martes, 13 de enero de 2015

Operación trikini

Cualquier persona que haya visto la imprescindible película "Borat" tiene grabada en su retina la imagen del personaje kazajistano luciendo sus encantos con una provocadora pieza de lencería de piscina masculina absolutamente nada heterosexual según nuestros estándares.

Por si alguien no había había visto la película o, tras años de psicoterapia, tratamientos electrocomvulsivos y fármacos, había conseguido olvidarla, este es el atuendo en cuestión.

Borat Sagdiyev, el segundo mejor reportero de Kazajistán
Son momentos, estos al principio del año, en que toca ponerse en orden. Apuntarse al gimnasio algunos, otros a carreras. Planificar la temporada en función sobre todo de si consigues dorsal para esa competición en que deseas pasar calamidades. Esto, conseguir inscribirse, cada vez es un factor más azaroso, por lo que la planificación de la temporada se convierte en un sistema intrínsecamente no determinista ya que depende de los principales objetivos de la temporada el ir acomodando en el calendario otras carreras, entrenamientos, quedadas para hacer el asno por el monte, etc. pero lo que no admite demora y hay que ir currándose es la OPERACIÓN TRIKINI, para poder perder algo de las lorzas que gintonic a gintonic, desde el cordero hasta el roscón, hemos ido introduciendo en nuestros organismos en el mes de diciembre (y enero si el empacho no nos ha asqueado antes).

Después de un tenso combate con el ratón del PC nos hemos inscrito para el Gran Trail de Peñalara, la prueba reina del Sistema Central, prácticamente todo el equipo CxC al completo (menos quienes esperan para ir a la carrera para "cagaprisas" de sesenta kilómetros y quienes no tienen afición por esto de la ultradistancia). Ya hemos conseguido que lo más difícil, que es tomar la salida, sea posible. Ahora queda lo segundo más difícil "tomar la llegada". Recorrer los ciento diez kilómetros por la Sierra de Guadarrama que se han convertido en el fresco paseo que un año tras otro reúne a casi todos los conocidos del trail running penando por la Pedriza, la Morcuese (o Morcuera), el Reventón, Peñalara, etc. lo que servirá además de despedida de nuestro querido aunque no respetado presidente que se marcha a una aventura por una conocida y prestigiosa universidad de la Costa Este de los USA. Allí seguramente los montes Apalaches querrán hacerle olvidar nuestra pequeña y cercana sierra y los cerros de Ciudad Real. Esperamos que no. Seremos Jorge, Quique (los Utemebitas), Luis, Guti y Miguel (estos dos saldrán como balas y no les veremos nada más que al principio), Anne y un servidor.

© RSEA Peñalara
Es un proceso lento y doloroso lo de sudar polvorones y cava. Por ahora la Operación está empezando y se desarrolla en varios frentes. El principal el de aumentar la cantidad y calidad de ejercicio. Otro el de comer mejor y un poco menos. Me arriesgo a repasar lo de "comer mejor" a riesgo de ser incomprendido, porque en temas de nutrición a veces es tan difícil hacerse entender como vencer las ideas preconcebidas que nos rodean y que llegan a la gente desde la industria alimentaria, vía publicidad, o desde una ideología anticientífica nutricional concreta, normalmente vía iniciación en un círculo esotérico.

No olvidemos que en griego los logoi, los escritos, pueden clasificarse en "esotéricos" si están a disposición de un grupo de "iniciados", como la Metafísica de Aristóteles, o "exotéricos", si están pensados con afan divulgativo para los que no conocen suficiente de una doctrina, como en el caso de la República de Platón. Hoy en día el marketing despojaría de ricos matices esta división dicotómica, seguramente hablando de "comunicación interna" y de "comunicación externa". A veces creo que todo el lenguaje de la economía moderna no es más que una vulgarización poco elaborada de ideas que otros ya habían desarrollado con más sutileza antes.

Lo de comer bien va a consistir en: primero, comer menos pan. Hay que aclarar para no ser linchado por unos ni vitoreado por otros (que me molesta más) que el pan es bueno, es saludable, tiene un poco de todo, vitaminas, proteínas, minerales... y por tanto sirve para "equilibrar" el menú. Simplemente le tengo mucho amor y me paso en su ingesta. Si tengo pan en la mesa lo ataco sin piedad, por tanto tengo que poner solamente una buena ración y no todo el que hay en la casa al alcance de mis ávidas pezuñas. Segundo, tomar menos cervezas. La cerveza si, es mala (lo siento amigos), debido a un ingrediente bastante nefasto, el etanol. Nada puede hacer bueno una sustancia venenosa para nuestro organismo, ni los polifenoles, ni los taninos, ni todo el marketing de la industrial del alcohol. Poca cerveza es poco mala. Mucha cerveza es muy mala. Optaremos por lo primero no por cuestiones morales, sino porque es una fuente de calorías innecesarias fácil de eliminar o, al menos, de rebajar al 30%. Luego, cada cual, que tome las drogas que quiera, que en eso soy muy liberal y hasta inmoral. Tercero, aumentar las verduritas en el menú. Quitan el hambre, están deliciosas, no son caras, tienen pocas calorías y mucho de otras cosas que si hacen falta al cuerpo. Cuatro. Legumbres en vez de arroz y pasta. Cinco. Pescadito dos días por semana. Carne menos, pero en ningún caso carne procesada (i.e. engrasada, con mala grasa a ser posible).

El resto lo que ya hago. Nada de calorías vacías (chuches, bebidas azucaradas, grasuzas de repostería industrial, etc...), mucha fruta y hortaliza y agua suficiente.

Y ahora que ya he ofendido o molestado a casi todos (como es mi costumbre) con alguna de las ideas de lo que es una buena o una mala dieta... haced vosotros lo que queráis, caramba, que nadie os dice lo contrario.


miércoles, 7 de enero de 2015

...con la mirada de un niño

El egoísta es una persona de mal gusto que se preocupa más de sí mismo que de mí.
Ambrose Bierce, El diccionario del Diablo

Debería arrancar el año con mi crónica de la Napoleónica 2015 pero... ¡Ay! Un inoportuno catarro me ha impedido acudir a la cita que Luis Arribas organizaba para bajar corriendo desde Buitrago hasta Alcobendas siguiendo los pasos del emperador de Francia en su visita a nuestra capital hace un par de siglos. Una lástima, pero una retirada a tiempo nos permitirá dar la batalla otro día. Estoy negociando el formato de la Remontada Infernal III con los presuntos asistentes.

En "esta fechas tan entrañables" que de una puta vez por fin ya finalizan, algunos estridentes y antipáticos tipos como yo se empeñan en decir cosas feas y que estorban el simulacro de buen rollo que otros se esfuerzan en fingir crear. Una realidad a lo Matrix que les envuelva y les impida ver el mundo real. Pues bien. He deicidio decidido hacer propósito de enmiernda y mirar lo que resta de este circo esta celebración, la llegada de los reyes magos, con la mirada de un niño, que es al parecer lo propio de la Navidad.

Mirando la Navidad con la mirada de un pequeñuelo, me da por pensar que los niños son pequeños monstruos que no se plantean dar algo a cambio de lo que reciben y que solamente se limitan a demandar sus necesidades. No digo que esté mal. Es la naturaleza humana. Desde el día que nacen están programados genéticamente para llorar y enfadarse si no se les suministra de forma inmediata leche, agua, atenciones, etc... y, con el tiempo, videoconsolas, dinero en metálico y cualquier otra cosa que satisfaga sus impulsos inmediatos. Una de las mejores oportunidades que tienen de mostrar su naturaleza es la "carta a los reyes magos". En ella expresan  su egoísmo primigenio a través de una lista de objetos materiales, juguetes, que desean obtener a cambio de nada. Solamente un largo trabajo por parte de los adultos consigue ir, poco a poco, socializando a estos animalillos para acabar convirtíendoles en provechosos ciudadanos capaces de empatizar con los demás, tener principios morales más allá de obedecer las normas que vienen impuestas desde fuera y en el mejor de los casos, llegar a ser buenas personas.

