martes, 19 de abril de 2016

De los superalimentos a los superejercicios

No hay mayor mentira que la verdad mal entendida.
William James, filósofo estadounidense
No es que se aproxime ese absurdo invento de la operación bikini que se supone que consiste en  sentirnos obligados a hacer "algo", lo que sea, para perder peso (y de paso el tiempo, y las ganas de vivir) cuando parece que se acerca una climatología más benevolente. Es que se va acercando el pico de forma que buscamos a través de los entrenamientos. Dos ciclos de ocho semanas con un descanso entre medias y, ahora mismo, empiezan a verse algunos resultados (los abdominales no, ni, como dijo aquel, se les esperan por aquí).

Hay que perder peso en ese proceso de ponerse en forma para el gran desafío deportivo de este año... que abordamos desde el escepticismo sobre nuestras capacidades. No para estar más "pintón" en la piscina, ni para esquivar el desprecio de la sociedad hacia las personas con sobrepeso. Que son razones legítimas como casi cualquier razón, por otro lado, suele serlo. Es para poder asimilar todo el entrenamiento necesario sin lesionarse y para reducir el esfuerzo necesario para hacerlo. Simplemente, se trata de que el umbral aeróbico (ojo, aeróbico) tiene una vinculación directa con el peso corporal y, con cinco kilos menos, puedo correr sin que las pulsaciones del corazón alcancen dicho umbral, con un esfuerzo cardíaco similar al que ahora me supone andar deprisa. Además las articulaciones reciben menos kilos por centímetro cuadrado de carga y necesitan menos esfuerzo para realizar su recorrido y por ello tienen menos riesgo de sufrir roturas, aunque sean "microrroturas". Otro año más, me toca afinarme.


Dejamos por ahora el profundizar con un enfoque más filosófico (i.e. "incómodo") las motivaciones estéticas y de salud que pueda haber para perder peso en un momento dado. La presión social sobre la imagen corporal y los intereses de la industria alimentaria por amasar (nunca mejor dicho) ingentes cantidades de dinero con nuestros desórdenes alimenticios. Nos ceñimos a lo deportivo, con la esperanza de que a alguien le pueda ser de utilidad. Pero pronto volveremos sobre ello, así como sobre el disneyprincesismo, el hellokitticismo y el rosismo en general entorno a este tema, que desde un enfoque de género gana mucha enjundia.

El otro día me di de bruces con el concepto de "tumba metabólica", y es que nuestro cuerpo es un sistema en equilibrio dinámico muy adaptable. No basta con calcular calorías ingeridas y calorías gastadas. El muy cabrón Él se encarga de regularse de manera que, aunque comes menos, ya no va necesitando más, aunque aumentes la carga de kilómetros, el pedazo de cabrón este él se las apaña para ser más eficaz y consumir menos calorías para hacer lo mismo o más. Se llega a un punto en el que no se puede comer menos y entrenar más. Simplemente, la fatiga, el hambre y la debilidad hacen acto de presencia y nuestra cuerpa, el soma, se impone a nuestra psychè, a nuestro pensamiento. Esto del ultrafondismo es lo que tiene. Nos convierte en motores diésel de bajo consumo y con mucha autonomía. Tractores de gran eficacia que van por el campo sin prisa pero sin pausa,... pero todo tiene un precio. Si comes menos o entrenas más, revientas, si comes más o entrenas menos... recuperas rápidamente (a la velocidad de la luz), el lastre que tanto tiempo y esfuerzo te ha costado dejar atrás.

Hay que replantearse la estrategia.

Aquí unos muchachuelos haciendo unos burpees en la playa para ponerse en forma
Aunque una década después de empezar a correr aún tengo la sensación de que soy un novato en estas cosas, ya hay algunos errores que tengo superados y en los que no caigo. Peco de inocencia y "pico" en otros, pero de alguno ya consigo librarme.

No voy a tomar ningún "supersuplemento" ni un "alimento mágico" que me vendan al escandaloso precio al que venden estas cosas. Suele ocurrir que el precio es el mismo que tendrían estos productos en el caso de servir para lo que dicen que sirven... pero sin hacer nada, claro. Y las cosas que si que harían algo como los "asteroides" esos... no los tomaría ni aunque fuesen legales y gratuitos. Por mi parte quiero que mi hígado y mi páncreas me acompañen muchos años de felicidad deportiva, así que no será por ahí por dónde buscaré una solución. La buscaré fundamentalmente trabajando en las cercanías del otro umbral, el anaeróbico.

Y después de la moda de los superalimentos y de los supersuplementos ha venido la de los... superejercicios...Algunas estrategias básicas pueden sacarme de la tumba metabólica como un remedo de un zombi redivivo por el vudú de la lógica termodinámica. Al fin y al cabo somos máquinas.

Para empezar, se trata de consumir las calorías necesarias, no menos, porque una dieta restrictiva, a estas alturas, solo me aporta debilidad y e impide el crecimiento muscular. Y de eso se trata. Musculos grandes, gastan más y ejercicios intensos consumen energía mucho tiempo después de ser finalizados. La vía de escape del callejón sin salida del diésel es pasarse al queroseno de alto octanaje. Ejercicios de fuerza y ejercicios de alta intensidad. Hay un amplio abanico para elegir, desde las "series" de toda la vida a los muy de moda y paleohipsters ejercicios funcionales.


Así que te pones a buscar por youtube, eso si, después de un asesoramiento experto que te dice, como norma fundamental, no mezclar (como en otras cosas de esta vida) lo que no debe ser mezclado. El día que trabajemos fuerza, no trabajamos intensidad, el que trabajamos resistencia, solo resistencia. No más de un día por semana de fuerza y de ejercicios de intervalos de alta intensidad (HIIT)... o lo pagaremos más pronto que tarde... y vigilando la fatiga para no caer en el sobre-entrenamiento.

Pero las rutinas que te encuentras por la Red... magistralmente ejecutadas por supercachas y fitgirls de cuerpazos llenos de musculillos sin un átomo de grasa... parecen inalcanzables... "repite este sencillo ejercicio 20 minutos al día y ponte cañón" suena a lo de siempre: fácil, mágico, probablemente fraudulento... luego te pones tu delante del espejo, con un torso que parece una pechuga de pollo en vez de una tableta de chocolate... y no sale igual.

Y es que no, pero es que si. El superejecicio es una verdad a medias. Y las verdades a medias son las peores mentiras. No puede basarse toda tu actividad física en un solo ejercicio de alta intensidad.

"Fácil". Fá-cil,-los-co-jo-nes.

Fácil para quien lo tiene dominado. Para ti, si intentas seguir el ritmo del hipster con cara seria del vídeo (o de la fitgirl de la sonrisa) te da un infarto. Deberías trabajar algunos días, en cualquier caso, ejercicio aeróbico (bici, correr, nadar, piragua...), los ejercicios de alta intensidad no deberían ser la base de una actividad física saludable y sostenible.

Lo de los 20 minutos también tiene trampa. Si le añades un calentamiento, unos obligatorios descansos entre serie y serie y un descalentamiento y estiramiento posterior, no te lleva menos tiempo que tus diez kilómetros de trote tractorista. Por otro lado, para ejecutarlo correctamente, tienes que partir ya de una condición física que te permita asimilar una forma de entrenamiento que es bastante agresiva para el cuerpo. Resulta que hay que estar ya fuerte para ponerse fuerte. No se puede el primer día pasar de series de burpees a abdominales de pilates, dominadas, multisaltos y sentadillas, sprints y circuitos con todo lo anterior a tope, como no se puede salir el día que corres por primera vez a hacer noventa minutos (ni treinta, oiga).

Así que resulta que aquí tampoco hay atajos. Ponerse en forma requiere trabajo, trabajo y trabajo. Entrenar duro y comer bien.
Fucking shit! 
Anónimo británico, en un ataque de sinceridad en el décimo burpee





martes, 29 de marzo de 2016

Deporchuches y nutriguarrindongadas

A nadie agrada sentir que se le quiere obligar a que compre o haga una cosa determinada. Todos preferimos creer que compramos lo que se nos antoja y aplicamos nuestras ideas. Nos gusta que se nos consulte acerca de nuestros deseos, nuestras necesidades, nuestras ideas.
Dale Carnegie, escritor estadounidense
La nutrición deportiva es un campo de investigación que está en pleno desarrollo. Poco se puede decir con certeza de los suplementos salvo que, probablemente, si es legal, no sirva para mucho y, si sirve para algo, probablemente no sea legal.

