitir todo tipo de desmanes limitando el número de agentes forestales y sus funciones, en una situación cada vez más precaria. Hace tiempo que se permitió cortar los piornos de las pistas de esquí para no tener que esperar hasta que las nevadas los cubran, dando lugar a la completa erosión de su superficie, conviertiéndolas en escombreras. Se da prioridad a la caza sobre cualquier otra actividad, se permite que fincas particulares cierren caminos públicos y cada fin de semana de verano se da acceso a la Pedriza del Manzanares a multitudes de bañistas que invaden un espacio natural único en Europa, espantando a la fauna y a cualquiera que pase a varios kilómetros de los "charcos" en los que berrean.

Estación de esquí del Puerto de Navacerrada y Valdesquí, "pelados" por imperativo económico 
Quizá se trata de la maldad inherente al ser humano. El "mal radical" del que hablaba Kant. Quizá algo más vulgar, la "banalidad del mal" de la que hablaba Hannah Arendt, eso que lleva a un burocratilla pelota puntilloso con su trabajo a gestionar excelentemente el exterminio de judíos en la Alemania nazi. Sin que sea movido por el odio o el deseo de ensañamiento, una forma de maldad banal, sin poderosas emociones detrás, un mero seguir egoistamente tu linea de menor resistencia sin pensar en las consecuencias. Un justificarse a uno mismo con cualquier cosa (elija cada cual su autojustficción favorita).

Presa improvisada por "charqueros" en la Pedriza. (Foto: Desnivel)
La solución que siempre se le ocurre al estúpido legislador es la misma. Prohibir o cobrar. Prohibir reuniones de más de catorce personas en la sierra, lo que probablemente es un paso previo a cobrar por ello, mientras no se toman otras medidas urgentes. Prohibir el senderismo en grupo, por ejemplo, es inadecuado al fin que se persigue (por cierto, la definición de Kant de maldad es "aquello que es inadecuado a cualquier fin"). No protege el entorno.

La única solución, por supuesto, consiste en cambiar al legislador. Y ya va tocando.

Una última vez voy a nombrar este tema con el que estoy pesado. En Roma el poder ejecutivo recaía en dos cónsules. Eran elegidos por dos años, uno para cada año, de tal manera que cuando se decía "...siendo Cónsules Publio Cornelio  y Tito Sempronio..." sabíamos exactamente de qué año estábamos hablando. Si quería organizarse para trapichaer y corromperse, tenían que hacer negocios rápidos, uno de ellos abandonaba el poder al año siguiente y el que llegase después podría pillarles. Si un sátrapa persa conseguía corromperle con oro, tenía que renovar su chantaje o soborno cada poco tiempo. Corromper en Roma salía muy caro y era fácil que te pillasen. Al igual que en la Atenas del strategos Pericles, había una gran circulación en los cargos. Casi todo el mundo se implicaba en política por breves periodos a lo largo de toda su vida. No se podía "pasar de política" (Idiotés en Griego), pero tampoco había muchos profesionales que ostentasen cargos de manera permanente.

El poder corrompe, si, pero cuanto más tiempo se mantiene, más eficaz es el corrupto en su actividad. Toda institución (los partidos políticos, las órdenes religiosas, los sindicatos, las oenegés,...) surgen con una misión y unos objetivos claros pero, ninguna, alcanza esos objetivos y se disuelve. En el proceso de desarrollar su actividad, trata de hacerse fuerte para ser más eficaz en su tarea. Trata de competir y sobrevivir en un entorno hostil para que no le impidan llevar a cabo su labor y, finalmente, convierte su existencia en su principal objetivo. Cualquier organización burocratizada, después de un tiempo, no tiene más finalidad que mantener sus propias estructuras y persistir, alimentándose del entorno y tratando de crecer lo suficiente para no ser devorada. La visión, misión, valores y objetivos iniciales se convierten, en el mejor de los casos, en una actividad marginal, un subproducto.