Aprovechando el 31D y el 1E para hacer algo mejor que maltratar el hígado.
El gradual proceso de acompañamiento a la edad adulta desde que al niño se le proporciona mágicamente todo lo que desea a capricho pasa por tomar conciencia de que "los reyes son los padres" (no, Froilán, tú no) y asumir limitaciones presupuestarias dependiendo en qué familia te toque, una de las primeras lecciones de la injusticia intrínseca del capitalismo. El proceso culmina cuando tiene cada uno que costear sus propios caprichos dentro de los límites del presupuesto de sus ingresos. Si todo ha ido bien también el ser humano en cuestión habrá pasado de tener una moral basada en normas externas impuestas por la autoridad (los padres) a un complejo sistema desarrollado durante su socialización en el que puede distinguir lo que está bien de lo que está mal y establecer sus propias normas basadas, fundamentalmente, en no causar daño a otros seres innecesariamente. Ni que decir tiene que este proceso es difícil y, en muchos casos, bastante deficiente.

Mirando egoístamente la Navidad que acaba de pasar, Madame Noël me ha regalado (entre otras cosas) una mochila chulísima: una Raidligth Ultra Olmo 12 que me tiene que acompañar muchos años por el monte y que en una primera prueba parece exactamente lo que necesito. Promete, porque la primera vez que me calzo una de estas cosas no suelo ir del todo cómodo con ninguna.

Arrancamos el nuevo año con material suficiente para los próximos retos, con cinco kilos que hay que ir quitándose de la cintura, pero con menos peso que otras veces en el alma. Las cartas a los Reyes son una pesada carga. Las cartas a los Reyes o a cualquier otro ser. Todo listado de deseos egoístas al dios al que se adore: el destino, el Karma, Odín, Jehová... depositar en "algo" una especie de formulario "expone-solicita" lleno de demandas es negarse a ser adulto. Hay que valorar lo que se tiene, que es mucho habitualmente y yo no tengo queja, y lo que se desea y aún no se posee, no pedirlo, sino dar pasos para conseguirlo. Si además necesitas poco y, como decía Francisco de Asis, ese poco, lo necesitas poco, tanto mejor.

Y por supuesto, los reyes son los padres ¡Viva la república!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Dioses del trail running

    «No creo que los ateos deban ser considerados ciudadanos ni tampoco patriotas, esta es una nación bajo Dios».
    George H. W. Bush

Personalmente no estoy en contra de los anglicismos. Tampoco de los germanismos o los galicismo (mucho menos). Los lenguajes son estructuras vivas que cambian constantemente y no voy a forzar la creación de un neologismo en forma de parasíntesis de dos palabras castellanas que sustituya un concepto anglosajón que se viene utilizando ya hace tiempo y por todo el mundo. Por tanto, renuncio públicamente y de forma explícita a hablar de los dioses del corremontañismo sin más razón que el hecho de que la totalidad de las palabras que empleamos en nuestra comunidad de hablantes vinieron, en un momento u otro, desde otro idioma distinto al que hoy usamos: Latín, Árabe o Checo (si, también, "robot" es un préstamo checo). Ya abuso bastante del inventarme "palabros" nuevos en cuanto os despistáis un poco.

Kilian Jornet, uno de los "dioses" de nuestro deporte acaba de romper el récord de subida y bajada de la montaña más alta de América, el Aconcagua, como ya lo hizo en su momento con el Cervino o el Kilimanjaro.

El Cervino. (Fuente: Wikipedia)
Para muchos, entre los que me incluyo, el corredor catalán es el indiscutible vértice de la pirámide del panteón del trail, en el que también están otros como Scott Jurek, Dakota Jones, Fernanda Maciel, Nerea Martínez, Marco Olmo, Luis Alonso Marcos, François d'Haene o el muy venerado por los piadosos seguidores del sacro minimalismo Anton Krupicka, así como otra docena de corredores que siguen a Kilian en divinidad. Sería terriblemente difícil decidir quien es el segundo o quien se sienta a su derecha en el Monte Olimpo (por cierto ¿no había allí un maratón? Habrá que investigar).

Somos muy aficionados a divinizar o satanizar a personas que, en definitiva, son como nosotros en lo fundamental. Con pequeñas diferencias en la inteligencia o en la fuerza o agilidad que pasarían casi desapercibidas para otra especie inteligente que nos observase desde un platillo volante. Con mínimas diferencias, a veces, de opinión sobre temas políticos si nos sentamos a charlar tranquilamente y sin aspavientos y con ánimo de comprender la postura de quien tenemos enfrente.

Los dioses de unos son los demonios de otros. Pablo de Tarso, el inventor del cristianismo, equipara en su primera carta a los corintios el adorar a dioses paganos con adorar a demonios, algo que será costumbre a partir de ese momento en su empresa como forma de práctica comercial desleal en el mercado de los credos, con el fin de llevarse los clientes de la competencia a la primera oportunidad propagando una mala imagen del producto que llega al consumidor final.

No hace falta irse al periodo en el que se creo el cristianismo. A Rob Halford (de los Judas Priest), el "Dios del metal", se le llevó a juicio por inducción al suicidio y Dee Snider (Twister Sister) tuvo que comparecer ante una comisión del senado de Estados Unidos en una caza de brujas contra el rock y el metal que protagonizaron los más rancios defensores de un Dios vengativo que condena a torturas eternas en un campo de concentración subterraneo a todos los seres que no se postran a adorarle. Curioso ser omnipotente con rasgos de trastorno de la personalidad narcisista, sádico y acomplejado que, a pesar de su onmipotencia, pierde los papeles cuando uno de los seres creados por él (minúsculas) alberga dudas razonables sobre su existencia. También a todo aquel que tenga la religión equivocada de entre las infinitas posibles, presentes, pasadas o futuras, le está reservado todo tipo de vejaciones por un periodo infinito de tiempo. Lo que viene siendo interpretado como una justicia cabal por sus partidarios.

A estas alturas ya sospecharán algunos que los dioses (minúsculas) siempre se parecen a sus creadores (minúsculas) en lo que a personalidad se refiere. Si, también los dioses del trail running a los que, por tanto, tenemos que vestir y adornar de un aura que corresponda con el corredor (runner) que nos gustaría ser. Unos un toque más hipsters, otros más espartanos, otros "rollito" hippie. Cada uno se imagina a dioses, santos, semidioses, ángeles, demonios y héroes del trail (o del heavy metal) como mejor le conviene.

Persecuciones religiosas en los años 90, en "el mundo libre"

La existencia cotidiana nos rodea de poderes amenazantes que son insalvables para nuestra limitada fuerza e inteligencia y, según Engels o Freud, nos refugiamos en seres imaginarios que, como un padre, nos protejan de nuestros miedos. Eso es bastante comprensible. Lo que resulta extraño es el momento en que la inseguridad por las propias creencias lleva al odio hacia las que son distintas (la mayoría de las religiones han considerado históricamente que tenían el derecho de odiar y matar a quienes practicasen otra doctrina distinta). Cuando se pasa de adorar por los logros deportivos a detestar por las opiniones políticas.

Axioma: Los demás pueden tener una opinión política diferente a la nuestra.

Antes de subir el Aconcagua, comentaba Jornet en una entrevista en Buenos Aires que en la montaña hay que asumir la insignificancia que somos frente a fuerzas que nos superan y contra las que solamente podemos oponer el conocimiento, la prudencia y el respeto. Toda la entrevista fue extraordinariamente interesante y muestran un Kilian humilde, lejos de la imagen que puedan tener de él quienes van poco a poco convirtiéndole en un demonio del catalanismo.


Me sorprende enormemente gente que le quita valor anteponiendo los méritos (incuestionables) del anterior recordman (mierda, otro anglicismo) o que hacen quinielas sobre el próximo que le pueda arrebatar el título, que no el mérito. Sospecho que una foto con una gigantesca bandera de España (una de dos colores, no de las que gustan en este blog, con una franja violeta), y Kilian hubiese sido más aplaudido por aficionados que le tienen en su retina enarbolando la bandera independentista de Cataluña o sus declaraciones sobre el derecho a votar en un referéndum. Seguramente se le habría dado más presencia en los telediarios en cualquier caso. Si el año que viene corona el Monte Everest batiendo ese record será inevitable su visibilidad y su, casi, omnipresencia en todos los medios a escala planetaria. Algo que quizá da miedo a muchos.