El márketing nutricional, por el contrario, es una herramienta bien madurada. Los productores y sus equipos publicitarios saben muy bien que todo, absolutamente todo, se puede vender y que hay un mercado esperando y deseando comprar. Solamente hay que ponerle la etiqueta adecuada, convertirlo en un objeto de deseo para el consumidor, que represente un símbolo, que el mensaje vaya directo a su subconsciente y que la persona que lo compra crea que, consumiéndolo, se convertirá en aquello que anhela ser.

El subconsciente es bastante cretino en ese aspecto. El mío el primero. No os ofendáis.

A todo el mundo nos encanta comprar. La industria alimentaria y los fabricantes de suplementos lo saben. Cierto que hay gente a la que no le gusta que le vendan nada, que no le gustan los vendedores, otra que no llega a fin de mes, hay a quien le cuesta desprenderse del dinero aunque tenga suficiente, a quien le agobia la acumulación de objetos, quien elige una vida austera sin atarse a cosas materiales,... pero lo que es comprar... no hay a quien no le guste. Con muchos matices, pero tenemos una predisposición a que nos convenzan de que necesitamos cosas. El vendedor solamente tiene que decirnos aquello que queremos escuchar. Queremos dejarnos convencer. Queremos que exista algo, legal, fácil, sin efectos secundarios, que marque una diferencia y que nos haga superdeportistas. Quizá nos convenza quien nos diga que es ecológico y natural, quizá estamos dispuestos a dejarnos llevar por los cantos de sirena de quien afirme con rotundidad que hay estudios muy científicos que respaldan sus propiedades, quizá nos dejemos seducir porque lo emplean los deportistas de nuestro equipo favorito. No hay una estrategia única para hacer que cedamos al impulso de comprar y nos convenzamos a nosotros mismos que ésto si, que ésto lo necesitamos porque es diferente.

¿Quién necesita científicos para convencer teniendo actores y actrices que están cañón?
Claro que tomar agua, fruta de temporada y entrenar duro no es lo que queremos que nos digan. Aunque sea barato y esté al alcance de todo el mundo.

Sé que para parecer un iniciado en esto de la actividad física hay que controlar de suplementos nutricionales deportivos y aportar sugerencias. Cuanto más original el secreto, mejor. Siempre hay un superalimento mágico, un suplemento milagroso que alguien va a sugerir. Normalmente alguien que tiene muy buenos resultados pero que resulta que, también, entrena mucho. Mira tú por donde. También quien tiene compromiso con un patrocinador o vende o fabrica el suplemento, o el "alimento para deportistas".

No hay secretos. No hay trucos. La hidratación con agua. La nutrición con alimentos. Con cosas que podamos identidficar que hayan estado vivas. Fruta, por ejemplo.

Excelente barrita energética
Sobre los "alimentos para deportistas", basados en la idea de que la gente que hace deporte necesita una alimentación esencialmente diferente del resto, se parece sospechosamente a la idea de hacer alimentos para cada mercado potencial. Para niños, para bebes, para "a medio camino entre bebe y niño", para mujeres, para ancianos, para el verano, para el invierno... la segmentación del mercado es rentable. Si nos sacan un alimento para niñas de 4 a 5 años basándose en supuestas necesidades especiales ¿Qué padre se negaría a compararlo y privar a su criatura de aquello que necesita? ¿Quién escogería para darle algo "no adecuado"? Quizá se ponga malita por un acto tan egoísta...

¿Os suena? Leche con envase rosa para mujeres, alimentos para niños por tramos de edad. ¡Leñe! ni la comida para gatos escapa. Para gatos jóvenes, gatos mayores, viejunos, castrados, con pelo largo, con pelo corto, para fortalecerle las uñas... Un pequeño secreto. Todos son gatos son pequeños carnívoros con necesidades casi idénticas (salvo durante el periodo de lactancia). Lo mejor es comprar un alimento de calidad, rico en proteína. Lo demás no sale de un departamento de investigación veterinaria, sino de una reunión de publicistas. En un momento de la reunión, por ejemplo, uno dirá "deberíamos decir que refuerza la dureza de sus uñas un 50%" y otro le dirá "mejor un 37%, que suena más científico. Que salga una veterinaria guapa con bata blanca diéndolo". Esa es toda la ciencia que hay. Creedme, los porcentajes se escogen por su valor estético. Normalmente ni tan siquiera se refieren a una magnitud que se pueda medir. En cosmética, tres cuartos de lo mismo. En alimentación humana... hablamos de ganar dinero. Por supuesto que también. Si hay un estudio "científico" siempre está hecho por encargo, a posteriori, para respaldar la publicidad. Normalmente no lo hay, ni mucho menos uno serio. Jamás uno imparcial y "no patrocinado".

Os cuento, también, el secreto de una buena nutrición para una persona deportista... y para quien no lo sea. Hay alimentos de buena calidad y alimentos de mala calidad.

En general los alimentos hiperprocesados, endulzados con melazas, jarabes y azúcares, con el sabor potenciado con sales y glutamato monosódico, con aditivos que aumentan su rentabilidad para el productor retrasando la fecha de caducidad, con grasas saturadas, con harinas refinadas... es decir, más de la mitad de lo que hay en el supermercado, es mala alimentación. No hablemos ya de lo que podemos encontrar en la sección de platos precocinados, bebidas azucaradas, lácteos hiperendulzados "para niños", snacs y resto de la comida chatarra que podemos encontrar entre las estanterias y, por añadidura, en todos los pasillos de licores.

Si la alimentación está basada en una cesta de la compra saludable (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, huevos, leche, pescado y carne sin procesar), es decir, si se basa en "comida" y si su médico no le dice a usted que tiene una carencia específica después de una analítica (por ejemplo de hierro o de calcio), no es necesario mucho más sea cual sea su sexo, edad, o actividad. Si tiene poca actividad física, eso si, debería aumentarla. Bailar, ir al campo, hacer el deporte que más le guste. Si lleva una vida sedentaria, debe comer menos, pero comer esencialmente lo mismo: comer "comida". Hay pocas posibilidades de tener carencias nutricionales si se saltan los pasillos del supermercado que más calorías y menos alimentación proporcionan y se toma mucha verdura.

Por lo demás, puedes ahorrar para zapatillas en vez de gastar el dinero en vitaminas, aminoácidos y botes de proteínas.

Gasta suela de zapatilla. Eso si que pone fuerte.
Publicidad: la ciencia de arrestar la inteligencia humana el tiempo suficiente para obtener dinero de ella.
Stephen Leacock, economista y humorista estadounidense.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Rodillas: todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar

Fere libenter homines, id quod volunt, credunt (*)
Julio César
Siguiendo el principio quidquid latine dictum sit, altum videtur, es decir, que algo que se dice en Latín suena más serio, nos encontramos que la industria alimentaria, la cosmética, los productos de higiene y pronto los fabricantes de condones están empleando, mutatis mutandis, este truco de marketing que ya conocían los escolásticos en la Edad Media para abigarrar su publicidad de alegaciones sobre la salud empleando una terminología aparentemente científica. Para disfrazar medias verdades, interpretaciones sesgadas, afirmaciones sin ninguna prueba y mentiras descaradas con una pátina brillante de cientificidad que haga que los consumidores, siempre ávidos de novedades, preocupados por su salud y la de los suyos, acudan a la tienda o al supermercado y gasten su dinero en el producto con "cosas" que se supone que le van a ir bien. Las rodillas no escapan a la posibilidad de la suplementación con... eso, con "cosos" que suenan a que pueden valer para algo y que tienen una explicación con largas palabras detrás de difícil interpretación: microesferas, cartílago de tiburón, condroprotectores, glucosamina,... palabros que suenan a que quien los profiere tiene unos conocimientos en los que debemos confiar beatíficamente.

Mejor que andar tomando suplementos: come bien.

Aún mejor: no comas mal.

Confesad. Todo el mundo mira las radiografías como si supiese
interpretarlas y no tenemos ni pajolera idea.
Si has empezado a correr o llevas muchos años haciéndolo, si tienes alguien cerca que le ha dado por el running o alguna persona conocida habitual de la práctica deportiva que ha tenido que operarse de rodilla, sentirás que todo lo que tiene que ver con correr es nefasto para esta articulación, la más grande y compleja que hay en el cuerpo. Cuando dices lo que corres siempre hay gente que no tarda un segundo en prevenirte que no te pases, sea cual sea la cantidad e intensidad, la distribución de cargas, el terreno, el calzado, tu forma física, tu técnica de carrera... siempre alguien desde el sofá, mientras camina (es un decir) hacia la enfermedad causada por una vida sedentaria, te va a judgar y alertar sobre tus rodillas. Siempre hay un primo o un "cuñao" que tuvo que dejar de correr porque se lesionó las rodillas.