Los partidos políticos son estructuras altamente burocratizadas y, en nuestros sistemas, los que se alternan para gobernar llevan mucho tiempo funcionando. No tienen ningún interés no relacionado con su propio metabolismo. Los que tienen poderes ejecutivos se mantienen en sus cargos en ciclos consecutivos o de alternancia que se prolongan durante décadas. No existen mecanismos de autocontrol. No hay más acceso a las cúpulas que la de pertenecer a algunas élites (la casta).

No se trata de corrupción. Se trata de crimen organizado, pero nos queda el consuelo de que no pueden ejercer entre ellos, según Aristóteles, la verdadera amistad.
"Volveremos y seremos millones. Fuerza y Honor para todos"
 Juan Antonio Cebrián

martes, 3 de marzo de 2015

Hay más dioses que ateos

"Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser."
Ortega y Gasset
Escuchaba hace poco a un profesor de filosofía de la Universidad Complutense decir que existe algo más importante que la vida. Ese algo más importante incluso que la vida misma es "aquello por lo que merece la pena vivir". Muchas personas viven (y mueren), con dignidad, por aquello por lo que merece la pena vivir. Por cosas como la amistad, por sus hijos, por amor, por la justicia, por la libertad propia o de otros ciudadanos, por la familia, por defender la verdad, por la contemplación de la belleza, por el arte, por la ciencia o por la filosofía quizá. Hay muchas cosas más importantes que la vida misma y que son aquellas por las que merece la pena todo. No solamente sacrificarse por ello, sino, sobre todo, vivir y disfrutar plenamente de la existencia.

La dignidad humana tiene mucho que ver con aquello por lo que merece la pena vivir. Dignidad es lo que queda cuando a alguien le arrebatan la vida por defender aquello por lo que merecía la pena. Dignidad es lo que se pierde cuando se traicionan esos "ideales" y no se tiene valor de vivir para lo que es digno de vivir. Indigno es disminuirse y hacerse voluntariamente más pequeño y miserable quien libremente elige no crecer apartándose de todo aquello por lo que merece la pena vivir.

Cielos rojos manchegos.
Fotografía de Anne Souplet
Quizá sea mucho decir que correr sea una de esas cosas por las que merece vivir. Por correr quizá no, pero por algunas cosas que nos da eso de correr quizá si. Por todas esas buenas sensaciones y momentos que hemos vivido alguna vez, merece la pena. Eso puede añadirse a la lista de lo que nos dignifica como personas y lo que nos ha hecho crecer.

Una de las cosas que nos ha aportado a muchos el correr es el conocer gente extraordinaria. Amigos que se acuerdan de ti y te invitan a pasar el fin de semana, como el pasado ocurrió, en Ciudad Real.

En Almagro, con una gripe que no sé ni como estoy en pie.
Sin maiots de elastano ni prendas de compresión de polipropileno, sin zapatillas galácticas ni frontales que lanzan un chorro de luz como un sable láser, ni mochilas ultrailgeras con ultraligeros bastones enganchados en ellas. Solo juntarse, comer y charlar. Comer quizá mucho, llevados del placer que nos proporcionaron las exquisitas viandas que nos cruzamos, pero ya habrá otro día para quemar lo que este fin de semana hemos almacenado. No quemaremos los buenos recuerdos que nos hemos llevado.


Fotografía vilmente sustraída y retocada del blog de CxC

Y es que correr es algo que se hace, en gran medida, en soledad con uno mismo, como otras diversiones privadas en las que no vamos a entrar ahora. Aunque se puede correr con otras personas, buena parte del trabajo es individual. Sin embargo, se conoce a mucha gente corriendo y se almacenan y comparten muchos momentos y recuerdos. Aparte de las buenas sensaciones cuando se recorre un camino sintiendo fuerza en las piernas, también hay espacio para charlar, para acercarse y, por qué no, para filosofar.