Quizá lo mejor sería no crear dioses que luego tengamos que andar convirtiendo en demonios.

Amen. Insha'Allah.
«Estamos convencidos de que la gente necesita y requiere esta fe. Por lo tanto hemos llevado a cabo la lucha contra el movimiento ateo, y esto no sólo con unas pocas declaraciones teóricas: lo hemos aplastado».
Adolf Hitler, 1933


lunes, 22 de diciembre de 2014

Yggdrasil y el ya tradicional mensaje de solsticio de Mr. Scrooge

"Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos de nosotros simplemente vamos un dios más allá".
Richard Dawkins
El planeta Tierra acaba de dar el "cabezazo" anual en su movimiento de vaivén que marca las estaciones. Su estrella se encuentra en la mayor distancia angular del año en el hemisferio Norte y es el momento en el que menos se alza en el horizonte por encima de la linea del ecuador. Es un fenómeno observado hace milenios por nuestros antepasados y significa que, a partir de este momento, cada vez los días son más largos. Poco a poco, la luz va a ir ganando espacio a la oscuridad y el mundo renacerá. En unas ocho semanas las flores de los almendros, luego las de los cerezos y, finalmente, la vida entera explotará a nuestro alrededor. Pero antes, habrá que resistir lo que queda de invierno y disfrutarlo.

Runner esperando en la salida de una carrera navideña
Habrá que resistir las "navideñadas" que se inauguran oficialmente el 22 de diciembre con el sorteo de lotería también conocido como "impuesto de lujo para pobres sin conocimientos de estadística".

El próximo 4 de enero, por razones que quizá entiendan los físicos, también nuestro planeta volverá a pasar por el punto más cercano de la órbita a la estrella entorno a la cual gira. Una de las especies de vida animal que están sobre su superficie, en concreto a la que pertenece el autor de estas lineas y sus amables lectores, celebrará estos hechos astronómicos sucedidos con quince días de diferencia. El autor poco, que es notablemente iconoclasta como se puede ir adivinando.

Se celebrará con algo de inexactitud desde el punto de vista astronómico, pero no está mal del todo para unos monos sin pelo ni cola (con perdón) que acaban de inventar la astronomía hace muy poco. Al final lo que se celebra y celebraba siempre es y era un nuevo ciclo.

Por supuesto y por eso de la tradición, la humanidad lo hará conforme a un arbitrario sistema de calendario en lo que en lo que hemos dado en llamar "la Navidad". Una herencia reciente, del Imperio de Roma que además empieza a contar a partir de un momento elegido, también arbitrariamente, para conmemorar el nacimiento de un profeta supuesto fundador de una de las religiones con más éxito del planeta. Religión que le ascendió, en un momento dado, de profeta a Dios. Referencias a éste personaje (pocas) y a otras religiones iniciáticas de la antigua Roma (alguna más), e incluso la pervivencia de algún rito indoeuropeo mucho más antiguo en el que se adornaban los árboles (ahora volvemos con ello), conviven con un marketing salvaje que trata de fomentar el consumo de productos poco sanos o de lujo en estas fechas llenando, como resultado de todo ello, de luces y de adornos todo lo que alcanza la vista hasta el horizonte. Adornos, por lo demás, en la mayoría de los casos horteras, estridentes y que producen un fuerte estrés estético.

Nuestra vida se estructura sobre un ciclo día y noche, de sol y oscuridad de veinticuatro horas, entorno al cual organizamos el sueño y las comidas, un ciclo también de siete jornadas de trabajo y descanso resultado de dividir una órbita de la Luna, el satélite que gira entorno a nuestro planeta, en cuatro "semanas" aproximadamente, y que nos produce cambios hormonales queramos o no y, finalmente, un ciclo anual que estructura el calendario sobre el que poníamos antiguamente las cosechas y las guerras y, ahora, las vacaciones y las fiestas. A pesar de ello seguimos cosechando y guerreando pero ahora sin mirar el calendario aunque siga dependiendo mínimamente algo una cosa de la otra. "Gracias" a los avances científicos podemos organizar matanzas y genocidios a lo largo de todo el año y plantar en tiestos hidropónicos lechugas cuyas raíces nunca escarbarán en la tierra y cuyas hojas nunca verán otro sol que la lámpara ultravioleta.

Tomad nota, llevamos ese camino también.

Si os unís a la moda paleo para correr (¡anda, algo sobre correr en un blog sobre correr!) deberéis tener en cuenta estos ciclos "naturales" (ejem), para organizar vuestro sueño, comidas y entrenamientos y conocer vuestros "biorritmos" para no correr peligro de alechugaros.

Hablando de vegetales, y me refiero a la gente que ve la tele (mucho) y no hace ninguna actividad física, no a las lechugas, sobre lo de adornar los árboles en Navidad...


Cuando los cristianos llegaron al norte de Europa, a lo que ahora es Alemania, encontraron que, más o menos, entorno a las fechas en que ellos habían decidido celebrar el nacimiento de su profeta-dios para ajustarse a las celebraciones romanas de saturnales y cultos a Isis, en las frías y nevadas tierras del norte se adornaban árboles perennes (fresnos) para rendir homenaje a Yggdrasil, el árbol del mundo que sostenía en sus ramas los distintos submundos: el de los gigantes, el de los elfos oscuros, el de los elfos rubiales, el de los muertos, el de los antiguos dioses, el de las tinieblas y el terror, el de las personas humanas en el que vivimos nosotros y, arriba del todo, en todo lo alto, el mundo de los dioses, Asgard, donde está situado el Valhalla, las estancias en las que Odín y el resto esperan festejando (en plan cena de nochebuena, pero sin suegras) el fin del mundo que ha de venir, el Ragnarok. Todo ello suena muy ridículo para quien no cree en los dioses, pero, paradógicamente, menos ridículo que para los que creen en "otros" dioses, para quienes han sido educados en mitos diferentes pero igual de... bueno, de eso... para ellos, por motivos incomprensibles, esto les suena aún más imposible que a los ateos, salvo a aquellos que decían en el siglo XIX a los proselitistas de otras religiones que llegaban a España: "si no creo en mi dios, que es el único verdadero, ¿cómo voy a creer en el vuestro?"


Si elegís, entre el infinito (no enumerable) de posibles ritos de celebración del inicio de un nuevo ciclo vital, el mayoritario...

...feliz Navidad.

En cualquier caso, que tengáis buen periodo acotado de tiempo determinado por las estaciones, que alcancéis vuestros objetivos y seáis muy felices.

Larga y próspera vida.
"La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece". 
 Philip K. Dick

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014

2014 ha sido el año de la salida de la crisis...

- ¡Pepero, cabrón! ¡Ya está otro que solo se lee la Razón y el ABC!

...de la crisis de los cuarenta.

- Ahhh... bueno... eso vale.

En las próximas semanas asistiremos al despliegue de de esta rutinaria mierda de poco elaborada idea (lo siento, la fórmula está muy agotada) de "lo mejor de 2014". A pesar de mi rechazo a ello me uniré a la moda. En mi caso más que por hacer "producción a bajo coste", para dar salida a algunas ideas.

Vamos a ser bombardeados desde las televisiones por parte de periodistas sin imaginación, pero también estas con serias carencias de personal fijo contratado y con mucho becario explotado... (si con una profesión se ha ensañado la crisis económica ha sido con el periodismo)... asaltados con imágenes de abdicaciones y coronaciones, de mundiales de furgol y de políticos con coleta, pandemias africanas rozando nuestros, creíamos que hasta entonces, inalcanzables y cómodos hogares, de referendos por la independencia ilustradas con un señor bailando la sardana al ritmo de Scotland de Brave mientras Conchita Wurst canta mirando con una mirada perfecta y con una barbucia muy fea. Eso, abordando el tema más interesante del año, se lo podría haber currado mejor. En mi opinión lo que choca a nuestra intuición de la imagen de Conchi no es la barba, sino que ésta, la forma de recotarla, es muy demodé en estos tiempos que corren de generosos mostachos y luengas perillas y mejillas pobladísimas por mucho pelo).