Empecemos por decir que correr es una actividad natural y para la que estamos preparados genéticamente. El homo sapiens, como especie, corre. Al contrario que las tortugas y al igual que las avestruces. La predisposición genética es la de desplazarse a la carrera tanto para atacar como para huir de los peligros reales o imaginarios. Por tanto la articulación de la rodilla está adaptada a esta actividad. Por lo que sabemos, una de las técnicas de caza más simples que existen es perseguir a un animal herido, corriendo tras él, hasta que desfallece.

La articulación de la rodilla no está adaptada a estar cuarenta horas a la semana llevando la contabilidad de una empresa sentados en una silla delante del ContaPlus y el Excel. No está adaptada a trabajar bipedestado detrás de la barra de un bar todo el día sirviendo cafés y cañas. Especialmente si esa es toda la actividad física que realizan (las pobres) y su musculatura está debilitada por el sedentarismo. Si correr puede parecer malo para la articulación de la rodilla a algunas personas, que duda cabe que hay muchas actividades mucho más nefastas.

Rodillas (+ o -) "diseñadas" para pasar mucho tiempo de pie sin moverse.
(me piden que aclare que no son rodillas salvo secundum quod, sino más bien los talones)
Las rodillas tienen fundamentalmente:

- Huesos
- Cartílagos.
- Ligamentos.
- Tendones.
- Nervios.
- Músculos.

Todo ello puede estropearse aisladamente o en combinación para provocar condromalancia, artritis, bursitis, artrosis, tendinitis, quistes, neuromas, rupturas de menisco, desgarro o rotura de ligamentos,... Las causas pueden ser varias, ligadas a la actividad física o, al contrario, en las que correr sea un factor de protección y prevención. 

Por tanto, es muy difícil decir qué hacer a nadie. Mucho menos recomendar un suplemento "que a mi cuñao le fue muy bien". Pero quizá hay algunos errores a evitar. Algunas pautas a seguir para aumentar la probabilidad de contar con unas rodillas sanas durante muchos años. Quizá, la primera norma, no hacer mucho caso a los vendedores de suplementaciones o a quienes, indirectamente, viven de la publicidad que pagan.

Aquí presentamos una rapsodia de ideas que, todas juntas o combinadas al gusto del consumidor, pueden servir para mejorar la salud rodillar.

Sobrepeso: 

A más peso, más tensión por centímetro cuadrado de rodilla y, por tanto, más requerimiento hacemos de ella. Si nuestro peso no es en un alto porcentaje grasa, sino que mantenemos esta dentro de los límites saludables conservando la musculatura que nos sostiene, mejor. Pinchad una aceituna en un palillo y agitadlo. Ahora lo mismo con una naranja. ¿Visto? Bien. Esa es la idea.

Sobreentrenamiento:

Hay un momento en que la carga de entrenamiento supera la capacidad de asimilación de nuestro organismo. A partir de este punto los ejercicios no aumentan la fuerza que tenemos, sino al contrario, nos debilitamos. Si en lugar de correr 50 o incluso 80 kilómetros semanales hacemos 150 sin estar muy preparados para ello (casi nadie lo está salvo personas que se pueden dedicar profesionalmente en exclusiva al deporte o que tienen una capacidad adquirida durante mucho, mucho tiempo), casi con seguridad nos lesionaremos. Desde cierto punto de vista somos como máquinas y sufrimos estrés mecánico, es decir, desgaste por repetir siempre el mismo movimiento.

Pero no somos máquinas:

O por lo menos somos máquinas con capacidad de autorregeneración. Por tanto el descanso y, en especial el sueño permiten que el desgaste se recupere y se deshaga. Durante la noche se produce casi todo el proceso de regeneración celular de los tejidos desgastados si dormimos las suficientes horas. Entre sueño y sueño, entre ciclo hormonal y ciclo hormonal, el "servicio de mantenimiento" recibe las comandas de reparaciones y se encarga de poner orden y limpiar después. Es más, incluso quizá tengamos un proceso de adaptación, de crecimiento y de fortalecimiento, de anabólisis que nos haga más fuertes gracias a someternos a ese proceso de desgaste (entrenamiento).

Estrés postural:

Sentados o de pié estamos dañando la articulación como un edificio muy pesado daña sus cimientos si estos son muy débiles proporcionalmente. Elegir actividades complementarias simétricas y de bajo impacto (yoga, pilates, natación, ciclismo) nos puede ayudar. Por el contrario los deportes "asimétricos" o de alto impacto, o en los que la rodilla se encuentra en posiciones forzadas (fútbol, tenis, salto, ski, padel...) son un mal complemento de una profesión sedentaria.

Profilaxis:

Un buen calentamiento antes de empezar a correr y estiramientos al acabar, usar un calzado que no desalinee la articulación de la rodilla si pisas, como es mi caso, bajando el arco mucho o trabajar la musculatura con técnica de carrera. En ocasiones, y haciendo una cuidadosa transición, usando calzado minimalista (en cualquier caso cuanta mejor técnica de carrera, menos problemas). Ejercicios de fuerza de tren inferior y propiocepción completan la prevención tradicional, pero también...

Trabajar otras zonas:

Unos buenos abdominales y lumbares y trabajar la fuerza en la planta del pie y en los tobillos van a hacer que tus rodillas sufran menos. El trabajo se repartirá y no se lo dejaremos todo a los hinojos (bonito palabro para referirse a lo que está sobre las canillas). Parece raro, pero es así. En resumen. Correr campo a través y por montaña fortalece otros grupos musculares y es un factor de protección para esas protuberancias que tenemos ahí abajo. ¡No! ¡Más abajo, caramba!

Amortiguación:

Tema delicado. La amortización ayuda a reducir el impacto de la zancada, cierto,  pero el exceso de amortiguación fuerza los tendones, que tienen que recorrer unos milímetros más cada paso. Una amortiguación excesívamente blanda es como un muelle blando en un coche. Hace todo su recorrido e impacta, lo que no ocurriría con uno más duro. Además, la técnica de carrera cambia cuanto más rápido y menos "blandito" se va. Los movimientos lentos y amortiguados tienden a "talonear" y a trasladar casi todo el impacto a la rodilla, mientras que los rápidos y más "minimalistas" obligan a correr de tarsos, empleando el antepié y distribuyendo el golpe entre tobillo, rodilla y cadera. así que amortiguación, si, pero con matices. Buscad vuestra amortiguación. Para cada uno puede ser diferente y lo que le va bien al "cuñao" te puede ir a ti mal (otro cuñao distinto, recordad que el de antes dejó de correr).

Si queréis saber lo que es "correr bien" fijaros en los masai cuando corren una prueba de "milqui". Si. Eso es buena técnica, no lo que hacemos la mayoría.

Gimnasio:

Para ponerse fuerte, pero no para correr en cinta. Mecánicamente eso es saltar sobre un suelo duro que se mueve hacia atrás. Personalmente prefiero hacer esos ejercicios de fortalecimiento en el parque que encerrado con aroma a chotuno, pero eso ya va en gustos. Para mi la cinta una vez al año para una prueba de esfuerzo y nada más.

Y eso es todo. A parte de desearos paciencia con los discos rallados que os bombardean sobre vuestras rodillas, os animo a practicar también la prudencia, que solo tenemos dos y con una no nos apañamos.



(*) La gente casi siempre cree de buena gana lo que quiere

jueves, 10 de marzo de 2016

Correndo pelo Campo (CpC): PT281+

O homem é um resumo ideal da natureza. 
Andou o infinito e lembra-se; 
andará o infinito e já o sonha.

Abílio Guerra Junqueiro

Cierto es que la segunda noche del UTMB Quique y yo, con más de ciento veinte kilómetros en las piernas por primera vez en nuestras vidas, mucho desnivel, muchas horas corriendo, mucho sueño, ¡mucho!, mucha agua empapándonos, muchas caídas en el barro de los Alpes franceses, italianos y suizos, con pequeñas alucinaciones por el agotamiento... jurábamos en Arameo. Jurábamos que aquello nunca más, que era una barbaridad, que era inhumano y que con una vez en la vida era más que suficiente. Una carrera de más de cuarenta horas: nunca más.