La Conchi, de lo más comentado de 2014
Compárese con Su Majestad Antonio Krupica I "El Despechugao"
Todo sea por enlatar "programas especiales" y que los trabajadores de las televisiones puedan descansar un poco. El guión del telediario del día de la lotería también lo tienen ya escrito (y algunas cadenas el de las próximas elecciones). Con esta mierda de poco elaborada idea nos van a saturar de refritos cutres de "lo mejor del año" y lo más destacado de este 2014 que finaliza. Reposiciones de lo más visto y maratones de episodios especiales emitidos desde un "estudio de continuidad" habitado por el único pringado que no libra y que, por lo menos, charlará con el la empresa de seguridad, que también le tocará ir a echar el rato. No os preocupéis. La solución es simple. Apagad la tele y quedad con amigos. Para correr o para comer y beber, da igual.

Que el año acabe después de trescientos sesenta y cinco (más o menos) días no puede ser una sorpresa para nadie. La noticia sería que el próximo febrero pasásemos directamente a marzo de 2016, por ejemplo, algo que además de ahorrarnos otra ración de "papanoelismo infinito" como el que estamos padeciendo desde noviembre, nos libraría del aún más insoportable proceso de la campaña electoral que ya estamos sufriendo (y lo que nos queda). Eso si sería una noticia.

Y, en lo personal, si 2013 estuvo aderezado por brusquedades y enormes cambios en todos los aspectos, incluyendo los deportivos, un año marcado por la lesión y la recuperación, 2014 ha sido más bien un año de éxitos (también en todos los aspectos).

Hago memoria de 2013 en lo deportivo y tras algunas buenas marcas, buenas para mi, en asfalto, una lesión arrasó con mis esperanzas de hacer la Ehunmilak (que menos mal, ¿en qué estaría yo pensando?), y  después del verano (raro verano) vino una rara Madrid Valsaín, que no Madrid-Segovia en la que me perdí por el camino como metáfora deportiva (y realidad también) de andar perdido por caminos equivocados, y aunque fue una carrera que disfruté mucho y sirvió de punto de inflexión, finalmente  el año se saldó con dos pruebas terminadas problemáticamente y poco más: el Alpino Madrileño y el Ultra de Chiva.
El verano de 1973 fue fantástico.
No me acuerdo de nada, pero nunca lo olvidaré.

Lemmy Kilmister (Mötorhead)
2014 empezó bien en todos los aspectos y después fue a mejor (en todos los aspectos también).


Un modesto resultado en el maratón de asfalto en Sevilla, con una marca insatisfactoria, como siempre, en linea con los resultados de 2013 y ya en mayo a mitad del Ultra Trail Serra de Sao Mamede se produjo un cambio de tendencia (en mitad de la carrera, antes del kilómetro cincuenta. Acabé muy contento y con ánimos de cara al gran reto del año, corriendo los últimos kilómetros y llegando a meta en un estado razonable después de un centenar de kilómetros corridos casi en fatiga desde el principio.

Un Gran Trail Peñalara de sesenta kilómetros en pareja con Anne, unos entrenamientos especiales con los amigos de CxC, el Guadarraidiot, en el que disfrutamos muchísimo, y ya estábamos listos para "lo más destacado de 2014", el UTMB.

No tan rápido como otros, pero suficientemente para llegar, que es lo que cuenta
Un año muy completito y, no me extiendo más en la aburrida enumeración de éxitos y fracasos, porque no son mejores (ni peores) que los de cualquiera de los lectores aquí presentes. Finalmente volver después de cuatro años al Maratón Alpino Jarapalos. En total nueve puntos UTMB y cumpliendo lo de ocho en tres carreras.

Y esta es mi contribución, innecesaria, a las enumeraciones de fin de año, ya de por si, muy cansinas.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

De archiduques y mitocodrias

"La ignorancia produce confianza más frecuentemente que el conocimiento: son aquéllos que saben poco, no los que saben mucho, los que con tanta seguridad afirman que tal o cual problema no será resuelto nunca por la ciencia." 
Charles Darwin

Cuentan por la Sierra de la Tramuntana que el Archiduque Luis Salvador de Austria (l'Arxiduc), inauguró en el siglo XIX la costumbre europea de irse de vacaciones a Mallorca. Sin duda el clima amable la mayor parte del año, la deliciosa gastronomía, la belleza de la montaña y otro tipo de bellezas que dieron origen a un aumento asombroso de niños de ojos azules en la isla a raíz de los escarceos amorosos del noble pariente de Sisi, fueron decisivos en la elección del lugar de reposo. Reposo activo, por lo que se ve, porque las correrías del ocioso noble al parecer fueron de dimensiones legendarias y así han quedado, en la leyenda popular, en aquella isla. De hecho no es raro en la ciudad de Palma que las personas de ojos claros presuman bromeando de estar emparentados con dinastía de los Habsburgo.

En la Serra de Tramuntana, muy cerca del punto en que fondeaba la embarcación de l'Arxiduc
El grado de parentesco en los seres humanos es mayor del que pensamos por la propiedad de enorme crecimiento que tienen las funciones exponenciales. Como en la leyenda del inventor del ajedrez, que solamente pedía que por cada casilla del tablero se le diese el doble de granos de trigo que tenía la casilla contigua, empezando a contar desde un extremo con un solo grano, el crecimiento de nuestros antepasados se multiplica por dos en cada generación. Dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, treinta y dos progenitores de nuestros tatarabuelos (como se llamen), sesenta y cuatro en el siguiente escalón... si no se repitiese ninguno en un milenio el número de nuestros ancestros se elevaría a unos treinta y tres millones y medio de antepasados directos.

Los estudios del ADN mitocondrial, además, han arrojado nueva luz sobre el parentesco exacto entre poblaciones de seres humanos con grave descrédito de las teorías que sostenían la posibilidad de una "pureza racial" algo que, por otro lado, no sería rentable desde el punto de vista adaptativo. Estudios que esperaban confirmar la existencia de una raza japonesa, vasca o judía tienen menos fundamento que unas lentejas cocidas con una pastilla de starlux. El esperma masculino (perdón por mezclar la fons vitae en el mismo párrafo con las lentejas en un repugnante guiso literario. Si mantenéis la imaginación bajo control evitaréis que os asalten a la conciencia escenas escatológicas), el espermatozoide para ser más exactos, es una célula superespecializada que solamente tiene en su "cabeza" un núcleo con la mitad de los cromosomas necesarios para hacer un ser humano y una colita (con perdón) con la que propulsarse hasta su destino, el óvulo. Este, además de la otra mitad de las instrucciones de montaje cuan estantería del Ikea, también tiene otros orgánulos propios de cualquier célula, como la mitocondria. La mitocondria también tiene un juego completo de instrucciones, para hacer cosas de mitocondria y, al parecer, para otras cosas también, pero al contrario del ADN del núcleo celular del óvulo no se recombina con el material genético masculino y pasa sin alterarse prácticamente de una generación a otra. Los cambios y mutaciones son tan graduales y previsibles en el material mitocondrial que es posible, comparando el de dos personas (dos seres vivos con mitocondria, de hecho), establecer con exactitud cuantas generaciones hay hasta su antepasado en común que, por supuesto, siempre existe.

Más Serra de Tramuntana, caminándola, que no todo va a ser correr.
La teoría del "homúnculo" que representa al espermatozoide como "un hombre chiquitito" también sirve para hacer muchos chistes. Os desanimo a ello graciosillos del mundo.

Valldemossa
Ahora sabemos cosas tan incómodas de saber para algunos como que la distancia genética entre un coreano, un andaluz y un aborigen australiano es menor que la que puede haber entre dos etnias concretas de humanos en África. Que hay genes de legionarios romanos en algunas provincias de China. Que los descendientes de los judíos de los que habla la Biblia son los palestinos árabes y cristianos que viven reprimidos por el gobierno de Israel, gobierno creado por emigrantes sionistas de religión judía que descienden de otros pueblos convertidos a la religión de Abraham o que los apellidos vascos con más solera transportan herencia bereber.