- Pero a Jorge no le decimos nada.¿eh?
- No, no, a Jorge ni una palabra. ¡Qué lo corra también!

Pero llegamos a Chamonix al día siguiente y, como ocurre en estos casos,... corrimos como gamos felicísimos por sus calles los últimos tres kilómetros como si los 165 anteriores solamente hubiesen sido un breve calentamiento. Como si no llevásemos 45 horas haciendo el bruto, como si no hubiésemos subido (y bajado) diez mil metros de desnivel positivo acumulado. Las piernas se movían con fuerza y alegría, las ampollas no molestaban.

Y a las dos semanas estábamos fantaseando con volver algún día.

Y a los dos meses lo recordábamos como una de las mejores experiencias de nuestras vidas.

Chamonix - Mont - Blanc
Y, claro, una forma de volver a la escena del crimen era correr, en equipo, la brutal Petite Trotte à Léon. Una carrera de 290 kilómetros técnicos y alpinos. Como un hermano mayor y ciclado de esteroides de la UTMB.

Una prueba difícil, por un terreno que no nos es nada familiar y, para más inri, que sale muy cara cuando empiezas a sumar al precio del dorsal al del equipamiento, el avión, el alojamiento, refugios, la comida... ...por no hablar del alto coste en churripuntos. Una auténtica sangría en ese sentido lo de decirle a tu pareja que te vas a internar con los amigotes una semana en los Alpes.

Y entonces apareció.

En el proceso de buscar carreras que sumasen los kilómetros que deseábamos, en las fechas que podríamos, una carrera portuguesa inspirada, ni más ni menos, que en la mítica Badwater. Una carrera cerca, que en caso de acabarla nos llevaría la mitad de tiempo, a un coste mucho menor en euros y churripuntos y que, aparte de la distancia a recorrer, transcurría por un tipo de terreno que nos es familiar, por el que empezar a sumar kilómetros no nos darían miedo... salvo por la distancia, 281 kilómetros.

Después de la experiencia de la Azores Trail Run y del Ultra Trail Serra de Sao Mamede, yo soy un fan completo, incondicional y entregado de las carreras organizadas (¡qué bien organizadas!) en nuestro país hermano gemelo. Casi tanto como de la Super Bock y los guisos con bacalhau. En el caso de Miguel Ángel no cabe duda que se siente muy atraído por lo portugués, y si no que se lo pregunten a su contraria, a la que fue a buscar a aquellas tierras. Quique, que tenía serias dudas sobre la viabilidad del proyecto PTL, respiró relajado ante la nueva idea y hasta Jorge dejó abierta la posibilidad de correr con nosotros desde Belmonte hasta Poença a Nova si un eventual cambio de trabajo y oficio se lo permitiere. Ramón se lo está pensando aún, que no le gusta tomar decisiones estúpidas precipitadamente, como a nosotros, sino tomándose su tiempo para ello, así que completa la expedición el muy bregado en batallas similares Javier, del Comando Guadarrama. Un corredor rápido y con chispa capaz de poner la reductora y avanzar despacito y constante cientos de kilómetros. Una gran pandilla en definitiva.

281 kilómetros con probabilidad de temperaturas por encima de 40º
Track no oficial
Dos diferencias fundamentales hay, en lo que al correr se refiere, con la prueba de los Alpes. Una, en principio favorable, es el desnivel. Es una carrera con sendas y pistas por las que soltar piernas y correr, sin los desniveles brutales de la PTL. El otro aspecto, como es lógico, es el tiempo que dan para realizar el recorrido. Si en la petit trotte se dispone de ciento cincuenta y dos horas, casi una semana entera para recorrer ocho kilómetros más que en la carrera lusa (hay que tener en cuenta que suma casi veintiseis kilómetros de desnivel positivo acumulado, tres veces el Everest desde el nivel del mar), en la PT281+ hay que correr. No llegan a tres días las 66 horas que la organización proporciona para cubrir la distancia y "apenas" menos de un Everest de desnivel que salvar. Hay que correr y correr. Correr día y noche. Si, andar, sentarse un rato, comer, ¿echar una cabezada?, pero, sobre todo, hay que correr para llegar. Casi todo lo que correría a lo largo de un mes de entrenamientos, uno bueno, en tan solo dos días y dieciocho horas. Las primeras veinticuatro habrá que avanzar, quizá, ciento cincuenta kilómetros para garantizarse dormir un poco en algún momento. El segundo día, quizá noventa, aunque sería mejor que fuesen cien y, después... ¿quién puede pensar en el tercer día corriendo?

Me da a mi que ese ventrículo izquierdo bombea raro. O eso o me he liado con el ECG y el perfil de la PT281+


Algunos datos que os pueden ser de interés sobre la prueba:

Transcurre muy cerca de la frontera con la provincia de Cáceres, por la Beira Baixa, en pleno agosto y se pueden esperar temperaturas por encima de los 40º. Como en la Badwater los años "frequitos", aunque sin corrientes cálidas de convección y mínimas tan brutalmente cálidas como en la carrera que se realiza en el Death Valley. Aquí los pájaros no caen muertos al suelo y se cocinan allí mismo en el asfalto a 80º cuando les fulmina de improviso un chorro de aire recalentado en pleno vuelo. No estamos hablando de un lugar inhabitable, de llanuras de sal sin vida, sino de algo bastante parecido a la estepa manchega que conocemos bien. Calor va a hacer, pero el año pasado crucé muchos días el asfalto de Madrid de punta a punta al mediodía durante el infernal mes de julio que padecimos y sé que podemos con ello.

La organización de la prueba nos proporcionará el track del recorrido que deberemos seguir, en autosuficiencia, entre las bases de apoyo, situadas a una distancia media de treinta y cinco kilómetros. No está permitida la asistencia, ni ser acompañados, ni dormir fuera de esas bases. Las únicas indicaciones que están aseguradas por la organización son las del GPS que forma parte del material obligatorio. Una bolsa de vida nos irá siguiendo, como en el Spartathlon, de parada en parada para poder utilizar aquellos objetos que consideremos necesarios durante las 66 horas, límite máximo para entrar en meta.

Por tanto toca trocar el Bon Courage! por el Força! y lo hacemos con mucha ilusión. Es un objetivo tremendo para nosotros. En el límite de nuestras capacidades y estamos preparándonos lo mejor que sabemos para ello sin abandonar la capacidad para una sana locura de embarcarnos en aventuras que los personajes de las tierras de Don Quijote parece que tienen.


"Nos darán sus frutos las encinas, asiento los troncos de los alcornoques, sombra los sauces, olor las rosas, luz la luna y las estrellas, alegría el llanto, el amor conceptos,[...]"
Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

lunes, 7 de marzo de 2016

Hombres de acero (Steel men)


"Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo."
(Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, moveré a los de los infiernos)
Virgilio. Eneida, VII, 312.
Poco sabemos, si somos sinceros, sobre nuestros antepasados antes de que se inventase la escritura, en ese periodo de tiempo sin historia que llamamos Prehistoria y que va desde nuestros remotos parientes no humanos, en un borroso inicio imposible de establecer si es verdad que natura non facit saltum (1), hasta que a algunos de nuestros ancestros les dio por arañar muescas en piedra o barro para codificar las palabras que empleaban para comunicarse y que quedasen fijadas de maneras que después pudiesen volver a ser leídas a partir de ese código. Es decir, hasta que aparece la escritura y se inaugura la Historia Antigua. La Prehistoria abarca tanto tiempo y tan distinto, en tantos lugares y de manera asincrónica, que cualquier imagen que tengamos de ella como una unidad debe ser borrada, desaprendida de nuestro entendimiento si queremos imaginar como pudo ser cada una de sus muchísimas etapas.

El registro fósil, por ejemplo, nos dice que casi todos los Homo neanderthalensis que hemos encontrado llevaron existencias duras. Vemos costillas rotas, fracturas soldadas, heridas cicatrizadas y articulaciones desgastadas por el uso. Mucho más no podemos decir. Podemos imaginar, eso si, pero sabiendo que estamos empleando la imaginación, no la ciencia, para establecer plausibilidades. No caigamos en el error de trasladar después nuestras elucubraciones a una filosofía paleo, por muy atractiva que sea.