Sabemos que estamos mucho más mezclados y remezclados de lo que pensábamos, que no hay razas "puras" y que somos todos y todas "muy parientes". Más que otras especies animales porque la nuestra parece que estuvo tan cerca de la extinción en algún punto que solamente había un puñado de personas para hacer intercambios genéticos (algo muy divertido, por otro lado, por lo menos el mecanismo de intercambio) y que esa puede ser la causa de nuestra escasa "variabilidad" y carácter "enfermizo" en comparación con otros bichejos que son mucho más resistentes. Somos una especie muy "domesticada" y eso implica que no resistimos demasiado por nuestra cuenta.

Acabando una ruta muy fresca. Que te sople la Tramontana en la Tramontana
te hace comprender el porqué le ponen este nombre a un viento tan poco amistoso.
Estamos tan ocupados en encontrar y forzar diferencias que no existen que no nos preocupamos de ver todo lo que nos asemeja, todo lo que compartimos y que tenemos en común, como catalanes, mallorquines, castellanos mesetarios o maoríes de Nueva Zelanda.

Aprovecho para recomendaros encarecidamente una pateada por la Sierra de Tramontana y, para acabarla, una coca de patata con un chocolate caliente.







miércoles, 26 de noviembre de 2014

La Maratón Alpino Jarapalos. Me la han puesto dura.

Sin lugar a dudas, desde que corrí la última vez en 2010 la Maratón Alpina Jarapalos, esta carrera la han endurecido. Me la han puesto más dura de lo que esperaba en lo que a desnivel, al menos, se refiere.

Voy a hacer propósito de enmienda que este mes casi no he escrito y contaros un poco sobre esta carrera para quien no la conoce, porque merece francamente la pena. La crónica va con un poco de retraso, pero hasta que me mude a un planeta con más de treinta horas de día, no me da para todo la vida.

Por cierto, eso, que al día le falten horas es muy bueno. Suele ser buena señal.


Lo de que me la han puesto dura lo digo también por la excelente organización. Se cuida el detalle pero pasa desapercibido en gran medida. Al final parece muy sencillo visto desde fuera. Muchos voluntarios, avituallamientos completos cada cinco kilómetros de media, alguno con sorpresa incluida de amplio surtido de cervezas, como ya es tradición en esta carrera... cuidado, que no siempre tiene por qué sentar bien. Las más de las veces empujarse una lata del espumoso elixir de cebada suele tener como consecuencia correr con gases, algo nada agradable. El estado de priapismo llega a su máxima erección cuando tras entrar en meta te dan un plato de migas, embutido, fruta y un refresco (si, un par de cervezas también, si quieres) y lo ingieres en el mismo estadio del que sale la prueba.

A lo largo de los años he ido progresando un poco, desde aquel 2005 que rompí a correr. Cada año soy más fuerte y más rápido... pero poco más. Paralelamente el auge de las carreras hace que me las vayan poniendo cada vez más duras. Cuando corrí Jarapalos en 2009 y 2010 pase bien los cortes, pero no muy sobrado, al igual que este año, con lo que mis progresos quedan enmascarados por lo burra que está la gente. Cada vez está todo el mundo mejor preparado y solamente en distancias de más de cien kilómetros consigo que la experiencia acumulada se note algo en las clasificaciones de las carreras.

Ya no digo nada del asfalto. La gente corre que se las pela. En las primeras medias maratones que corrí llegaba al final del pelotón, pero no muy descolgado, entorno a las dos horas. Ahora, salvo algunas de las más "populares", en la mayoría de las medias, entrando diez o quince minutos antes, entro igualmente en un puesto de cola (con perdón).

Es como correr en una cinta, como la carrera de la Reina Roja de Alicia en el país de las Maravillas. Esforzarte al máximo para continuar siempre en el mismo sitio.

En lo que se refiere a la montaña hay una tendencia general a ponérnosla más dura por parte de las organizaciones.

La verdad es que el recorrido del Jarapalos es bonito, tiene su punto de dureza y se nota que, como dice la organización, es una carrera hecha por corredores y para corredores. Pero estaría genial que también hubiese carreras (y me refiero sobre todo a la Sierra de Guadarrama y alrededores), más fáciles. Dirigidas al segmento de corredores que nos gusta "pistear". A veces pienso que quienes montan carreras por aquí están moviéndose en un círculo muy endogámico de "machacas" y d'élite y que pronto llegarán desde fuera (ya están llegando) organizadores de eventos con más visión de marketing a proporcionar lo que quiere a un mercado potencial que está esperando para incorporarse. Ahora mismo la lógica es la de producción de bienes que había en la fabricación de coches en el Berlín del otro lado del Telón de Acero. Si tienes que esperar dos años a que te den un vehículo, te da igual lo que te den. Si se van a agotar los dorsales, parece que no hay que estudiar las necesidades del consumidor. Un error que siempre se paga (preguntadle a Kodak qué tal van las acciones y si han despedido ya al directivo que no quiso salirse de su linea de producción tradicional)

Tradicional "carga de hidratos" la noche antes de la carrera
En el previo a la carrera tengo que hacer mención a un conjunto de hechos. Desde que me inscribí con Anne Souplet sufrí un bombardeo casi diario de mensajes pesimistas por parte de la corredora francesa en la linea de autodesprecio que podemos escuchar a la puerta de un examen por parte del clásico empollón que solamente saca sobresalientes (no he estudiado nada, es muy difícil, voy a suspender, no he tenido tiempo de preparármelo...). Después de varios miles de "tú haz tu carrera", "no se habla más del tema, está decidido, ve tú solo delante", "no voy a pasar los cortes", "no he entrenado nada, voy a hacer el ridículo"... que por supuesto, sabiendo lo que iba a ocurrir, ignoré con la cara de poker que le pones al amigo empollón que siempre saca sobresalientes y, en cualquier caso, que va a hacerlo mejor que tú, estábamos en Málaga al fin con el Maestro Javier de Cárdenas que venía a acabar su primer maratón.

Con el maestro Cárdenas me inicié en el mus, el futbolín avanzado, el heavy metal
 y en beber litros de cerveza en los parques de Getafe y nunca nunca, en eso de correr.

Nadie hubiese imaginado jamás que algún día corriésemos un maratón juntos.
Las tripillas, eso si, ahí siguen.
Personalmente me aburren las crónicas en las que se se va contando cada kilómetro recorrido como si las sensaciones del corredor en cada momento tuviesen interés en si mismas. Intentaré reducir a las relevantes las notas sobre como estaba en cada momento.

La salida, como todo lo demás, bien organizada y puntual. Dejamos las cosas en el ropero (avisos por megafonía de la hora de cierre del mismo) y paso del control para asegurarse de que cada persona que tomaba la salida estaba bien contabilizada. Es importante que al final, contando retirados y llegados a meta no te falte nadie que pueda aparecer al cabo de unos días en el fondo de una sima o flotando boca abajo en un cauce de agua. Es por esta razón y no otra que los escobas tienen la obligación de retirar a los corredores en los puntos de control en los que no pasen los tiempos de corte, aunque ello suponga algún disgusto, como nos cuenta Livan en su siempre recomendable blog.

Empezando como quien dice.
Como ya he puesto el perfil, sabréis que la carrera empezaba "tirando p'rriba", cosa que hicimos a tan buen ritmo que, por mi parte, me quedó claro que pasaríamos los cortes a la perfección. Aunque andaba en tareas de escoba tuve la oportunidad  en esos primeros pasos de saludar a Fali, "el Coleta", y compartir unos metros con él para recibir noticia de su próximo objetivo de más de ochocientos kilómetros en semi-autosuficiencia (qué demonios, si los avituallamientos están a cien kilómetros, no es "semi"). Tener la oportunidad de hablar con él o con Mark Wooley (que también lo hicimos) es uno de los pequeños lujos de este deporte. "Populares" que si estuviesen desarrollando su actividad en un deporte más mediático tendrían una ficha millonaria y serían conocidos en todo el mundo son personas cercanas y simpáticas con las que puedes charlar de tú a tú.