Imaginamos que la presión ambiental era tremenda, por lo menos en algunos periodos de tiempo. Escasez de alimentos, tecnología muy limitada, enfermedades, inviernos largos, manadas de predadores hambrientos, escaramuzas militares con otros grupos de saqueadores que luchaban por los mismos recursos para su supervivencia,... imaginamos que solamente era viable la existencia llegando al máximo desarrollo de las posibilidades físicas del cuerpo humano. Vivir debía ser estar en un centro de alto rendimiento cada día. Bueno, pero con muchos días sin comedor, o con un puñado de cucarachas, liquen o algo de carroña para hacer que las tripas dejasen de rugir. Lo de cazar mamuts y comérselos como en las fiestas de la aldea gala de Asterix queda guay en el cine, pero no debía ser el día a día.

Partida de caza en busca de diplodocus y otros dinosaurios en el imaginario colectivo.
Raquel Welch en 1966 protagonizaba "Hace un millón de años"
La fuerza era (en muchas de estas distintas épocas) un valor absoluto. Ser fuerte en muchos de estos periodos ahistóricos, más fuerte que el resto, debía ser como tener dos carreras, cuatro idiomas, un MBA en el MIT y papis ricos. O directamente como la Fuerza en el universo de Star Wars.

Ser listo también debía ser útil, imagino. Salvo que te reventase la cabeza con una piedra el fuerte. Aunque de todas maneras siempre ha habido quien, no pudiendo ser una u otra cosa se ha conformado con llegar a "listillo". Es decir, aprovecharse de la fuerza y la inteligencia ajena y de la buena voluntad de muchos para vivir mejor. Sin duda tan pronto como alguno pudo se apoderó de la fuerza de trabajo del vecino o trató de elaborar algún fraude que le permitiese existir sin tantos esfuerzos. Debió ser así a no ser que la naturaleza humana haya cambiado radicalmente y hagamos bueno el mito del noble sauvage de Rousseau (y de algunos idealizadores de "lo Natural" contemporaneos, sea lo que pueda ser eso, dicho sea de paso).

Algunos hechos históricos nos hacen pensar que en tiempos más recientes también había hombres de acero, como el elitista cuerpo de hemeródromos, encargados de hacer de mensajeros en las guerras griegas, compuesto de los más duros campeones de las "carreras de hoplitas" donde los soldados competían en carreras de larga distancia cargados con toda la equipación militar (casco, coraza, escudo, lanza y espada). Hombres de acero en la edad de bronce. La leyenda de Filípides en Maratón seguramente se basa en una hazaña aún mayor en la que un hemeródromo recorrió unos 220 kilómetros por terreno escabroso en dos días. Algo que hoy se homenajea en una de las carreras más peculiares del mundo, el Spartathlon, donde el extraordinario Yanis Kouros en el siglo XX llegó a correr sus 245 kilómetros en veinte horas y veinticinco minutos. Porque, hoy en día, también hay hombres de acero.

Un inciso. Si hubo en esos tiempos mujeres de acero las estructuras sociales patriarcales han eliminado todo rastro de su memoria. No me cabe duda de que el potencial, entonces como ahora, estaba presente y que las leyendas como la de las amazonas se referían a sociedades donde la mujer tenía un papel muy diferente, pero nada podemos decir de lo que no sabemos porque ha sido borrado. Como con la prehistoria, el peligro de pasar de lo verosímil a lo dogmático esta presente.

Aquí unos payos griegos en gesto inconfundible
Tenemos documentados hombres de acero contemporáneos. Personas que han sometido a escrutinio público sus hazañas probadas de forma fehaciente. Por supuesto también hay casos de engaño, gente que pretende hacer negocio simplemente afirmando que ha hecho lo que no demuestra, pero no merece la pena perder el tiempo demostrando que no han hecho lo que dicen que han hecho. Quien quiera probar que ha hecho algo, que presente pruebas, y si no, que se lo cuente a sus amigos y asuma para el resto el escepticismo, la sospecha de un fraude, que se trata de un simple teatrillo para obtener dinero. Mucho más interesante es centrarse en las verdaderas hazañas, en aquellas personas que han llegado hasta el límite de lo humano.

El cuerpo humano es increíble. En caso de necesidad, o con la preparación física suficiente, es capaz de hacer cosas que desde nuestra vida sedentaria nos parecen imposibles. Eso no quiere decir que todo sea posible, claro. No se puede correr 100 metros en dos segundos, ni 80 kilómetros diarios durante un mes con una mochila de 50 Kg. a la espalda, por ejemplo, ni volar agitando los brazos. No confundamos lo increíble con lo imposible. Nuestra incredulidad no afecta a la posibilidad de que se pueda subir y bajar del Monte Cervino en menos de dos horas, ir de Atenas a Esparta corriendo en menos de un día o nadar más de 500 kilómetros seguidos sin parar. Todo eso se ha hecho y está documentado. Es posible aunque en los límites de lo humanamente posible.

Les presento a Martin Streel. Recordman absoluto de larga distancia
a nado. Aunque parezca que sus proezas las realiza sentado a una mesa bien surtida
en 2001, con 55 años, recorrió más de 500 Km. sin parar por el río Danubio.

La ventana metabólica debió tener el tamaño de un pequeño agujero negro.
Desde aquí nuestra rendida admiración. Postrámonos de hinojos.

(1) "La naturaleza no da saltos"



jueves, 3 de marzo de 2016

Pidiendo disculpas

Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo, los odian. 
Lucio Anneo Séneca

El reencuentro con los amigos del instituto años después es un momento especial. Relajados alrededor de la cerveza. Circulan como si no pasase el tiempo las tapas grasientas de panceta y chorizo distribuidas por la misma mesa que compartíamos, antaño, mientras nos asomábamos al mundo desde la adolescencia y formábamos nuestra personalidad. Entre la nostalgia de la juventud dejada atrás y la pena por la subyugación a las rutinas de los adultos entramos en ese estado de melancolía que alguien definía como "el placer de estar triste".

En esas ocasiones nos dedicamos a recordar, con la impresión de que ocurrieron casi ayer, acontecimientos diarios, ordinarios o extraordinarios que forjaban la parte de nuestro carácter que aún estaba por cocinar. Mitificándolos y elevándolos a nivel de leyenda con el poder de la narración de una historia compartida y mal recordada por un grupo. Como cualquier otra leyenda que en el mundo haya surgido alguna vez. Cada cual recuerda los acontecimientos a su manera y al narrarlos alrededor de la hoguera, de la chimenea, de la mesa de la taberna, se van fijando en un recuerdo colectivo sin imprecisiones, un canon casi siempre levemente inventado. Las historias, además, siempre crecen, nunca se hacen menos épicas o más aburridas a medida que son contadas una y otra vez.

Nos reconocemos porque somos los mismos, pero no, no nos reconocemos, porque ahora somos otras personas. Igual que la paradoja de Heráclito, que no permite a un hombre bañarse dos veces en el mismo río, porque ni el hombre, ni el río, son lo mismo la segunda vez, pero tozudamente como en Parménides, si algo es lo que es, no puede dejar de serlo. El cambio es mera apariencia.

El niño ya se encuentra mejor,
se le ha pasado el pixelamiento completamente.
Gracias por preguntar
Además, ¿Quién ha dicho que el segundo baño heraclíteo sea peor que el primero?

Y surgen las preguntas sobre la vida. Dónde ha ido aquella luenga y densa melena, de dónde han venido esos kilos que se aferran a la cintura y las nalgas como un parásito alienígena, ¡Coño! si tú estás más delgado...

- Es que he empezado a correr.

Y es que muchos han empezado a correr, y algunos no han parado de hacerlo una vez que se han puesto a ello. Porque han descubierto algo que es divertido y gratificante en si mismo más allá de los beneficios para la salud cardiovascular que supone, de la calidad de vida que proporciona la agilidad ganada y de la supuesta mejora del aspecto según el canon estético que condena a las personas gordas a sentirse marginadas y otorga, al parecer, el derecho a algunos gilipollas como uno que me encontré el otro día en la Media Maratón de la Latina, a soltar alguna gracieta irrespetuosa a quien tiene algún kilo de más.

Volvamos al tema, que de la idiocia humana ya hablamos a menudo en este blog...

Y año a año se repite el ritual del encuentro y, a cada año, son más los que agarran la bicicleta, se apuntan al gimnasio, salen a correr por el asfalto o por el monte u (Odín les maldiga) juegan al padel ese. El cambio que experimenta nuestra sociedad se va extendiendo como una mancha de aceite y la gente empieza a valorar una existencia activa como un factor de calidad de vida y de felicidad. Además es divertido. Además te ves más guapo,.. y tu pareja también.