Subiendo, claro, p'arriba, no se puede subir p'bajo
Fotos de Trail Running Málaga.

Es una carrera que ofrece muchos contrastes. Terreno muy divertido de correr que va cambiando de un lado de la sierra al otro, de la umbría a la solana y del mar a la montaña. La geología del recorrido es fascinante porque vas pasando de zonas muy arenosas, donde se acumula el sedimento traído por el viento, hasta zonas donde la cubierta vegetal va dejando el poso de sustrato sobre la base más arcillosa que se adivina en otros sitios y donde resbalas y te acuerdas de la lluvia caída ayer y que quiere hacerte caer hoy. Te acuerdas de su padre también, claro.

Solanas y umbrías, zonas a sotavento y barlovento de las brisas marinas y algo de desnivel, con sus afloramientos rocosos, dejan caminos que te llevaban desde la selva hasta casi el desierto. Muy muy bonito, y encima, con unas vistas espectaculares. Subir un sendero y encontrarte el mar, girar un recodo y ver un montón de pueblos de paredes encaladas, perder cota y verte entre senderos rodeados de una humedad y un "verde"que desde la Meseta no alcanzamos a encajar en el imaginario colectivo que tenemos de Andalucía como un lugar árido y seco.

Avanzamos y pasamos los cortes sin problema, pero ya cumplida media carrera cometo el error de bajar una pista al ritmo cómodo (para ella) de Anne, Unos pocos segundos por kilómetro más rápido de lo que debo, unos pocos kilómetros más de los recomendables y quedo fundido. pasarse de tu ritmo siempre se paga. Le pido a Anne que continúe su caza de una rubia-que-la-había-mirado-por-encima-del-hombro (estas cosas pasan, las chicas saben de lo que les hablo) y me ajusto a mi trote de supervivencia para acabar la carrera. Tranquilito y diésel, para rematar en tiempo y nada más. 

Fin de carrera y avituallamiento de lujo en meta, para todos y todas del primero al último, no como "otros organizadores"

Una carrera en la que, pinchazo aparte, he disfrutado del inicio al final. Una joya de organización desde el alfa al omega y con una vocación de hacer las cosas con excelencia, mejorando siempre, que se nota año tras año.

Así que apuntárosla para otra ocasión porque, además, es muy probable que al día siguiente, domingo, podáis remojar los pies en las playas de esas latitudes, un lujo que no podréis permitiros al norte de Despeñaperros.

Os la pondrán dura, eso si.


En Málaga día de playa y mientras en Madrid un día de perros y nieve y ventisca en la sierra


martes, 25 de noviembre de 2014

Comenzando a correr. Enfoque filosófico.


Espero que durante este curso entiendan ustedes perfectamente la primera frase que después de esta inicial voy a pronunciar.

La frase es ésta: vamos a estudiar Metafísica y eso que vamos a hacer es, por lo pronto, una falsedad. La cosa es, a primera vista, estupefaciente, pero el estupor que produzca no quita a la frase la dosis que tenga de verdad. En esa frase – nótenlo ustedes – no se dice que la Metafísica sea una falsedad: ésta se atribuye no a la Metafísica, sino a que nos pongamos a estudiarla. No se trata, pues, de la falsedad de uno o muchos pensamientos nuestros, sino de la falsedad de un nuestro hacer, de lo que ahora vamos a hacer: estudiar una disciplina. Porque lo afirmado por mí vale no sólo para la Metafísica si bien vale eminentemente para ella. Según esto, en general, estudiar seria una falsedad.
Ortega y Gaset, Unas lecciones del metafísica.
En muchos sitios podréis encontrar consejos prácticos para empezar a correr. El maestro Spanjaard, mismamente, tiene estupendos planes que se resumen en una linea: empezar poco a poco, intercalando andar y correr. Tan pasito a pasito como necesites y hasta donde quieras progresar. Al cabo de un tiempo estarás veinte minutos trotandillo por el parque o te crujirás un Spartatlon de un cuarto de millar de kilómetros a cara de perro. No hay límite por debajo y por arriba solo unos pocos alcanzan por velocidad, distancia o dureza los límites de lo humanamente posible. Puedes empezar corriendo un minuto y recuperarte andando el tiempo necesario y, a medida que el cuerpo se habitúe al ejercicio, ir aumentando la carga hasta donde te sea divertido, aceptable o tolerable.

Cuando contamos cómo empezamos a correr ya somos corredores y corredoras. El proceso de aprendizaje y "enganche" en realidad, cuando le narramos, ya está reinterpretado por nuestra mente, dulcificado, encajado en nuestra visión del mundo y del lugar que creemos que ocupamos en él. Es como funciona nuestra memoria, reprocesando los recuerdos constantemente como algunos sistemas operativos (cutres) reescriben constantemente el disco duro. Borrando y añadiendo detalles, quitando lo más feo y sacando brillo al resto hasta que queda el recuerdo que queremos tener de algo. Es fácil que nuestros primeros pasos en esto del running se acaben convirtiendo en una narración de superación personal, llena de épica. Que se olviden algunos de los más indignos episodios en los que has renegado de todo mientras te arrastrabas como un tan a la moda muerto viviente (muerto viviente lento, de los de "la noche de los muertos vivientes", no un zombi rápido, de los de "28 días"). Cuando nos preguntan ¿por qué corremos? podemos recurrir a esta historia para ejemplificar, para hacer ostensivo, lo que es difícil de racionalizar, porque no corremos por razones, sino por emociones. Al final se trata de que otra persona, a través de la narración de nuestras emociones, de nuestras sensaciones, empatizando a través de las suyas, se haga una idea de qué es eso de correr. Es lo que en marketing se conoce como storytelling y, de toda la vida, cuentismo.

Un grupo de novatos después de trotar diez minutos por el parque del Retiro
Podemos creer que salimos a correr porque nos lo dice nuestra entrenadora, porque lo tenemos en el plan de preparación, porque un día, en un arranque de osadía y coraje épico/espartano/extremo/ultra/loqueestédemoda nos lanzamos a ello y así nos lo propusimos. Para huir de algo quizá, les gusta pensar autocomplacientemente a los que no corren para justificar no caer en la moda. Pero no. Salimos a correr porque nos gusta y buscamos razones y excusas para hacerlo. La emoción está por encima de la razón. Queremos correr y buscamos las razones que nos permitan hacerlo. Es una necesidad y el proceso en el que se convierte en eso, en una necesidad vital, es raro y en gran medida opaco a nuestro entendimiento. Por ejemplo no entendemos bien en qué momento nos enganchamos ni el por qué, pero rápidamente creamos una mitología personal que lo explique. Si puede ser remontándonos a un pasado lejano, como en toda buena mitología.

Podemos explicar que correr genera endorfinas, que nuestro cuerpo se vuelve adicto a ello como si de una droga se tratase, pero realmente hay alternativas en el universo de los estupefacientes, más que suficientes, como para poder justificar la inutilidad desde el punto de vista de la solución de equilibrio de la ecuación esfuerzo/recompensa el salir a una fría mañana lluviosa antes de ir a trabajar o volver en pleno verano bajo el sol de justicia del mediodía por un camino del extrarradio de la ciudad. Verbi gratia, el autoerotismo mismamente también genera endorfinas y supone menos esfuerzo y un innegable premio en forma de orgasmo al final del "trabajo" realizado. Es un ejemplo de mínimo coste y máximo beneficio en la producción de placer frente a, por ejemplo, correr cuarenta y dos kilómetros hasta que el cuerpo empieza a pedir auxilio y a generar opiaceos que le alivien un poco de la putada en la que el inconsciente de su dueño le ha metido. Correr es, en ese aspecto, absolutamente antieconómico como "vicio" frente a otras alternativas y posibilidades.

Digo el "inconciente de su dueño" y no sé si se me ha entendido. No digo que correr cuarenta y dos kilómetros sea una negligencia hacia uno mismo, al contrario, sino que las pulsiones que no forman parte de nuestra consciencia son lo que hace que un día resbalemos sobre un teclado de un PC y, accidentalmente, nos inscribamos en la maratón popular de nuestra ciudad.

Maratonianiano suplementándose con ayudas ergogénicas.
Corremos porque tenemos una necesidad vital extrema de correr y buscamos razones y argumentos para resolver esa necesidad. Igual que el alumno de la asignatura de Metafísica en la Universidad Central de Madrid (antigua y futura Universidad Complutense) que escucha anonadado al maestro Ortega y Gasset en 1932 decir que estudiar Metafísica es una gran mentira, porque estudiar filosofía (problemas filosóficos) es lo que hicieron Aristóteles y Descartes, no quienes toman apuntes sobre una materia que repasa las obras de los grandes pensadores de la historia como ellos con la vulgar finalidad de aprobar un examen. De la misma manera que en algún momento leyendo a Ortega o a Wittgenstein aparece de pronto esa misma necesidad que guió a a los gigantes del pasado en el estudiante de la metafísica académica, igualmente en algún momento las "razones" que te han llevado a empezar a correr, quizá trotar para perder unos kilos, o para demostrar a alguien que puedes acabar la San Silvestre, para socializarte en esa nueva ciudad a la que has llegado,... esas razones y otras muchas se convierten en la excusas para hacer lo que necesitas urgentemente, para cumplir con tu entrenamiento de hoy, porque llevas dos días sin salir y estás que explotas.

Ortega y Gasset (los dos).
La mentira que es estudiar metafísica se puede convertir en una verdad si "pica el gusanillo", si aparece en el estudiante la urgencia por resolver un problema filosófico. Igualmente importa poco si se ha empezado a correr por postureo, por salud, por seguir la moda o por llevar la contraria. Cuando te quieres dar cuenta no importan ya las razones y comprendes que éstas nunca han tenido más importancia de la que pueda tener un título de licenciado colgado de una pared frente a los grandes enigmas del Universo. No más relevancia que la que puede tener para alguien que le gusta escribir presentarse a un concurso literario u otro o ser más o menos leído.

Entonces las escusas para no correr te parecen ridículas. Si no corres porque hace frío ahora, no correrás luego porque hace calor, o porque estás cansado, o porque llueve o porque duele (porque duele).

Un consejo, no busques más razones de las mínimamente necesarias para no discutir con quien no lo entiende.

Y sal a correr. ¡Ahora, vamos...!


martes, 11 de noviembre de 2014

Manual de instrucciones de las personas humanas (I): Amigos

Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido, y los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él.
Ortega y Gasset
Las personas que corren saben que no es lo mismo correr en solitario que hacerlo acompañado. Son dos cosas muy diferentes, dos experiencias que tienen en común el lanzar una pierna detrás de la otra, pero que se experimentan de forma diferente. No importa tanto si se corre en un entrenamiento no competitivo o con un tripal dorsal puesto.

Otro día hablaremos de la soledad del corredor de fondo encerrado entre una multitud de desconocidos con los que no se comunica. Es una experiencia mucho más solitaria que salir a rodar por un descampado un domingo a las cinco de la mañana. Muchas veces es una situación análoga a la diferencia entre quien vive en el campo, pero conectado a una pequeña comunidad, y quien vive aislado en un apartamento entre cientos de vecinos a quien no conoce en una gran ciudad.

Kant (creo que ya lo comenté) desarrolla el concepto de "insociable sociabilidad". Esa tensión del alma humana entre el deseo de vivir en compañía, rodeado del apoyo de tus semejantes formando una sociedad y, simultáneamente, la necesidad de alejarse de todos, de "los otros", el imperioso impulso de huir de la gente sin tomar conciencia de que uno mismo también, siempre, es gente, es "un otro" para los demás.

Mejor siempre con amigos, sin duda.

Me llama la atención la facilidad con la que se entablan amistades entre la gente que corre por la montaña. Supongo que es algo habitual entre personas que comparten experiencias similares y que lo hacen porque tienen un conjunto de gustos y valores comunes que les conducen hasta esa actividad.

Puede suceder así:

Te acoplas al ritmo de alguien un rato, luego le pasas, luego te pasa, al cabo de unas cuantas subidas y bajadas haciendo "la goma" te saludas cada vez que te cruzas. No vais "picados", simplemente en la montaña se van variando los ritmos y es normal (y educado) facilitar que te pase el que viene por detrás (con perdón). En un momento dado te pones a hablar de cualquier cosa relacionada con la carrera, luego de experiencias comunes, resulta que conocéis a gente en común, estuvisteis los dos en aquella carrera. En aquella otra no (¡te hubiese encantado!)...dependiendo de la dureza de la prueba y de si hacéis los últimos kilómetros juntos puedes llegar a hermanarte con esa persona, pero es más probable que os agreguéis mutuamente a vuestras redes sociales y, después de un tiempo leyéndoos, cuando coincidáis en otra carrera o entrenamiento por casualidad o por decisión consciente, os alegréis al veros.

En la amistad hay, como en las relaciones de pareja, un "salto de confianza". Cuando aún no tienes razones objetivas suficientes que justifiquen esa confianza, un conjunto de datos cazados por tu subconsciente te hace saber que esa persona puede ser, que es de tu cuerda, que parece que te respeta y te tiene afecto y eso te anima a sentir respeto y afecto por ella. Por supuesto esa confianza se puede quebrar, pero al contrario de las relaciones amorosas románticas, en la amistad nuestra cultura no exige exclusividad, lo que permite que las ganancias siempre superen las pérdidas. Si alguna amistad cae, otro buen número de otras personas amigas hacen que se relativice el valor de lo perdido. La amistad enriquece tanto que es muy difícil que alguien sienta que no confía en nadie, no se atreva a dar ese "salto" en alguna dirección más o menos a menudo. La clave es que hay personas que no encuentran los espacios adecuados, porque hay lugares y ambientes que realmente no facilitan el salto de confianza (la oficina, el ascensor de la comunidad) y otros como la montaña, si.

De pronto, cuando se entabla una amistad, una parte de tus redes neuronales emulan el cerebro de esa persona y suponen la personalidad y las reacciones de la persona amiga y permitiendo saber, casi a ciencia cierta, lo que otra persona podría pensar, podría opinar, como actuaría ante un estímulo determinado. Eso no tiene que ver con que siempre aciertes en tu "simulación mental". La cuestión es que no puede haber amistad al desconocido. La amistad implica conocimiento (sea un conocimiento real o equivocado) y, lo extraño, es como a menudo se puede llegar a conocer a algunas personas con cierta rapidez, haciendo un uso estresado de nuestra capacidad de empatía, y en otras circunstancias nos pasamos años junto a alguien, un vecino, un familiar, una compañera de trabajo, sin forjar una amistad, pasando a diario "con los escudos levantados" como una nave espacial de ciencia ficción.

Quizá cuando vamos a correr por el monte bajamos nuestros escudos y facilitamos que se formen amistades.
Las fronteras entre la amistad y el amor romántico, entre el amor romántico y la atracción sexual hacen que el álgebra de las relaciones de amistad, las relaciones románticas y las relaciones sexuales sean muy complicadas, que se solapen y se confundan como esferas separadas y diferenciadas que se cruzan o como un continuo en el que se ocupa un espacio determinado con respecto a cada persona, que en el marco de heteronormatividad en que vivimos sea habitual decir que la amistad entre en hombre y una mujer es imposible. Es un tema tan complejo y que requería un nivel de autoconocimiento de todo el mundo que creo que es buena materia para una tesis doctoral o incluso una vida entera entregada a esa investigación. 


La amistad no es necesaria, como la Filosofia, como el arte, etc. no tiene valor de supervivencia; sin embargo, es una de esas cosas que da valor a la supervivencia.
C.S. Lewis

viernes, 7 de noviembre de 2014

Comparativas de zapatillas

Habrá quien piense que Wittgensteneitor se ha vuelto loco. ¿Una comparativa aquí? ¿Pero qué dice esta criatura?