Y también te encuentras la resistencia al cambio en los demás (y en ti mismo). Cambiar es desaparecer un poco. Es un recuerdo de nuestra mortalidad. Todo cambio, incluso cuando es a mejor, implica un memento mori y se encuentra con la tozudez de quien se resiste a que las cosas no sean inmutables. Algo bastante chocante y que te obliga a justificarte, a decir (como Parménides) que nada ha cambiado en el fondo:

-Mira, ves, no te preocupes. Sigo bebiendo cervezas.

Me preguntaba hace poco, y no me atrevo a decir lo que se me pasa por la cabeza, sobre el por qué hay la necesidad de incorporar explicitamente al nombre de tantos grupos la idea del consumo de alcohol: Drinking runners, Beer runners, "Cañas y barro" (estos somos nosotros)...

Entreno inaugural de "Cañas y barro". Por ahora haciendo honor
a su nombre y, por lo que se ve, mucho bien a los cultivos de secano
Hay mil facetas de la vida cotidiana e innumerables alimentos y bebidas consumidos por nuestra sociedad, pero el valor simbólico de incorporar la ostentación del consumo de alcohol a un equipo/club/pandilla deportivo/a tiene algún significado. La conjunción de ambos es, creo entender, una petición de disculpas.

Pero, ahí está la pregunta tramposa de hoy. ¿Por qué pedimos disculpas?

No me refiero a la necesidad psicológica de del acto de disculparse, que queda para otro día, sino del objeto del acto de habla. Si nos disculpamos por la cerveza o por correr.

¿Qué decimos? "No te preocupes porque corra, que también tengo malos hábitos" o "No pasa nada por tomar cerveza, lo compenso haciendo ejercicio".

Yo, si soy sincero conmigo mismo, creo que en general se trata de la menos halagadora de las alternativas. La gente pide disculpas por correr y llega hasta el punto de alardear de todo lo que hace, legítimamente y por gusto, que conste, en contra de los beneficios para la salud que le aporta una vida activa.

Porque en el fondo, la imagen (social) de quien no se cuida es también atractiva, y una forma de aunar al atractivo (psicológico) de un cuerpo en forma con el atractivo social, es ser un bebedor-corredor, un tío enrollado que lo mismo se tomas unas cervezas en el bar que se casca cien kilómetros corriendo campo a través. Y, en la medida en la física, el soma, el ámbito de lo corporal lo permita, lo hacemos realidad (salvo porque, hasta cierto límite, ambos caminos son irreconciliables).


Si hubiera algo de verdad en ello, que no lo sé y me temo ser bombardeado por innumerables "estudios científicos" financiados por la industria del alcochol cantando las bondades del burbujeante néctar, si hubiese un ápice de verosimilitud en lo que barrunto, creo que seguiría haciendo lo mismo. Bebiendo cerveza y corriendo. Porque en el fondo es el hedonismo, el placer de ambas actividades lo que me lleva a ellas.
Tam pro papa quam pro rege
Bibunt omnes sine lege
(Tanto el Papa como el rey
beben todos sin ley)
Cantus Buranus. Anónimo
 

lunes, 22 de febrero de 2016

De pezón blando

Entre los brazos de los hombres está el llamado pecho y el de los demás animales entre las patas delanteras; en los hombres éste es razonablemente ancho (los brazos, al salir del costado, no impiden que éste ocupe un ancho espacio), en los cuadrúpedos, sin embargo, como los miembros se extienden hacia delante cuando caminan y cambian de posición, esta parte es estrecha. Por eso, los animales cuadrúpedos carecen de mamas en este lugar. Por el contrario, en los hombres, como el espacio es ancho y la región del corazón debe estar protegida, como ese lugar es carnoso, se sitúan las mamas, que en los machos son como la carne por la causa mencionada, mientras que en las hembras la naturaleza las ha empleado para otra función que aseguramos que realiza frecuentemente: guardar allí el alimento para los recién nacidos. 
Aristóteles De Partibus Animalium (Περὶ ζῴων μορίων), Libro IV, Cap. 10

Desde que empecé a correr comprendí que yo necesitaba algún tipo de profilaxis para evitar la erosión de esa parte de mi anatomía que no tiene una clara función en mi sexo aparte de producir, dependiendo del momento, gustirrinín o un dolor lacerante de mano de las abundantes terminaciones nerviosas que allí hay. Porque los pezones tienen eso, que están abigarrados de neuronas encargadas (no se sabe muy bien en el caso de los hombres para qué) de transmitir sensaciones a menudo dolorosas.

Los más veteranos del lugar, curtidos de décadas de correr con camisetas de algodón y acabar muchos entrenamientos temiendo más a los escozores de la ducha que a una "paralela" de Hacienda, me aconsejaban emplear camisetas de tejidos muy suaves, coolmax y similares, con un tacto parecido al de la seda. Porque si un pezón erosionado y sangrante duele un poco, cuando le entra el jabón en la ducha la sensación que te atraviesa de parte a parte te trae a la memoria las escenas más truculentas de El crimen de Cuenca o de Un hombre llamado Caballo.

Escena de la película El crimen de Cuenca en la que dos
voluntariosos funcionarios realizan una manicura al
antiguo estilo del benemérito cuerpo armado de la guardia civil a
un paisano que pasaba por allí.
Y sin embargo eso de las camisetas finas, no sirve para todo el mundo.

En mi caso la diferencia entre usar una camiseta con un tejido más áspero u otro de tacto más suave viene a ser la de utilizar una lija de grano grueso o de las de grano fino. Con las del "00" se tarda un poco más, pero, aparte de un "mejor acabado", terminan de la misma manera, desbastando la madera en un caso y, en el otro, eliminando por estrés mecánico, primero la epidermis, después los tejidos más profundos y sensibles hasta llegar a los vasos sanguíneos, los capilares, también abundantes, que alimentan los nervios abundantes de los dos pezoncillos.

Escena de la película Un hombre llamado Caballo.
Los primeros mamíferos, los ornitorrínquidos, afortunados ellos, no tenían ni tienen pezones ni glándulas mamarias. Es a través de glándulas sudoríparas especializadas en la zona del pecho que exudan el blanco alimento para sus crías. Cuando les salen las crías de los huevos (entiéndase con ese "salir de los huevos" que son animales ovíparos, no, por el contrario, a que se comporten de manera especialmente insolente e impertinente en lo que se refiere a la paternidad), chupan y succionan del pecho, que no de las tetas, de sus ornitorrínquidas madres hasta saciar su hambre.

Un par de pequeños y mamones ornitorrincos con su madre
Otros cohabitantes del planeta de nuestra clase Mammalia, aun siendo vivíparos como nosotros, tienen una bolsa donde terminan de "cocer el pastel" de la vida y en cuyo interior, aparte de varios marsupiales en distinto estado de desarrollo, está la fuente que suministra, como un grifo de cerveza a una cuadrilla de "corredores por el campo", CxC, el líquido manjar a sus crías. Una protección natural que muchos desearíamos dada la frontal exposición de nuestras mamellas.

Los pezones masculinos o "tetillas", aunque en algún caso el diminutivo puede llevar a engaño, no tienen una función en la nutrición de las crías de la especie. En esto estamos todo el mundo de acuerdo con Aristóteles. Aunque tengan cuidado todos aquellos que, por el motivo que sea, sigan el camino de la suplementación con substancias dopantes para la práctica deportiva. En estos casos no es infrecuente que se produzcan episodios de galactorrea y que al fornido varón culturista, al acerado macho ciclista, al rudo velocista ciclado, "se le suba la leche" como a un ama de cría y en el momento más inoportuno tenga que cambiarse de camiseta (o invitar a una ronda). Si no se tiene vocación de nodriza y, además, no se quiere acabar con el hígado y el páncreas como picadillo para chistorra, es mejor evitar este tipo de suplementaciones, aunque permitan adelantar un par de puestos en la clasificación de la carrera de Villaojete de Arriba y presumir luego en las redes sociales y hasta sacar pecho (de vuelta al tema) en el bar.

Los pezones vestigiales de los varones se forman en el feto antes de que se produzca la diferenciación sexual. Antes de que la testosterona entre en juego (sin testosterona en el proceso de desarrollo embrionario, todos los fetos se acaban convirtiendo en hembras) y añada otros elementos protuberantes a la anatomía, que si bien también pueden provocar el dolor de Príapo, compensan al varón con más alegrías que penas habitualmente.

Con un tiro en el pecho de un francotirador en el Mapoma 2007
Después de probar distintos tipos de tiritas convencionales, especiales para nadadores, esparadrapos, piel artificial, compeeds y vendajes quirúrgicos, finalmente acabé, como otros, encontrando un tipo de "tejido sin tejer", que es lo que pone en el paquete (con perdón), ya se que es una imposibilidad lógica, superadherente y fácil de retirar después. El artificio industrial aguanta seco y mojado durante horas... salvo cuando el jardín capilar alcanza proporciones selváticas y tiene uno que pelarse para no parecer un ewok (de lo que hace poco mi amigo Quique me acusaba).

Lo que no quita para que, de vez en cuando, se le olvide a uno ponérselo o por cualquier circunstancia caiga alguno de los protectores, como caen las flores de los cerezos agitadas por los vientos de marzo. En esos casos, toca sufrir el lacerante dolor que nos recuerda nuestra condición de mamíferos con el único consuelo y alegría de que los primates, al menos, tenemos un solo juego, una sola pareja de ellos, al contrario que la mayoría de los mamíferos placentarios que distribuyen varias filas entre pecho y vientre.


No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65)

jueves, 21 de enero de 2016

Reyes de la montaña

¡Oiga! ¡Que a una mujer le dé por repartir espadas mojadas no es base para un sistema de gobierno!¡El supremo poder ejecutivo deriva de la voluntad de las masas, no de una absurda ceremonia acuática! No pretenderá ostentar el supremo poder ejecutivo porque una furcia natatoria le tiró una espada… Lo mismo podía ir yo por ahí diciendo que soy Emperador porque una tia me lanzó una cimitarra… ¡Me llevarían al manicomio!
Los caballeros de la mesa cuadrada (1977) Terry Gilliam
Este año parecía que el periodo navideño había pasado sin que me sirviese de inspiración literaria pero, mira tú por dónde, aunque un poco tarde, ha acabado por salir una trilogía:

Aquí y aquí y, claro, aquí.

Hemos pasado los primeros días de enero sobrecogidos por el horror, con el corazón en un puño por aterradores señales de un apocalipsis que se cierne sobre Occidente. Reinas magas, reyes magos vestidos como si acabasen de salir de las rebajas de Desigual, el vestido de la Pedroche, un bebé en el parlamento, una señal del fin del mundo cada día que pasa. Todo cosas que merecen ríos de tinta y debates interminables que no dejan tiempo para hablar de otros temas: formación de un gobierno "imposible", juicios por las tarjetas black al exministro de economía Rato, otro al marido de la hija del anterior jefe del estado, las muertes del Madrid Arena... minucias... minucias simultaneas y coincidentes con una campaña sin precedentes de apocalípticas preocupaciones por las condiciones bajo las que hacer creíble a los niños la existencia de SS.MM de Oriente. Menos mal que no soy conspiranoico. Si no pensaría que "nos la quieren meter doblada".

Estos día ha habido muchos reyes en los medios de comunicación de masas. No precisamente los últimos dos borbones y su posible (¿probable?) conexión con los negocios del antiguo Duque de Palma, sino esos que reparten caramelos a los niños, los que llevan barbas postizas, la cara pintada de betún y anacrónicos ropajes para representar los presuntos magos que fueron a adorar al personaje (quizá ficticio también) protagonista de los Evangelios.

Aquí reyes magos con vestidos "de verdad"
Aquí reyes magos con vestidos "de mentira"
Sobre reyes destronados, me he encontrado que recorría un informe las redes, en el habitual y atractivo tono alarmista que facilita su propagación, sobre una generación de reyes de la montaña, la élite de ultratrail, que han sido diezmados una plaga de sobreentrenamiento como los dinosaurios se extinguieron en su momento. De forma abrupta y rápida.

Vivimos tiempos de noticias apocalípticas. Para todo y cada vez más el titular tiene que ser radical. Tiene que parecer imprescindible de leer. Algo que cambie y remueva tu percepción del mundo. Un "nunca creerías esto". Esto de las noticias diarias, en lo político y en lo científico, hablando de las fuerzas políticas emergentes o del alimento mágico de moda parece una escalada inacabable para captar la atención de los lectores potenciales, para atraer el tráfico web. He aquí la noticia:

http://www.outsideonline.com/1986361/running-empty


¿La Estrella de Belén o el Apocalipsis?
A lo mejor soy un cínico, lo reconozco, pero leyendo el artículo, no encuentro ninguna evidencia aparte del típico discurso relacionando el sistema inmune y la "inflamación" tratada de forma misteriosa y genérica, un fetiche muy usado en cierto tipo de discursos pseudocientíficos cuando se quiere meter miedo al personal. Los alimentos prohibidos, de hecho, suelen ser acusados de ser "inflamatorios" y los superalimentos mágicos que lo curan todo suelen tener un efecto "anti-inflamatorio". Ambos efectos, claro, normalmente indemostrables en laboratorio.

El artículo (no investigación) se centra en el caso de Mike Wolfe, que tras hacer la mitad de la Transvulcania siguiendo la cabeza de carrera al ritmo de Kilian Jornet, se descuelga, "peta" y "terminó en décimo tercera posición confundido y defraudado por su rendimiento"...

Otro quizá hubiera pensado "hostias, darling, va a resultar que no soy Kilian Jornet", pero nuestro amigo atribuye el aparentemente poco meritorio y desastroso resultado (la posición trece en una de las carreras más importantes del mundo es muy deshonrosa, yo lo consideraría una catástrofe) a un síndrome de sobreentrenamiento que ha hecho que "En los últimos siete años han visto el ascenso y caída de al menos una docena de competidores de élite". Para llegar a esta conclusión, sin aportar estadísticas, se citan varios casos particulares que también podrían interpretarse como "rápido relevo generacional", "jóvenes promesas que no han cuajado" y "glorias venidas a menos".

En cualquier caso una falta de respeto hacia otros deportistas que se esfuerzan, no llegan a tanto y no lo atribuyen a un misterioso síndrome.

Porque, damas y caballeros, lo que aquí me parece que anda suelto entre estos reyes y reinas del trail es otro síndrome. Ese que hace que la corredora que va cuarta y ve que no alcanza el podio se retire con unas "molestias" que no le impiden doblar entrenamiento al día siguiente. Eso que hace que quien tiene un rendimiento mediocre con respecto a la élite proyecte sus limitaciones con los "paquetes" y los "finishers" a los que logra ganar y pida en las redes que se limite la participación de "mantas" en estas pruebas para ponerse por encima de ellos.

Es el síndrome de la falta de respeto por los que corren más que ellos y por los que corren menos. Ellos serían Kilian si no fuese "por lo suyo" y es un fracaso entrar a mitad de carrera (imagínate tú, panzón, que solamente logras acabar el recorrido en el tiempo máximo fijado por la organización).

Pero, a lo mejor, es que soy un malpensado.
Os pido disculpas por ello.



lunes, 4 de enero de 2016

Annus MMDCCLXIX ab Vrbe condita

Una vez compré a mis hijos para Navidad un set de pilas con una nota que decía: juguetes no incluidos...
Como cada vez que se acerca el solsticio de Invierno y el final del décimo mes, aunque algunos han estado masticando turrón desde los idus de noveno,... nos hemos lanzado a repetir nuestros rituales saturnales como si, esta vez, fuesen a dar un resultado muy diferente al de ocasiones anteriores. El resultado habitual, en el lado negativo, es sobrepeso, embriaguez, culpa y arrepentimiento... aunque tienen de bueno que sirven de excusa al reencuentro de amigos, familia, conocidos y (o) personas queridas.

A partir del solsticio, los días se alargan. La noche retrocede. Se empieza arbitrariamente un nuevo calendario de doce meses con la esperanza de un nuevo comienzo. Se mira sobre las nieves hacia la aparentemente cercana primavera en la que el mundo renacerá una vez más... aunque aún quedan muchos charcos por hollar.

Aún queda el ritual del día de reyes. Ese día casi indistinguible de cualquier otro salvo por la ingesta del roscón hipercalórico y porque a la infancia se la soborna otro día más con regalos y papeletas para el sorteo de una diabetes mellitus.

Según literatura no oficial tres magos se presentaron ante el
mítico Jeshua ben Joseph en la provincia romana de Judea,
cuyas aventuras y desventuras se relatan oficialmente en otra parte.

Entiendo lo de la Navidad y lo de la magia, quien parece que no lo entiende es quien me intenta convencer de ello bombardeando con sus mensajes desde el televisor.