No, no voy a comparar y opinar sobre calzado deportivo. Ya hay análisis muy interesantes por ahí. Si muchos, pero quizá no lo son la mayoría de ellos (una cosa no quita la otra, que haya muchos no quiere decir que sean la mayoría, sino que los malos son muchísimos más). Hay que escarbar un poco (mucho) y descartar un altísimo porcentaje, pero aún así, hay muchos buenos análisis. Es como casi todo en Internet. Demasiada información mala, demasiada hojarasca entre la que se esconden las perlas. Montañas de perlas entre cordilleras y continentes enteros de hojarasca.

Llegó el otoño, cuidado con los peligros que se esconden bajo la hojarasca
Mucho me temo que la mayoría de lo que podemos encontrar en una primera búsqueda en google sobre un modelo concreto de zapatilla o de mochila es puro marketing salido de los departamentos de comunicación de las marcas. Siempre con avances revolucionarios como esos detergentes que siempre lavan "más blanco aún" hace treinta años seguidos. Las marcas dan aparentemente mucha información técnica pero que, como el recibo de la luz, es muy difícil de interpretar para alguien que no tenga una ingeniería industrial con un postgrado en materiales de la era espacial y que, simultáneamente, haya completado estudios de podología, fisioterapia y terapia ocupacional. Los Community Managers se ocupan de posicionarles en los buscadores y aplaudirles en las redes sociales, de regalar unas generosas muestras a quienes crean opinión y de patrocinar los eventos en los que participamos y los deportistas que todo el mundo quiere emular.

A pesar de todo, aunque acabéis de llegar a esto del correr, escarbando con prudencia y con el tiempo iréis dejando de lado las opiniones de quien nunca le ve ningún defecto a lo que prueba. Es muy sorprendente leer tanto peloteo sobre zapatillas superligeras, superamortiguadas, superduraderas y superestables en la pisada, todo simultaneamente. Cortavientos superimpermeables, superligeros, supertranspirables, todo a la vez. Geles y barritas que te proporcionan energía al instante y, a la vez, durante horas y que nunca sientan mal. Ropa mágica, mochilas superchanantes que no hacen una rozadura o se les atasca la cremallera. Carreras y eventos deportivos siempre muy bien organizados y sin un defecto, por lo menos para quien ha recibido un dorsal y un billete de avión para opinar sobre ello.

Lo cierto es que (espero que ninguno de mis amigos que realizan estas tareas se me enfade) la mayoría de los "probadores" reciben el material para examinar de manera que representa un importante aporte económico en especie a su afición por correr. Si te regalan tres mochilas distintas y cinco pares de zapatillas de distintas marcas para que las pruebes, algo de textil de vez en cuando y un surtido de barritas... eso te puede suponer un dilema. Si te regalan unas zapatillas y cuentas que, bajo tu experta opinión, son una mierda pinchada en un palo (un concepto técnico) y que mejor comprarse el modelo del año anterior en el outlet o la alternativa de la competencia, es muy posible que la marca en cuestión decida que deja de contarte entre sus "expertos". Como casi toda la censura, el testeador no es censurado explicitamente, pero se autocensura "por si acaso" y porque ve que el resto también lo hacen (salvo honrosas excepciones y cito una para que no se me acuse de no mojarme en esta tapada comparativa de comparadores: Ser13io. Leanle siempre que puedan).

En la montaña es muy importante poder confiar en el material que llevas.
La montaña es peligrosa, el material es caro y la economía está en crisis.

Se proporciona solamente una parte de la información, una noticia sesgada y, por tanto, una mentira,  y el problema se da, seguramente, entorno a la cultura de la transparencia, sobre el acto de compartir el acceso pleno al conocimiento que alguien tiene. Solo acabamos recibiendo noticia de la parte buena del producto. Como cuando un programa (llamémosle Güinchous, por ejemplo) es escrito y compilado para ser ejecutado en una determinada arquitectura de computación, pero nadie llega a ver cual es el código que se emplea. Como cuando alguien quiere ver la hora a la que los demás se conectan al whatsapp, si leen lo que ha escrito, pero no quiere que los demás tengan esa información de sí mismo.

Hay un interés económico detrás de dar una información incompleta sobre el material deportivo, claro, de no presentar una mercancía como mala y que se venda sin proporcionar beneficios suculentos, pero también un sesgo cultural muy latino y católico. Cuando digo "latino" no piensen en unos regetoneros perreando, sino en el Latio, región de Italia, estoy pensando en la Ciudad Eterna de Roma, en el Imperio y en esa extensión que va desde Transilvania hasta Lisboa y donde se habla prácticamente Latín o alguno de sus dialectos levemente diferenciado de la lengua materna (Portugués, Catalán, Francés, Rumano...), un espacio físico y mental también un poco africano y musulmán (español, marroquí, misma cosa amigo). Porque el norte de África era Mare Nostrum romanizadísimo, porque la conexión entre la cultura clásica griega perdida durante un tiempo y el Renacimiento de Europa pasa por Bagdad, Córdoba y Toledo por caminos musulmanes al norte del desierto del Sahara.

El Mare Nostrum, ese charco que nos une y nos separa
hace miles de años a fenicios y romanos, griegos, árabes y latinos.
Todos "misma cosa"
Para el mundo Mediterráneo, y en eso el Norte de África y el Sur de Europa comparten algunas claves culturales comunes que el mundo anglosajón, germano, protestante, luterano o calvinista no viven en su cotidianidad, hay un celo por la privacidad, un exceso quizá. La casa musulmana típica tiene un haram, un espacio al que no tiene acceso nadie de fuera de la familia, ni tan siquiera durante una visita (de ahí viene el habitualmente erróneo concepto de "harén"). El jardín árabe o el español tiene altos muros y plantas trepadores que impiden que desde fuera pueda verse el interior, lo contrario del típico jardín inglés, de praderas de césped que no dificultan perder la vista en el horizonte, o el típico francés, también abierto y solamente demarcados los caminos por setos recortados y fuentes decorativas. Para la cultura protestante la Biblia está ahí para ser leída y libremente interpretada por el entendimiento de quien desea hacerlo (y quien no lo desea un poco también, que los evangelistas son muy pesados), debe ser traducida a todos los idiomas para que esté al alcance de todo el mundo, mientras que en el catolicismo siempre ha existido una jerarquía sacerdotal, una casta como está de moda decir, que era quien tenía como misión leer y dar una interpretación al texto, a menudo directamente ilegible para el populacho, porque estaba escrito en nuestra querida lengua latina, a la cual solamente tenían acceso un puñado de privilegiados.

Quizá de ahí tanto revuelo por el doble check azul que permite ver si otros han leído el mensaje que se ha enviado por el whatsapp, porque estamos en una cultura poco transparente, donde está mal visto dar toda la información, una cultura del cuchicheo al oído, del secretito que creemos que nos hace más interesante. También porque el narcisismo, ese gran motor, nos exige que todo el mundo lea y conteste, nos preste atención inmediata a cualquier ocurrencia que tengamos, pero eso ya es naturaleza humana universal.

Algunas de las organizaciones sin ánimo de lucro se sienten amenazadas por la ley de transparencia porque les obliga a hacer pública información bastante básica como, por ejemplo, de dónde les llega el dinero, dónde se lo gastan o quienes son los miembros (con perdón) de su junta directiva. Porque tienen miedo de como van a interpretar los demás la información y como la van a poder utilizar contra ellos, como los curas temían que la gente leyera libremente sus sagradas escrituras y extrajese sus propias conclusiones.

La información no hace mal ninguno en sí misma, o por lo menos, mucho menos daño que la desinformación. Yo quiero que la gente sepa cuando he leído un mensaje suyo por lo mismo que quiero saber cuando han leído el mío. Para, por ejemplo, ahorrarme una llamada. Quiero mi software libre y en código abierto para que no haya errores sin corregir en él durante mucho tiempo. No quiero material deportivo que no sea adecuado al uso que le quiero dar.

Y quiero que me digáis cuando unas zapatillas son una puta mierda. No os lo calléis, amigos probadores.

Y mientras, la III Remontada Infernal se va aproximando ;-)