Tiene sentido, perfectamente, que si alguien nunca toma dulces, un día al año se salte las reglas y se deguste un delicioso postre de Navidad. Que se coma cordero y se beba alcohol. No es que sea sano, no lo es, sino que que es un rito, una forma de compartir una fiesta, un exceso muy ocasional con otras personas. Tiene sentido cabal que un niño o niña experimente la magia de pedir una cosa y que esa cosa aparezca un día en su casa cuando se levante. Tiene más sentido quizá, eso si, para los niños de otros tiempos que no tenían casi juguetes, muchas veces ni ropa decente, ni calzado. En esos casos pedir, por ejemplo, un balón y que, la mañana del día seis de enero apareciese uno de reglamento al levantarse, además una mañana sin colegio, provocaba que se sintiese que había acontecido un suceso maravilloso y extraordinario, algo totalmente alejado de la experiencia cotidiana. Algo que iba a traer muchas horas de juegos con mucha gente.

Eso es la magia de la Navidad.

No tiene sentido, claro, atiborrar a juguetes, videojuegos y dinero para su autogestión por ellos mismos todo el año y que la carta a los reyes y Papá Noel (a ambos, claro, pobres criaturitas, no van a estar todas las vacaciones sin sus juguetes... y no van a quedarse sin reyes, con lo "ejpañoles" y casposillos que son los reyes magos (y los otros que salen por la tele pidiendo austeridad desde un palacio)... que las cartas sean un ejercicio de infinita avaricia, de pedir, de exigir todo a cambio de nada, que la criatura haga una larga lista de caprichos que serán satisfechos por todos los parientes a su alrededor, tíos, abuelos, etc., sobre todo en un marco en el que están acostumbrados a tener más juegos y juguetes de los que son capaces de utilizar. No hay ahí nada mágico, nada extraordinario, nada que se salga de su experiencia cotidiana.

De eso trata la magia, de alejarse de lo establecido, de romper con el esquema de lo esperado por los demás y, por extensión (de los demás), de uno mismo. Aún quedan muchos entrenamientos a oscuras, madrugones, aguantar chaparrones fríos y vientos helados que se meten en los huesos. Aún queda trabajo y rutina por hacer. Aún queda repetir el ritual para que, poco a poco, lleguemos a las sorpresas de las que nos vamos a hacer merecedores.

Pero hay que hacer magia este año. Hay que conseguir lo imposible. 2769 va a ser un año más para el mundo, como los 2769 de nuestra Era Romana o los incontables que hubo antes de la mítica fundación de la ciudad eterna si, pero cada uno puede hacer con su año lo que quiera. Tu 2769 puede ser un año especial, un año de cambio, un periodo que decidas rebelarte contra lo que te está reservado si no decides ir más allá de tus límites, si decides quedarte acobardado donde estás. Si no quieres aprender nada nuevo.


¡Nacer para perder, vivir para ganar!
Lemmy Kilmister













viernes, 11 de diciembre de 2015

Desatascando las cañerías

«Cuando mires al lado oscuro, cuidado debes tener...
ya que el lado oscuro te mira también.»
Maestro Yoda
Aprovechando las reflexiones filosóficas entorno al problema del mal que hemos ido teniendo en este blog entre Sócrates, Kant, Ender el Xenocida, Hannah Arendt, el Maestro Yoda, Nietzsche y el emperador Palpatine. Quizá incluso aprovechando el tirón publicitario, el gigantesco aparato de marketing que se mueve entorno al próximo estreno de la saga de Star Wars... pero, sobre todo, aprovechando (lo poco que se puede aprovechar de ello) mi exposición a los efectos de la miseria humana, retomamos nuestras reflexiones filosóficas ambientadas en el mundo del correr fuera del asfalto.

Solo has empezado a descubrir tu poder. Únete a mí, y yo completaré tu entrenamiento.
Únete a mi y juntos correremos la Badwater.
Ven conmigo. Es el único camino.
El título de esta entrada puede tener connotaciones levemente obscenas para las mentes sucias (como la mía). Dada la naturaleza bizarra del autor de este blog y el tipo de público que podría atraer... me veo obligado a puntualizar que con esta escogida metáfora hablamos de: uno, volver a correr después de un pequeño parón y, dos, volver a escribir después de un tiempo sin publicar nada en este vuestro espacio. No se ha tratado esto último, por cierto, de la típica sequía del escritor provocada por el síndrome de la página en blanco sino, más bien, que ha estado uno bastante ocupado siguiendo el principio estoico de "primero vivir, después hacer filosofía" (primum vivere, secundum filosofare).

Sobre el parón deportivo, aparte de una semana acatarrado, lo cierto es que últimamente he entrenado (no mucho) y he competido, pero en pruebas de orientación. No hablaré más sobre ello, porque hay cierto tácito acuerdo de no atraer hacia ellas a manadas de runners que quieran chusmear en un nuevo espacio, como hay quien tiene la impresión que viene sucediendo el mundo del trail (no comparto esa opinión). Ni tan siquiera diré que es muy divertido (me lo callaré para mis adentros).

Courir à travers Champs (CtC) Equipo de orientación.
Se acercan las fechas elegidas para el estreno cinematográfico de la continuación de la saga que narra las elecciones a emperador del Imperio Galactico y todo nos habla de ello (yo, incluso, me he hecho un pequeño lío) Vader Rajoy busca la reelección. Pensemos en ello.

Para Hannah Arendt no existían pensamientos peligrosos. Lo que es peligroso es, en si mismo, pensar. La gente que piensa es peligrosa para... quienes se benefician de que la gente no piense o, más bien, que usen su inteligencia para pensar en banalidades. No hay más que ver como se reconduce constantemente el debate de la campaña electoral hacia temas que no son, ni de lejos, los temas que podrían ser problemáticos si se dedicasen a pensar en ellos quienes han sido convocados a votar. No hay más que ver como se ponen los cimientos para construir el aparato de la xenofobia, esa que acaba de triunfar en buena medida en las elecciones de nuestros vecinos franceses. Los programas basura de la televisión anteceden la basura de los programas electorales de los partidos: presentan y normalizan la presencia de ideas que deberían ser historia. Pequeñas estúpidas creencias que llevan a pequeñas leyes que serán movidas por mentes banales y burocráticas, en las que subyace el miedo, la ira, el "lado oscuro", el odio y el mal, si, pero que no son la maldad personificada como el rostro crispado de Palpatine lanzando todo su odio hacia Luke Skywalker en el episodio VI. Son rostros de maldad banal como el que Hannah Arendt contempló en el nazi Eichmann en su juicio en Jerusalén. El rostro de quien "solo cumple órdenes" quien solo se considera una pieza en el engranaje de la necesidad del estado. Quien piensa que no hace el mal por sadismo. A veces solamente mirando hacia otro lado, a veces poniendo un pequeño granito de arena.

Para Arendt, en muchos casos incluso el horror más grande, como el holocausto nazi, se desata a través de la acción de banales decisiones burocráticas de personajes grises a los que no anima, salvo en el imaginario de sus víctimas, ningún sadismo especial, que no son psicópatas asesinos que disfruten ensañándose y causando dolor... a pesar de ello, la prevención que hace Arendt sobre el "peligro de pensar" nos pone en la pista del origen de estos perversos burócratas de la barbarie: la ignorancia. La que lleva al miedo. Y un ignorante asustado odia. Y un ignorante asustado que te odia puede ser tu torturador y tu asesino, a través de banalidades los más cobardes, a través de su sadismo los más conscientes de su repugnante maldad.

Estamos poniendo en marcha los mecanismos de un holocausto, aceptando en esta campaña electoral y en nuestra sociedad tácitamente ciertas barbaridades, no oponiéndonos a los discursos homófobos, xenófobos, machistas, clasistas, ignorantes,... estamos poniendo un granito de arena en la construcción del Mal en un sentido profundo. El Mal radical que se expresa en la maldad de la naturaleza humana para Kant. El mal como necedad e ignorancia de Sócrates y Platón. El mal como obediencia a los dictados del poder establecido incluso cuando sabemos que nuestro mirar hacia otro lado, nuestro callar y hacer como que no pasa nada, está causando un daño cierto.

No se puede mirar hacia otro lado cuando contemplamos el mal, pero la historia nos dice que no se puede combatir el fuego con fuego. La victima perseguida se transforma rápidamente en el perseguidor. Solo queda, como nos propone Nietzsche, superar el resentimiento y la culpa. En definitiva crecer, hacernos mejores. Dedicar a ello nuestro esfuerzo y, con la capacidad que alcancemos, tratar de ayudar a hacer un mundo mejor.

Únete a la Alianza Rebelde.

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.
Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. 
Friedrich Nietzsche